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Media Maratón de Segovia: “lo peor son los adoquines”

Sobre 2.200 inscritos participaron un año más en la Media Maratón de Segovia, una de las mejores “medias” de España, como no paraban de certificar los exhaustos runners que completaban la prueba. “Es dura y bonita”, explicaban. Dura por las cuestas, las curvas que obligan a un continuo cambio de ritmo, pero sobre todo por los adoquines. “Lo jodido es el adoquín. Yo intento meterme sobre las losas de cementos -sobre las junturas de algunos adoquinados-“, explicaba el ganador de este año Sergio Sánchez, que con un 1,07:01 se quedó a un minuto del récord de la prueba, pero a más de cinco minutos del segundo, el marroquí Younes Athadi, seguido de su compatriota Mohamed Mohattane.  Con 1,19:50 entro la hispano-rumano Cristina Gurcanu, que logró imponerse en el tramo final a la africana Rehma Serro, que se desfondó en los últimos kilómetros. En tercera posición entró Sonsoles Pérez. Con más de una hora respecto al campeón, con 2,39 horas, entraba la última de los 1791 corredores que completaron la prueba.

La duodécima edición de la prueba se benefició de una mañana fresca, perfecta para evitar deshidrataciones, aunque las nubes bajas impidieron el salto paracaídista con que tradicionalmente la Bripac prologa la salida. “Con nubes bajas los paracaidistas no ven la zona de aterrizaje y no pueden dirigir sus paracaídas. Ha habido que suspenderlo”, informaba un sargento.  Las Fuerzas Armada son uno de los pilares de la prueba, además de los paracaídistas y militares de diferentes destacamento, un año más las compañías de cadetes artilleros y soldados paracaidistas, corriendo en pelotón y banderín en ristre, pusieron una nota de marcialidad en el evento. El resto de actos paralelos se celebró conforme a lo previsto.

Perfectamente organizada con casi 500 voluntarios, la prueba segoviana corta la ciudad durante unas cuatro horas. Un peaje que hay que pagar para el éxito de una prueba que gracias a las espectaculares vistas aguanta con fuerza en el mundillo runner pese a cierto declive de estos eventos con un calendario ya muy saturado de pruebas. Se lo pregunten al ganador, Sergio Sánchez. “Ayer corrí los 10.000 de Langreo, también muy duro”, explicaba.

La inscripción viene a salir por 16€, y aunque la prueba está acotada a 2.500 corredores, por lo común no hay problemas para inscribirse. Segovia destaca, además, por lo completo de los servicios pre y post. Desde comidas de hermandad a masajes fisio. Como es preceptivo, hay un área sanitaria, a la que van a parar los deshidratados, alguna contractura. “Poca cosa, gente que llega hecha polvo pero no ha habido problemas serios”, explicaban.

Fotos: De arriba a abajo, los ganadores de la edición 2018 entrando en meta. Compañía de “paracas” afrontando la calle Real. La prueba pasa factura. Grupos de runners comentando la jugada y otros pasando por el box de fisio. Más de 500 voluntarios y los efectivos de policía local controlan la prueba. Stand de la Bripac en la plaza Oriental.

Autor: Redacción

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