El portavoz del Grupos socialista se quejó este viernes en sede municipal de manera reiterada por la consideración, por enésima vez en este mandato, sostenida por los grupos de oposición de que el contenido de los plenos municipales carece de peso, aunque quizá valga como referencia que de los asuntos que componían los 17 primeros puntos del orden del día, antes de las mociones, la mayoría eran daciones de cuenta, sobre las que no se vota y aunque si se pueden debatir, una docena de esos asuntos pasaron sin generar intervenciones. Después de las quejas defensivas, Miguel Merino usó decidió usar la misma vara de medir para valorar las mociones de los grupos de la oposición, que consideró vacías, recicladas o basadas en modelos “tipo”, las que elaboran los partidos para presentar en todos los ayuntamientos. Por otra parte, cuando hubo debate, desde la bancada del Gobierno se acabó llevando el diálogo a la crítica directa hacia la Junta de Castilla y León, otra norma no escrita que se cumple a rajatabla sesión tras sesión.
Así las cosas, la estrella de este mes fue la dación de cuentas del estado de ejecución del presupuesto a fecha de 30 de septiembre pasado que, este si, generó un vivo debate aunque con los mismos planteamientos mantenidos en las ruedas de prensa previas a la sesión. La conclusión por el lado del socialista, Jesús García Zamora, es que la acumulación de remanentes por baja ejecución de la inversión es fruto precisamente de una buena gestión, que mantiene al ayuntamiento en bajos niveles de endeudamiento, mientras que para la oposición significan exactamente lo contrario, una falta de capacidad de actuación de gobierno, mientras vaticinaban otra acumulación de remanentes que hará que haya una disponibilidad de 20 millones de euros para inversiones en el siguiente ejercicio. “Ejecuten los presupuestos o bajen los impuestos”, instó el edil de Ciudadanos, David García Foj. que concluyó que “si esto fuera una familia la situación sería muy buena. Pero no somos una familia y queremos inversión, no 20 millones de ahorro”.
Por otra parte, con prisas por estar fuera de plazo, con críticas de la oposición y sólo con los votos de PSOE e IU, se aprobó también en este pleno, tras entrar en el orden del día por el procedimiento de urgencia, la cuenta general del Ayuntamiento para su presentación a toda prisa ante el Consejo de Cuentas de la región, donde ya tenían que estar desde el 30 de octubre, aunque finalmente se pretende enviar antes de que acabe el año.
Gritos y pancartas
Todo transcurría mientras las gradas, habitualmente vacías, presentaban una asistencia inusual de público, unas 15 personas, atraídas a la sesión por la moción defendida por Podemos en la que se señalaba directamente al colectivo de estudiantes de la IE University en su conjunto como responsables de todos los males del recinto amurallado, desde los problemas de ruido y convivencia, al encarecimiento de los alquileres en la zona o estar en el origen del vaciado paulatino de residentes fijos. El planteamiento, por generalista y también por hacer un todo de un colectivo que representa un importante aporte económico y de actividad a la zona amurallada de Segovia, fue rechazado por la mayoría de la cámara. Eso si, todos reconocían que “hay un problema” en el casco antiguo y señalaban que “hay que solucionarlo”, sin más decisiones que esta declaración de intenciones.
En el graderío, los vecinos profirieron gritos y quejas nada más iniciarse el debate, poniendo a prueba la paciencia de la alcaldesa, Clara Martín, que se mostró conciliadora por un lado, invitando al grupo a hablar con los ediles “cuando acabara el pleno” y por otro, con la amenaza reiterada de echarles por interrumpir la sesión. No llegó a hacerlo porque pareció conseguir calmar los ánimos después de la tercera parada obligada por las voces en el discurso del concejal de Ciudadanos.
Se dio una de esas extrañas situaciones en este mandato en la que los concejales de IU aseguraron estar “totalmente de acuerdo” con los planteamientos de Podemos pero para una vez que esto ocurre, ambos grupos se quedaron solos mientras PSOE, PP y Cs rechazaban la iniciativa podemita. Fue en ese momento en el que los vecinos volvieron a los gritos entre los que se escuchó un claro “¡Qué vergüenza!” y la increpación directa al portavoz socialista, Miguel Merino, invitándole a “vivir en el casco antiguo” de la ciudad. También llegaron a desplegar unos segundos una pancarta en la que se leía “Alumnos IE, queremos dormir” mientras la policía local desalojaba sin mayores problemas el graderío.
Tras la pausa, los grupos de Ciudadanos y PP vieron como se rechazaban las mociones que presentaron en la sesión. La defendida por Noemí Otero, reclamando la ejecución de la limpieza de los imbornales de la ciudad. La del PP, defendida por el portavoz, Pablo Pérez, para que se instara al Gobierno a paralizar la modificación del delito de sedición y la revisión del de malversación. Esta vez, en el Gobierno municipal no creyeron oportuno debatir de asuntos de política nacional.
El ámbito regional si pareció más adecuado a PSOE e IU, que encontraron el apoyo de Podemos y también de Ciudadanos —pese al duro pero sosegado debate protagonizado por el liberal, David García Foj, frente a la habitual acritud de Merino— en la última moción por la que el Ayuntamiento instará a la Junta a que desarrolle en Segovia el Plan Estatal de vivienda para el fomento de vivienda pública.
Faltan cinco sesiones ordinarias de pleno antes de que se celebren las elecciones municipales.













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