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Personas de edad

Hoy en este artículo, me haré autocrítica. Y lo haré, porque hace una semana escribía, señalando los dos grandes olvidados de esta campaña electoral, la pobreza infantil y la violencia machista, dos términos que parecen no existir para algunas facciones, y lo hacía con la esperanza de que no se invisibilizaran durante la campaña autonómica y municipal. Y reconozco que olvidé en esta ecuación a las personas mayores.

Hablamos mucho de pensiones sí, de blindarles una vida digna, eso incuestionable, pero olvidamos la manera en la que tenemos que garantizar su derecho al ocio, a la cultura, a la participación como así lo refleja nuestro Estatuto de Autonomía. Puede que no sea tema de “alta política”, entendida como esa política de grandes propuestas innovadoras, exclusivas, que parecen recién salidas de esos modernos “cluster” (grupos de trabajo), pero sin duda lo es, porque poner la vida en el centro, siempre será alta política.

Y es que de un tiempo a esta parte, las personas mayores han sido posicionadas en la diana, como culpables de un sistema que no funciona: culpables del vacío de la hucha de las pensiones, culpables de aumentar las tasas de envejecimiento, culpables de no ser ya “productivos” dentro del sistema capitalista, en definitiva, culpables de haberse hechos mayores. Aunque se ha buscado una “solución” para ellos dentro de este sistema, lo que los modernos han denominado “silver economy”, entendiendo a las personas mayores como una “nueva oportunidad de negocio”.

Nada se ofrece para ellos, más allá de esos viajes, inaccesibles para muchos, o los centros donde se reúnen más populosamente los fines de semana, pero que cada vez más se vacían de servicios: sin comedor, sin cafetería y sin actividades. Centros donde pasan las horas, aunque no les guste demasiado, pero donde prefieren estar para no estar solos. ¿Acaso no merecen que las administraciones públicas velen por una inclusión activa de los mayores dentro de las ciudades?

Buscando y buscando información para seguir escribiendo a partir de aquí, la cosa no ha sido fácil. Aunque quiero destacar dos cuestiones, no por su innovación, sino por lo desapercibido de las mismas y el poco hincapié que se hace en ellos, que no hacen más que ratificar, lo aquí planteado.

El CIS publicó en 1998, es decir, hace ya más de 20 años un estudio sobre la “Soledad en las Personas Mayores”. ¿Por qué no se repite este estudio de manera más actualizada? Quizá un mayor conocimiento de lo que piensan, de sus actividades, de sus sentimientos, pudiera ayudar a los organismos públicos a dirigir de manera más acertada las políticas públicas y podría permitir la redacción de propuestas en esta dirección. De esta encuesta más de la mitad no había leído, no había tomado un café en un bar, no había ido a espectáculos, no habían ido a conciertos, ni a conferencias, ni habían practicado algún deporte en la última semana, algo que probablemente se repetiría en las semanas siguientes. ¿Esto significa que los mayores no están interesados en leer, ni en tomar un café, ni en practicar deporte, ni en acudir a espectáculos, conciertos o conferencias? No. Lo que implica, es que desde los organismos públicos no se ha garantizado el acceso para las personas mayores a este ocio. ¿Acaso municipios y Comunidades Auttónomas no podrían proponer actividades en esta dirección? Huertos urbanos, cineforum en los “hogares de mayores”, accesibilidad para ocio cultural, actividades deportivas para mayores, y un largo etc, de cuestiones en los que tienen competencias. Puede que desde entonces, hayan mejorado algunas cosas, no lo dudo, pero no de la manera suficiente para darle la vuelta a la situación, e incluso puede que la crisis y las restricciones económicas a ayuntamientos hayan reducido los servicios y empeorado las actividades ofertadas.

Por otro lado, poco o nada sabemos de los “Principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad” de 1991. Quizá porque no queramos reconocer la diversidad de las situaciones que puedan dar respuestas políticas diversas, o quizá porque no queramos avergonzarnos del poco interés que hemos mostrado en esta franja de población.

Claro que debemos garantizar las pensiones dignas, vigilar que los mayores dependientes y no dependientes estén en las mejores condiciones, pero nunca debemos olvidar, que esto no es excluyente para garantizar su participación en la sociedad, que sean escuchados, y sobre todo que no sean culpabilizados por ser mayores, por ser personas de edad.

Author: Natalia Del Barrio

Natalia del Barrio. Licenciada en Ciencias de la Información. Procuradora de Podemos por Segovia en las Cortes de Castilla y León.

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1 Comment

  1. Lo de las pensiones dignas esta muy bien, es necesario, pero con nuestro sistema solo se garantizan con algo parecido al pleno empleo… y el pleno empleo cuanto mas a la izquierda este el gobierno, mas lejos esta. Son datos objetivos. Así que los cargos (o cargas por emplear el lenguaje inclusivo que tanto proclamáis) de Podemos, cuando hablan de pensiones dignas solo están haciendo demagogia barata.

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