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Recuperar el bosque… 5, 10, 60 años…

En lo que a bosques concierne, la provincia de Segovia está dividida en tres sectores. Ignacio Quintanilla es el jefe de la sección territorial de gestión forestal I, le compete la supervisión de los bosques de la sierra. Entre sus funciones, además, está la de ser el director técnico de extinción cuando las cosas van mal dadas…. Como ahora. Desde el 4 de agosto es el hombre más ocupado de Segovia. «Creo que ha sido el incendio más grave. En 2006, en Honrubia, la extensión afectada fue mayor, casi mil hectáreas, pero en este fuego intervienen factores extra, su carácter mediático, su valor ambiental y paisajístico, no hubo riesgo para las casas, pero si corrimos el riesgo de que las llamas entraran en los jardines de La Granja, había amenaza de, además de un daño forestal hubiera daño patrimonial», explica, mientras señala un punto del mapa, «si llega a extenderse por aquí hubiera entrado en los jardines y a los montes de Valsaín«.

Aún no concluidas las tareas de extinción, desde la Junta se ha iniciado el largo proceso de recuperación de la zona calcinada. Es la pregunta del millón, ¿cuánto tiempo costará recuperar el bosque? Es una pregunta que ya la han hecho y para la que tiene una respuesta sensata: depende. «Si me hablas de cuánto tiempo cuesta recuperar un bosque con árboles de 50 o 60 años, si queremos la foto fija del 4 de agosto,  pues te diré 50 o 60 años. Si de lo que estamos hablando es de recuperar el verde, de que no se vea área quemada, pues es cosa de cinco, ocho o tal vez 10 años, pero claro, estamos hablando de árboles de dos años, así de tamaño», dice levantando su mano a poco más de metro y medio. Dándose bien, deberemos convivir con este nuevo telón durante un mínimo de cinco años.

¿De quién es el bosque?

La recuperación ha empezado recabando información sobre la propiedad de los bosques afectados, tipología de especies, grado de afectación. La Junta está aún procesando datos, así que no es un dato oficial, pero Quintanilla estima que se han quemado entre 370 y 400 Hectáreas, en una zona que abarca Palazuelos, Real Sitio y hasta con un pequeño entrante en la Comunidad de Madrid. Dos son los bosques afectados, por un lado Los Altillos, es una basta masa forestal de titularidad pública, de la Junta de Castilla y León, de 1.222Hs, de las que el incendio ha pegado en 33H. La mitad pinar repoblado en los años 60, el resto de pastizales y roquedales. La parte del león se la ha llevado un bosque privado, El Morete, propiedad de la familia Moreno. En este bosque se han perdido otros 350H de pinar repoblado en los años 94 y 95.

El pinar público, el de hace medio siglo, se repobló según los criterios del Icona de la época. Para el bosque privado, en cambio, repoblado con ayudas de la PAC, se ulizaron ya criterios más modernos, diversificando el pino, mayoritario, con otras especies como el rebollo (que en Segovia llaman roble), cerezos, castaños, allá donde la humedad lo permite se plantan especies más frondosas, serval, abedul, acevo…

Vista desde las cenzias. Foto: Bernardo González, FB.

Pero fundamentalmente pino. «Hay muchas ideas preconcebidas, muchos tópicos en la opinión pública. El pinar asegura la repoblación y asienta el suelo. Lo prepara para otras especies. Es un primer estado de colonización del terreno que sirve de abrigo y para  fijar condiciones de humedad del suelo que permitan otras especies crezcan por debajo. Especies que compiten con el pino. Una vez regenerado el espacio, se puede proceder a aclarados», dice Quintanilla.

Los criterios modernos de repoblación son mezclar pie a pie, es decir, diversificar. Y aunque el pino, por su mejor adaptación a terrenos pobres y rapidez de crecimiento, allá donde se puede (no siempre se puede) se alterna con las otras especies mencionadas. Se suelen plantar ejemplares de dos años, con las retro-arañas, que cavan los hoyos y remueven la tierra. Adicionalmente, los plantones reciben un riego inicial. Modernamente, también suele realizarse una corrección hidrólogico-forestal. Donde se planta, se habilita una pequeña infraestructura de retamas para retener el suelo.

En la zona de las cumbres, en cambio, el daño es mínimo. «Estos pastizales y matorrales se recuperan bien del fuego, que incluyo ayuda a regenerar. Allí no hay problema». Ni tampoco con la fauna. «No era zona de nidificaciones de águilas imperiales, ni tampoco tocó a las buitreras. No se han encontrado rastros de corzos o cabras. La verdad es que fue un fuego lento y dio tiempo a huir».

El nublado, el enemigo

Tendemos a pensar que los bosques han estado siempre ahí. Depende. En esta zona de la sierra predominaban los pastizales, allí concluían la trashumancia los rebaños procedentes de la Alcudia, Jaén o Badajoz. Las ovejas pastaban en altura entre junio y julio a la espera de que se segara el cereal y quedara la rastrojera en sus zonas de origen. También había bosques que aseguraban la madera doméstica para las familias serranas, pero muchos menos que ahora. Además, la hambruna de los años 40 puso en cultivo algunas zonas que luego se abandonaron por su escasa rentabilidad. Para frenar la erosión, en los años 60 el ICONA lanzó una potente y exitosa política de repoblación protagonizada por el pino. Ya en los 90, esta acción pública se completa con las ayudas a la PAC, que priman la conversión en bosques de baldíos con riesgos de erosión.

Erosión que es ahora el enemigo público. Con las laderas requemadas y sin árboles que sujeten el suelo, el principal factor de riesgo es un «nublado«, la típica tormenta torrencial de 30 litros en una hora. «Este es el principal riesgo, se lleva el suelo además de que las cenizas irían por los arroyos que suministran de agua el Real Sitio. Pero ahí intervienen otras administraciones, Patrimonio, la Confederación especialmente, me consta que ya están proyectando alternativas de decantación. Puede haber problemas por ahí», estima Quintanilla.

A 2.000€ la hectárea

Y claro, nublados habrá. Y este es el principal problema de la recuperación de los bosques granjeños carbonizados. El tiempo. Incluso en los montes de titularidad pública, empezar los trabajos de recuperación llevan su tramitación administrativa, su tiempo. En el caso de los de titularidad privada, la responsabilidad es del propietario, pero hay que habilitar ayudas, «que este caso son prioritarias para zonas quemadas».

El trabajo inicial es el de retirar las maderas quemadas, evitar plagas, en algunos casos arrancar los tocones. Según cueste más o menos esta labor inicial también sube la factura de la repoblación. «Repoblar un bosque tiene un precio estándar de entre 1.500 a 2.000€ por hectárea, pero depende de muchos factores».

Pero así son las cosas. Todo forma parte del equilibrio vital. «La gente debe huir de la idea de que un bosque es lo que está verde, es bosque es una película, no una foto». Después de todo, un ser vivo.

Author: Redacción

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