Se acumulan las malas noticias para el proyecto de Clara Martín. Luquero le legó un relato desgastado y perdedor, según el cual, tras dos décadas poniendo el norte en lo cultural, la economía local huele a perro mojado y la gestión de prácticamente todo es errática y chapucera. Convenientemente orquestado por un batallador y, a mi juicio, talentoso líder de la oposición, Pablo Pérez (probablemente, el mejor líder de la oposición que ha tenido el PP, y así se lo han pagado), el relato parece haber calado hondo para desgracia del PSOE. Poco importa que, en rigor, este relato se sustenta en derivadas que poco tienen que ver con lo municipal: una epidemia de covid, una espiral inflacionaria que, entre otras muchas cosas, envejecía licitaciones a las semanas de aprobadas, el encarecimiento energético por la guerra de Ucrania…
Entre tanto, los socios, la izquierda del PSOE, tampoco es que estén ayudando mucho. De Peñalosa no sabría decirle en qué anda, Galindo me recuerda a San Juan de la Cruz, feliz en su huerta lejos del mundanal ruido, sacando adelante meritorios proyectos pero también con importantes fracasos en la mochila: el fiasco del Valle de Tejadilla , lo del quinto contenedor, que no arranca, chorradas como el programa Reciclos… ¿Y Guillermo San Juan? Psee… anclado en una política, en general setentera, de reivindicaciones vecinales y mociones oportunistas para satisfacción de la feligresía.
La situación de partida para las izquierdas segovianas de cara a las municipales no es envidiable. Y es que encima no pasa semana sin que a Martín le explote en la cara algún fiasco. Cuando no son interrupciones de obras sempieternas, son líos de personal, como este vergonzoso episodio del conato de sanción a los agentes 1615 y 6049, que huele a cutre venganza entre funcionarios. Todo lo cual zanjado en falso con lo que se antojan mentirijillas piadosas.
Por si faltaba algún clavo en este ataúd, va y salta lo del párking de Guiomar, con un millar de usuarios encabronados por la imprevisión de las administraciones. Y ahí voy a salir yo a defender a Martín, que sí, que siendo cierto que Segovia ha estado quince años ignorando el problema, la culpa es del ADIF, tolerando lo intolerable por aquello de ahorrarse unos cuantos miles (o ni eso, son párkings de adjudicación externa, o sea que bien hechos deberían dar beneficios).
En los últimos meses me ha tocado subir a Guiomar con cierta frecuencia. Lo hacía muy de mañana, con la oscuridad aún imperando, de manera que llegando a la estación en mi coche tenía que andar atento a bultos somnolientos que caminaban a pocos centímetros de un autobús que desfila a toda castaña. Ni una mala farola, ni una acera, nada… La verdad sea dicha, me parece un milagro que no se hayan registrado desgracias personales en estos 15 años. Por suerte, las vacas de los prados colindantes no son las del Marqués de Quintanar.
Pero también hay aquí un hecho sociológico que reduce la responsabilidad del ADIF. En estos quince años la ampliación del párking y la mejora del acceso no han figurado en la agenda de nadie. ¿Por qué? Bueno, porque los segovianos odian los párkings de pago.
Pienso en los flamantes subterráneos de José Zorrilla, Padre Claret, o Las Oblatas, que solo se animan cuando hay turisteo. Los dos últimos, además, son caros. De manera que la facilitad de aparcar en el centro para tomar un chato se ve eclipsada por esos seis euritos a mayores que te clavarán. Y eso a muchos segovianos les sienta fatal… Es como una debilidad de carácter... ¡Pagar seis euros por tomarse un chato! Hasta ahí podríamos llegar.
El culmen es el párking del Hospital. Se entiende que alguien de provincias necesitado de pasar una jornada acompañando a un familiar ingresado pues se busque la vida aparcando por el secano. Más raro me parece cuando toca ir de consultas, que serán dos horas, 0.40€ o poco más. Pues ni así… Un párking cojonudo, vas y dejas el coche junto al ascensor (les aseguro que en otros hospitales esto de encontrar plaza -pagando- es una epopeya), mientras de camino ves abueletes cruzando secarrales, embarazadas destripando terrones…. ¡hasta paralíticos en silla de ruedas maniobrando en el sembrado!
Digo yo que no les vendrá de 0.40€. De donde vuelvo a lo de la debilidad de carácter. Aparcar pagando es de tolays, forasteros flojuchos y amanerados. Y este sentir tan rácano ha alimentado quince años de desidia en lo tocante a Guiomar. La gente aparcaba en el campo tan pichi y se jugaba los huesos toreando autobuses, todo preferible a sacarse un abono o ponerse chula reclamando inversión. Y de esto sí que no tiene la culpa Clara Martín. No es Segovia un sitio parking-friendly. ¿Sitio para aparcar? En Segovia el que quieras. ¡Ancha es Castilla y será por campo!















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