Mesta, torre y caceras, Torrecaballeros se dota de escudo y bandera

El pleno de Torrecaballeros ha aprobado la memoria informativa para dotar a la localidad de bandera y escudo y que recogen tres de las señas históricas del municipio, el torreón de defensa que dio nombre al pueblo, las caceras y la mesta. La propuesta ha contado con especialistas en heráldica, la historiadora local Isabel Álvarez, autora de varias obras sobre el municipio o el doctor en Derecho e Historia Alfonso de Ceballos-Escalera.

El trabajo previo  comenzó buscando posibles antecedentes de algún tipo de escudo o bandera en la localidad, localizándose únicamente dos sellos municipales en tinta sobre papel, usados por el Ayuntamiento de Torrecaballeros hacia 1848, que se hallan en la Colección de Sellos Municipales en tinta, de la Sección de Sigilografía del Archivo Histórico Nacional (Madrid).  El informe concluye que se puede afirmar con certeza que el Ayuntamiento de Torrecaballeros no ha usado nunca de armas distintivas ni bandera, ante esta ausencia de antecedentes, explica el alcalde de Torrecaballeros, Rubén García, “los expertos se basaron para el blasonamiento en el pasado histórico de nuestro municipio, así como en su toponimia y en los monumentos  y edificaciones singulares existentes”.

El primero de ellos es el torreón. La necesidad defensa de los pasos de la sierra y la amenaza de incursiones musulmanas  fueron la causa probable del establecimiento en los siglos XI y XII, sobre la loma sobre la que se asienta la población, de un pequeño destacamento militar de control del puerto de Malangosto: de ahí su nombre originario de Otero de los Caballeros, hoy transformado en Torrecaballeros. De ese origen militar derivaba el antiguo tributo que los vecinos de Torrecaballeros pagaban todavía en el siglo XVIII para el mantenimiento de la guarnición del alcázar de Segovia.

Otro hito del municipio es la mesta, institucionalizada en 1273 cuando el Rey Don Alfonso X regula la amplia organización ganadera existente en la zona creando el Honrado Concejo de la Mesta, cuyo fin era la protección de todo lo relacionado con la cabaña merina de la Corona de Castilla. A lo largo de la cañada de la Vera de la Sierra se encuentra la mayor concentración de ranchos de esquileo de toda la Península. En Torrecaballeros y Cabanillas se edificaron dos de estas industrias pertenecientes a la Compañía de Jesús y a la noble familia de Herrera Silva. En el rancho de Torrecaballeros se esquilaban anualmente 42.000 ovejas, y 15.500 en el de Cabanillas.

Otra institución muy relevante en la historia local, no sólo por su preferente dedicación agraria, sino porque era  el único abastecimiento de aguas para estos núcleos de población, es  la cacera de San Medel, un cauce de agua originado en el curso alto del río Pirón. Se trata de una verdadera obra de ingeniería medieval, dotada de cauces, tomas y presas, que aprovecha las facilidades del terreno por el que discurre. La cacera de San Medel se ha venido rigiendo hasta ahora por unas ordenanzas hechas precisamente en Torrecaballeros el 2 de mayo de 1734.

En resumen, señala García, “los elementos con que contamos son: la vieja torre-atalaya y el otero o colina que dan nombre a nuestro pueblo; la tradición caballeresca que igualmente forma su topónimo; el cordero u oveja, que recuerda a la ganadería mesteña trashumante y a la antigua dedicación pastoril; las caceras de agua, fuente de riqueza local, en especial la de San Medel; la pertenencia a la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia; o los patronatos de San Nicolás y San Miguel”.

Con todo este material se propone un escudo cuya definición heráldica reza “escudo de púrpura con una torre almenada de plata, mazonada y aclarada de sable, puesta sobre un monte natural, sobre onsas azur y plata, y en el monte una oveja de plata; acostada de dos espadas de plata, encabadas de oro, con las puntas hacia abajo timbrado de la Corona Real Española”. La bandera sigue la pauta del escudo, “con cinco fajas ondeadas de azul y brochante al centro el escudo municipal en sus colores”.

La propuesta se eleva ahora al Cronista de Armas de Castilla y León, que emitirá el preceptivo informe. “Confiamos tener todo el expediente concluido en su totalidad para que nuestro Escudo y nuestra Bandera puedan ser ya una realidad en nuestras próximas fiestas patronales”, concluye el alcalde.

Autor: Redacción

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