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Trump gana con solvencia las elecciones americanas

Contra los pronósticos que vaticinaban resultados muy ajustados, Donald Trump se ha impuesto con claridad a Kamala Harris y será el próximo presidente de los Estados Unidos, de algún modo, un país y una economía  (y un ejército) que lidera lo que se da en llamar el primer mundo. La abstención y el escepticismo de la ciudadanía ante las propuestas más liberales; el miedo a la inmigración como amenaza al “estilo tradicional de vida”, están en la base de un triunfo que desde Europa nos llega muy distorsionado por la imagen caricaturesca  de líder prepotente, bocazas, machista -que el propio Trump explota con éxito entre su electorado-, además de turbios antecedentes empresariales.

Frente a la desolación de la izquierda por el triunfo de un político en las antípodas de lo que se considera un líder progresista a la europea, los mercados han reaccionado con generalizadas subidas de la bolsa y del dólar, señal de que las recetas proteccionistas y nacionalistas de Trump gustan a los motores económicos de occidente. ¿Pero cuáles son?

Nadie lo sabe en un político con fama de imprevisible. Si consideramos su etapa anterior en la Casa Blanca (2017-2021), Trump se distinguió por un pacifismo pragmático que puso fin a la presencia americana en Irak, Siria y Afganistán, y también en Libia, lo que favorece la estabilidad de los mercados pero también los intereses de las potencias regionales y especialmente de Rusia (es un hecho históricamente probado que en el pasado Trump recibió importantes ayudas económicas de la Rusia de Putin).  También por una política anti-china, con importantes aranceles para el gigante asiático, y en menor medida, para la Unión Europea. Un pragmatismo que tiene su cara negativa en el retroceso de las democracias liberales y los derechos humanos en los países emergentes, así como la pérdida de peso específico del derecho internacional.

Asimismo, y a lo largo de su carrera, Trump se ha caracterizado por su maestría en la manipulación de los estados opinativos como palanca electoral… y a cualquier precio, como se vio en el conato de golpe de Estado de asalto al Capitolio en 2021. En el que quizá sea su aspecto más controvertido, su falta de compromiso personal con la democracia en aras del éxito personal.

En Europa, la extrema derecha ha recibido el triunfo con entusiasmo. Se ve a Trump como un baluarte contra la internacionalización, las políticas trasnacionales como la lucha contra el cambio climático, la emigración, y un refuerzo de sea lo que sea que se entiende por la “moral tradicional”, paradójico en un personaje que si de algo adolece es de “moral tradicional”. Por aquí parece que andará esta nueva legislatura de Trump.


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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