
La alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, sigue empeñada en su idea de aplicar una tasa turística a los visitantes que pernocten en Segovia y así lo planteó en la Conferencia de alcaldes y presidentes de Diputación que se celebró el 1 de octubre presidida por Alfonso Fernández Mañueco. Según Luquero, el presidente regional se mostró “muy receptivo” a la idea mientras que el consejero de Turismo, Javier Ortega, “tomó nota inmediatamente” de la propuesta de la segoviana.
Luquero cree que la imposición de la tasa ayudaría a la conservación del Patrimonio y los servicios de la ciudad que disfrutan y “gastan” los miles de visitantes anuales y plantea el cobro de “una cantidad simbólica” de un euro por pernoctación. “A quienes van a pagar 100 ó 120 euros por dormir una noche en Segovia no le importa pagar 101 ó 121 euros. No tiene mayor efecto”, apuntó ante los periodistas.
La idea ronda la cabeza de la alcaldesa desde que en 2003 se pusiera la frente de la Concejalía de Cultura y Turismo aunque entonces se encontró con reticencias del alcalde y del responsable de Hacienda en aquel momento, así que el asunto se quedó aparcado hasta que, 14 años después, en agosto pasado, retomara la idea de recaudar entre los dinero para la administración local, “algo testimonial”, insiste.
Al margen de las complicaciones administrativas que plantea esta tasa por tratarse de un impuesto autonómico para el que habría que estudiar una fórmula que permitiera su reversión, a ser posible íntegra, a la ciudad, la propuesta no cuenta con la simpatía del sector de la hostelería que aludió el pasado verano al “efecto psicológico” que causaría sobre el turista la existencia de este gravamen y que creen que incluso podría causar que eligieran otros destinos.
Revuelta hostelera en Barcelona
El nuevo impulso que la regidora segoviana quiere dar a la imposición de la tasa coincide con la polémica que se vive en estos días en Barcelona, donde el Ayuntamiento ya no se conforma con los 15 millones que recibe cada año de la Generalitat precisamente por el cobro de la tasa turística —que varía, según la categoría de los establecimientos, entre 0,65 y 2,25 euros— y el pleno municipal ha aprobado pedir a aquel Gobierno autonómico que modifique la Ley del Impuesto de Estancias en Establecimientos Turísticos para imponer a la tasa que se cobra ahora un recargo municipal de 4 euros más. La medida ha puesto al sector hostelero en pie de guerra y sus representantes han anunciado que recurrirán el acuerdo ante los tribunales.
Este es otro de los argumentos de los detractores de la medida: que una tasa, de por si polémica, que comienza como un recargo “simbólico” acabe, con el paso del tiempo, siendo contemplado por los gobernantes locales como una vía de mayores ingresos y caiga en la tentación de aplicar paulatinamente mayores subidas.











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