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Libros pasados por Machado

El Gremio de Libreros de Segovia debería alquilarse al de los hortelanos. Son los hombres lluvia. «Llevamos cuatro de tres», echaba cuentas un librero en la plaza Mayor de Segovia, en referencia a que en los últimos cuatro años, tres mojados. Con todo, el mal tiempo no consiguió aguar la fiesta; aprovechando las horas sin lluvia, miles de segovianos se acercaron a comprar sus ejemplares. Destacando, junto con los habituales Best-sellers del Premio Planeta y los infantiles -indiscutibles reyes de la jornada- el Candela, de Juan del Val, con una humorística mirada a la vida de un bar de barrio, triunfador de la jornada.

Unos compraban, otros muchos participaban en los eventos programados por Cultura del Ayuntamiento de Segovia, como el intercambio de libros en los porches del consistorio o las actividades lúdicas para los más pequeños. Hasta que la lluvia lo permitió, en el quiosco se desarrollaba la acción Cita con Machado. Cien años cien poemas, en la que con acompañamiento musical los segovianos eran invitados a recitar un poema de Machado.

Entre tanta actividad, había reponer fuerzas. De lo que se encargó una paella popular para la ocasión y para mejor restauración de las energías de los enfíados libreros.

Antes, la comitiva municipal con la alcaldesa al frente procedía al habitual «letra-crucis» capitalino. Entrega de corona de laurel al homenajeado, Cervantes, a San Juan de la Cruz, y cómo no, a Antonio Machado, que con lo del centenario empieza a parecer que hasta el Calendario Zaragozano está escrito por el poeta. Tanto Machado y tanto mi infancia son recuerdos de un patio sevillano, estomaga, en este apuntalamiento del autor de Campos de Castilla como poeta del régimen. De ahí que se agradecen iniciativas como la de Editorial Derviche, que la víspera recibía de talleres un Machado en Segovia pero firmado por el humorista gráfico José Orcajo. Machado en viñetas, con sus principales hitos por Segovia, todo con el toque satírico del dibujante segoviano ubicando al poeta-profesor en escenas cotidianas, tapeando, dando clases…

Un autor segoviano con estilo. Juan Carlos Monroy, promocionando su última novela Las manos llenas pidiendo a paseantes que posaran con su libro para completar un collage viral de libros en mano en las redes sociales. Galería de segovianos Machado incluido (aunque el poeta se prestó sin necesidad de requerirle). Librazo de Monroy con la novelización de la noche en que, en plena Guerra Civil, el Gobierno de la República trasladó las pinturas y tesoros de El Prado hasta Valencia. «En la carretera de Valencia, allá por el Jarama había que pasar un puente de hierro, pero el camión de Las Meninas no pasaba, la caja en la que iba el cuadro daba en las vigas del puente. Hubo que bajarlo y pasarlo improvisando unos rodillos con troncos», cuenta Monroy.

Y otra autora segoviana, Elvira Sastre, también muy demandada en el día de ayer con su novela Días sin Ti.  Y nos despedimos de un mojado día del libro con una iniciativa de la editorial La Uña Rota e Itempestivos, que en colaboración con otras cinco editoriales obsequiaba con un micro libro cargado de intención de Marta Sanz (la poeta, no la candidata homónima a las Cortes de Ciudadanos). Es Razones para no leer, basado en una conferencia que la poeta dio en Segovia en 2016. ¿Por qué no hay que leer? Pues entre otras cosas porque…

«Si lees generarás una mirada de rayos X que te permitirá detectar las enfermedades morales de las personas de tu entorno. Sufrirás porque te darás cuenta de que a menudo no puedes curarlas. Entonces deberás hacer lo mismo que Bilmunda, la protagonista de José Saramago, comerás migas de pan antes de abrir los ojos cada mañana para no ver el lado oscuro de cada ser humano. Sus tumoraciones».

De arriba a abajo. El intercambio de libros. Libreros degustando la paella popular. Machado posando. Vista general de la plaza.

 

Author: Cultura

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