Posted By Redacción on 12, Dic, 2020
Junto a Navafría y Segovia capital, Palazuelos de Eresma ha sido otro de los puntos negros en la riada del 11 de diciembre, la mayor que se recuerda en cinco años y con el río superando los 60m³ de caudal. La zona más castigada ha sido nuevamente las destilerías Dyc, cuando por la mañana la crecida del río desbordaba el puente medieval del Molino del Arco y el agua penetraba en las instalaciones de la licorera. Allí, la riada ha afectado a la sala de máquinas, si bien fuentes de los trabajadores estiman que no se han producido daños de calado: limpiar y secar, y unos días de parón en la actividad. La destilería tiene dos tomas en el río, una para abastecerse de agua para el whisky, y otra para refrigerar las maquinarias, es esta zona la más dañada.
También se han registrado daños en la senda verde que orilla el Eresma en la localidad palazolense, varios de cuyos tramos han sido arrasados y anegados por el río, según informa el alcalde, Jesús Nieto. En la vecina Trescasas, también ha sido jornada de duro trabajo para la plantilla municipal, por el desbordamiento de la cacera del Cambrones, que ha obligado a desviar caceras menores para dirigir el agua a los prados.
Son daños, especialmente los de Palazuelos y Segovia capital, que podrían haberse minimizado de no mediar una tardía reacción de la Confedración Hidrográfica del Duero en el desembalse del Pontón Alto. Un año más, la apertura de las compuertas ha llegado mal y tarde. Con timidez y cuando ya la crecida no dejaba otra opción.
Un embalse colmado desde hace días
El embalse estaba al 100% de su capacidad a principios de noviembre, y una vez más, y a pesar de que la borrasca había sido más que pronosticada, la apertura de compuertas ha llegado tarde para que el pantano pueda asumir parcialmente el repentino incremento de caudal. También se culpa a la Confederación de falta de mantenimiento en el cauce del Eresma; poco antes de las lluvias en las cercanías del Molino del Arco podían apreciarse troncos de abedules en medio del cauce, y la limpieza del río es motivo de frecuentes peticiones por parte del consistorio, peticiones que rara vez se atienden.
Según el estudio de anegación del Eresma presentado en 2016 por el Instituto Geológico Minero, avenidas fluviales superiores a los 50m³ son inevitables y tocan de media cada 10 años. Todo lo que sea superior a 35m³ inunda zonas sensibles de la capital como la Casa de la Moneda. Para paliarlo, es preciso regular el cauce del río desde el Pontón, con una política clara de desembalse ante previsiones de lluvias intensas, que ya se ha aplicado exitosamente en otras ocasiones. De otro modo, no queda otra que abrir de par en par las compuertas cuando el río ya va alto, con las consecuencias de rápido incremento del caudal. La historia se ha vuelto a repetir.
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