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Defensa espera que el Peahis permita más edificabilidad en Sancti Spiritus

El Ministerio sigue sin encontrar a ninguna entidad interesada en hacerse con el conjunto de Sancti Spiritus, en el valle del Clamores, donde se mantiene la sede de la Subdelegación de Defensa y “de donde no nos podemos marchar”, según ha reconocido el responsable de la delegación ministerial, el Coronel Camilo Vázquez, en referencia al riesgo de que los edificios entren en rápido deterioro si se vacía el lugar, tal como se contempló por última vez en 2015.

Lo cierto es que el conjunto no resulta atractivo para la iniciativa privada a causa de las limitaciones que impone su protección urbanística que impide cualquier modificación de sus estructuras y limita severamente sus usos.

No obstante, el Instituto de la vivienda y la infraestructura de la defensa (Invied) apura aún la posibilidad de “mejorar” esas posibilidades de cara a eventuales compradores mediante alegaciones al Plan especial de las áreas históricas (Peahis), aún en tramitación,  con las que se busca la posibilidad de recalificar los terrenos y modificar la edificabilidad, según desveló Vázquez. El militar concretó que “hay planos que refieren edificaciones que se han eliminado pero que existían, por lo que se considera que la edificación en la zona es mayor que la que hay actualmente”.

Como es conocido, la normativa obliga a respetar las edificaciones preexistentes, aunque se encuentre derribadas o desaparecidas, y situaciones similares a las que defienden los propietarios de Sancti Spiritus se han producido en varios casos de fincas en el barrio de San Marcos, donde se alcanzaron acuerdos con los propietarios en forma de permutas, y en la Plaza de Toros con la confirmación de las trazas de la “Casa de Reyes” ante la puerta grande del coso.

El último “amago” de traslado de las instalaciones de la subdelegación de Defensa se produjo en 2015, cuando Defensa llegó a habilitar, con una inversión de 400.000 euros, las dependencias del antiguo comedor de tropa del acuartelamiento de San Francisco para ubicar allí las dependencias, lo que implicaba desalojar Sancti Spiritus –llegó a planificarse y presupuestarse la mudanza– planteándose inicialmente que fuera el Ayuntamiento el que se hiciera con la propiedad, aunque se descartó casi automáticamente por sus altos costes. Tampoco se encontró un comprador privado por las limitaciones explicadas.

Así las cosas y ante el temor de que los espacios pudieran degradarse rápidamente si se dejaban vacíos y el cálculo de costes para su vigilancia, Defensa decidió en 2016 aplazar sin fecha el vaciado de los edificios, que pese a haber sufrido severas modificaciones a lo largo de los siglos, cuenta con un buen número de elementos singulares, como la portada, obra de Pedro de Brizuela en 1602.

Ocho siglos de historia.

En 1257, cuando se tiene la primera referencia, el rey Alfonso X el Sabio concedió un privilegio a la casa de Sancti Spiritus para la atención a niños expósitos. En el siglo XVI, la ciudad de Segovia se hizo dueña de la finca y sus edificios a los que se dio distintos usos: Hospital, atención de beneficencia, sede de la Guardia Civil y hasta prisión militar.

En 1944, el Ayuntamiento lo vendió al denominado ‘Ramo de Guerra’. Fue una operación que el ejército reclamaba que se hiciera por una cesión gratuita, pero el alcalde del momento, Andrés exigió un pago que finalmente fue de 451.250 pesetas. Desde entonces, la finca ha tenido uso exclusivamente militar —durante años al lugar se le conoció como “Intendencia”— y en la última década de los 80 el complejo sufrió una remodelación integral aunque se respetaron sus elementos artísticos.

Author: Redacción

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