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La procesión del Corpus de Segovia cambia de itinerario

La diócesis de Segovia tiene como máxima prioridad conseguir vocaciones. Fracasadas todas las estrategias que no pasen por importar sacerdotes, y sin el menor viso de remontar una situación que dejará sin curas del país al obispado en cosa de 10 años, las miradas van al más allá. Sintomático que el obispo César Franco haya decidido poner el Seminario de Segovia como centro de la procesión del Corpus, modificando el itinerario tradicional, que el próximo domingo tras la misa de las 11 en la Catedral, saldrá de la Plaza Mayor, para embocar Infanta Isabel, Calle Herrería, José Canalejas, Gobernador Llasera, Plaza de los Espejos y llegarse al Seminario. De allí, vuelta a la Catedral pasando por la Plaza Adolfo Suárez, Conde de Gazola, Obispo Gandásegui y Plaza Mayor. Al acto están especialmente invitados todos los niños que a lo largo del año han tomado su Primera Comunión.

Será la última procesión para la monumental custodia que  encierra la sagrada forma durante el recorrido; la pieza, así como la carroza procesional de mediados del XVIII, pasará por el taller de restauración en los próximos días para estar nuevamente operativa en 2020.

Historia de una pieza única

La custodia del Santísimo procesiona por las calles de Segovia desde 1656. Este es el año en el que el maestro platero Rafael González Sobera elabora la pieza para el Corpus Christi, festividad que fue instituida por el papa Urbano IV en el año 1264 y popularizada en Segovia durante el siglo XVI.  La celebración fue tomando más importancia en la primera mitad del siglo XVII y, consciente de ello, el Cabildo aunaba fuerzas y prebendas para que Segovia pudiera tener una custodia a la altura de otras ciudades, no sin varios intentos fallidos por falta de financiación. Los capitulares ofrecieron durante años sus donativos para los trabajos de confección, incluso dejando escrito en sus testamentos que una vez fallecidos, familiares y herederos seguirían aportando la cantidad necesaria.

El primer diseño presentado ante el Cabildo fue el del conocido orfebre español Juan de Arfe, cuya obra se puede ver en la actualidad en la custodia de la Catedral de Sevilla o la de Valladolid. Pero el proyecto cayó en el olvido debido a la mayor importancia dada a otros asuntos de la iglesia en Segovia, a la insuficiente aportación para obra tan costosa y por la alta cantidad demanda por De Arfe, muy bien pagado por otras iglesias y catedrales. Sin embargo, el Cabildo no se resignaba y los capitulares seguían donando parte de su patrimonio. En los libros de fábrica de la Catedral aparecen reflejados estos pagos, como el realizado por el canónigo Pablo Martínez Beltrán en 1628, que donó once mil cincuenta reales para ayuda de la Custodia.

Finalmente, el 21 de agosto de 1655 tras varios tanteos y zanjado el diseño, se formaliza el contrato con Rafael González y Juan de Vergara para hacer labrar de plata blanca una custodia portátil. La entrega fue marcada por el Cabildo para un mes antes del comienzo del Corpus de 1656, y la institución se comprometió a entregarles 420 marcos de plata para confeccionar la custodia y una casa para que los dos maestros pudieran vivir con sus familias en Segovia.

Los trabajos comenzaron según lo previsto pero al poco tiempo, en enero de 1656, Juan de Vergara renuncia “amigablemente” al contrato y queda como único maestro Rafael González. A los pocos días, González hace memoria y plantea al Cabildo que los 5.460 ducados iniciales que iba a emplear para comprar la plata son insuficientes, por lo que los canónigos inician recogida de limosna “puerta a puerta”, con el objetivo doble de financiar también las obras de la Catedral, aún en proceso.

Después de varios meses, los 2.000 ducados necesarios para proseguir la confección de la custodia llegaron a manos de Rafael González que pudo entregarla la obra en el plazo establecido, no sin cierto grado de polémica debido a que el nombre del obispo, Francisco de Araujo y Chaves, no aparecía grabado en la pieza. Se solventó este problema y el Cabildo felicitó al maestro toledano por el trabajo, para acto seguido, ingresarle los pagos atrasados. Los barrios nobles de Segovia se cubrieron de flores antes de que empezara la misa y procesión, a la que asistió toda la corporación del Cabildo, autoridades civiles y militares y el recién elegido obispo Fray Juan del Pozo. A los actos religiosos oficiales se sumaron una corrida de toros en la Plaza Mayor y la representación de un Auto Sacramental.

El resultado final, añadiendo la carroza de Pedro de Riezgo en 1740, es una custodia compuesta de dos cuerpos, una cúpula octogonal coronada por la Fe y relieves repujados. Todas las representaciones angelicales y decoración están en función de la exaltación del Santísimo Sacramento.

Reapertura del Jardín Romántico del palacio episcopal

En otro orden, el Palacio Episcopal de Segovia reabrirá el  26 de junio el  jardín romántico de influencia francesa. Entre las intervenciones que se han llevado a cabo para la puesta en valor de este pintoresco espacio destacan la plantación de césped natural y otras plantas de ornamentación, la sustitución de toda la instalación eléctrica, tratamiento y arreglo de árboles catalogados como bien de interés cultural e instalación de escenario para eventos musicales. El jardín estará disponible para su utilización en eventos gastronómicos y sociales.

La puesta en valor de este entorno natural privilegiado incluirá la actuación de la Orquesta Sinfónica Mira Costa HS. que ha actuado en algunos de los mejores escenarios del mundo como el Beijing Concert Hall, el Shangai Oriental Arts Center, el Carnegie Hall de Nueva York y el Walt Disney Concert Hall.

 

 

Author: Redacción

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