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1916: coronación de la Virgen de la Fuencisla

En 2016 se celebra el centenario de la solemne Coronación Canónica de Ntra. Sra. de la Fuencisla, para la ocasión la diócesis ha organizado toda una batería de eventos, como el año jubilar con indulgencias para quien visite el Santuario, conferencias, acuñación de medalla conmemorativa, encuentros folkóricos. Asimismo, está previsto terminar la renovada casa rectoral, en la que se acogerá una exposición de los mantos de la Virgen y otros objetos de devoción. La coronación de la patrona de Segovia, en 1916, fue una de las ocasiones de mayor fervor popular de la ciudad de Segovia. Mª del Carmen Hernández San Frutos recuerda en el presente artículo como se vivió en Segovia la celebración.

Se lo debemos al Excmo. y Rvdmo. Remigio Gandásegui y Gorrochátegui, obispo de la diócesis entre 1914 y 1920, que propuso a la Santa Sede el deseo de los segovianos de que la imagen de la Patrona de la Ciudad y Tierra fuera coronada, pues era antigua y probada su devoción. Después de los trámites necesarios, Su Santidad el Papa Benedicto XV otorgó un Breve Pontificio accediendo a tal petición. A partir de ese momento las autoridades de la ciudad comenzaron a preparar los actos religiosos y profanos para la celebración, previstos para el domingo 24 de septiembre de 1916. Los segovianos, de toda condición y nivel, respondieron con entusiasmo.

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La subida de la Virgen a la catedral se realizó el 15 de septiembre. Al día siguiente comenzó el Novenario a las seis y media de la mañana, con Misa rezada y ejercicio de la Novena. A las diez se cantaba la Misa de Angelis, y por la tarde exposición del Santísimo, rezo del Santo Rosario, ejercicio de la Novena, Sermón, Reserva y Salve cantada.

Y llegó el día de la Coronación. A las diez comenzó en la catedral la solemne Misa Pontifical, oficiada por el obispo Gandásegui. Los coros cantaron la Misa en mi bemol de Eslava. La Infanta Isabel de Borbón, la popular “Chata”, representaba a su sobrino el rey Alfonso XIII. Asistieron todas las autoridades civiles y militares.

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Después del acto litúrgico, se inició un cortejo hacia la Plaza Mayor. Delante del Ayuntamiento se había levantado un altar decorado con los tapices del museo catedralicio y guirnaldas de flores. En los balcones había colgaduras. Para ampliar la visión se desmontó el quiosco. Junto al altar se situaron los pendones y las cruces de más de 97 parroquias de la ciudad y provincia. La muchedumbre abarrotaba la Plaza Mayor y las calles próximas, haciendo el tránsito difícil. Muchos habían llegado desde los pueblos, en jornadas de viaje agotadoras. La temperatura era magnífica. Todas las campanas de las iglesias de la ciudad vibraron. Se oían tambores, cornetas y cohetes. La multitud se agolpaba en el recinto, que pronto se quedó pequeño. La Virgen fue colocada en el trono ante la fachada del Ayuntamiento. En ese momento el silencio era expectante. El alcalde, Pascual Guajardo y Sánchez, llevaba la corona sobre una bandeja de plata. El obispo, después de consagrar la diócesis a los Sagrados Corazones de Jesús y María, bendijo la corona. A continuación el alcalde entregó la corona a la infanta y ella al obispo, que la alzó en bendición sobre la multitud para después poner la corona al Niño y por último a la Virgen. En ese momento, eran las 12.20 de la mañana, la multitud irrumpió en aplausos, vítores, cánticos y de nuevo las campanas, los tambores y los cohetes sonaron en el cielo. La ceremonia religiosa concluyó con la bendición papal y el regreso de la Virgen coronada a la catedral.

La Corona

fuencislacoronaciónLa corona que recibió Ntra. Sra de la Fuencisla en 1916 es una pieza de orfebrería de gran valor histórico y simbólico. Sólo la lleva la Virgen durante el Novenario de la catedral. Cuando el Papa Benedicto XV autorizó la Coronación Canónica, el obispo Gandásegui, consultados técnicos, artistas y orfebres, eligió un modelo de exquisito gusto y perfección. En ella se unían el arte, la devoción y la gratitud de todos hacia la Virgen. Fue diseñada por el artista segoviano Florentino Trapero y realizada por los orfebres Otero y Riopérez de Madrid. Es de estilo neogótico, muy frecuente en orfebrería en esos momentos. Está realizada en oro y platino, perlas, brillantes y rubíes. Los devotos aportaron numerosos donativos, alhajas y monedas de oro, algunas de la época de Carlos IV. En los talleres de la Academia se fundió el oro de todas esas piezas. Consta fuencislacoronade una franja inferior donde destacan cuatro esmaltes que representan en miniatura el milagro de María del Salto; la venta de la Sagrada Forma por el sacristán de San Facundo; la catedral desde la Plaza Mayor y el alcázar. Entre ellos se alternan los esmaltes con los escudos del Papa Benedicto XV y la fecha de la coronación; el del rey de España, Alfonso XIII; el del obispo Gandásegui y el de la ciudad de Segovia.

Sobre esta franja circular sobresalen ocho figuras entre pináculos, que representan a la Fe con la Sagrada Eucaristía; a santos relacionados con Segovia y su provincia como San Jeroteo, San Frutos, San Valentín, Santa Engracia y San Alfonso Rodríguez; Además aparecen San Remigio y Santa Bárbara, todos ellos sobre esmalte azul oscuro. Encima de estas esculturas hay ocho medios arcos góticos que cierran la corona. Sobre ellos la bola del mundo y la cruz del Redentor. La aureola es de plata sobredorada y en ella están las piedras preciosas de las joyas que donaron los devotos.

Artículo remitido por Mª del Carmen Hernández San Frutos. Fotos: Juan Pedro Velasco Sayago.

Autor: Redacción

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