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Regreso a la Segovia de los años 50 en el Rodera y Robles

Tanto para valorar la transformación urbana de Segovia capital, como para asomarse a cómo eran los segovianos de entonces, sus oficios, sus ocios y sus ritos, hay que pasar por la muestra que, con el nombre Segovia en la Mirada de Eduardo Rodera, se inauguró el 21 de diciembre en el museo de la Fundación Rodera y Robles y que estará en la Casa del Hidalgo (San Agustín, 12 de Segovia) hasta junio de 2018.

Eduardo Rodera.

¿Pero quién era Eduardo Rodera? Ante todo un coleccionista. Eduardo Rodera, Segovia 1910-Madrid 1995- pasó de unos humildísimos orígenes a ser todo un personaje de la Segovia de los 50 a los 70. Funcionario de Hacienda y casado con Rafaela Robles, coleccionaba de todo, desde elementos etnológicos a frascos, de curiosidades y rarezas, con una suerte de especialización en pintura sobre Segovia. No hay en su colección un hilo conductor, hay de todo, explica Juan Pedro Velasco, junto con Juan José Bueno y Juan Ignacio Davia, coordinador de la muestra. A la muerte de su mujer, Rodera decidió dar su colección a la ciudad, constituyendo una fundación.

Pero la tercera pasión de Rodera era la fotografía. Provisto de una cámara de fuelle, con negativos de 5cmx5, siempre la misma, entre 1953 y 1975 sacó hasta 3.000 negativos, meticulosamente clasificados por él mismo. Los negativos estaban fatal, escaneamos unos 1.500 para finalmente seleccionar unos 100, todos ellos de Segovia ciudad salvo un par de fotos de La Granja. Hubo un gran trabajo de Juan José Bueno para restaurar las imágenes”, añade Velasco.

Rodera era un fotógrafo amateur. Sus fotos no tienen el rigor de la foto profesional. A cambio, tienen la mirada de la nostalgia. Rodera supo retratar aquellos aspectos más representativos de la época. Desde la salida de una procesión en San Lorenzo con las beatas arrodilladas, a los rincones más recónditos de la ciudad. Las modestas atracciones de Juarrillos para San Juan y las vistas panorámicas desde el Hotel Sirenas o la Veracruz. El Azoguejo en su esplendor. 1954. Con la parada de taxis junto a Cándido, un soldado con el chapiri, el basurero recogiendo residuos a pala y el guardia urbano bajo un quiosco-sombrilla dirigiendo el tráfico. Naturalismo en estado puro.

Entrada libre a la exposición los días 22-23-26-27-28-29-30 de diciembre 2017 y 2-3-4-5-6 de enero 2018.

Horario: 10:30 h. a 14:00 h. y 17:00 h. a 19:00 h.

 

Author: Cultura

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