A la hora de escribir estas líneas, creo que le toca turno de disparo a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, después de que Génova hiciera publica su última oferta: aceptamos las explicaciones de la presidenta y que el Comité de Garantías del partido “estudie” cerrar el expediente. Lo que parece es que tratan de evitar —y me parece que ya es tarde— que esta mañana de domingo se concentren ante la sede de Génova miles de personas apoyando a la madrileña, que no parece que vaya a conformarse con la “oferta” si no viene acompañada de la cabeza en una cesta del secretario general, Teodoro García Egea. “Negociación infructuosa”.
Quizá, en este desastroso panorama para él usar la cuchilla sería el mal menor para un Pablo Casado al que los barones —los que no llevó a ese puesto García Egea— le están apretando para que de una salida rápida a la crisis y, caramba, piden la cabeza del secretario. Dicen los que saben de esto que Egea ya es un caso perdido pero claro, que en estas cosas se suele pedir que una decapitación se compense con otra y así sucesivamente… Mala dinámica.
Lo que es más difícil a estas alturas es saber cómo piensan en el PP más cercano. La última vez que he oído a Alfonso Fernández Mañueco hablar de este asunto hacía suya la “preocupación” de los votantes, afilados y de “los alcaldes que no cobran y los concejales que ponen de su bolsillo” y pedía aclaraciones y que “la verdad se abra paso”. No es mucho discurso, aunque sí dejaba claro el desasosiego en el que está sumido el universo popular, especialmente el que es ajeno a los círculos de poder más altos. Seguro que lo recuerda, que se lo contamos en este periódico, el desfile de alcaldes y concejales de decenas de pueblos que formaron escalonadamente en la avenida del Acueducto para hacerse la foto con Díaz Ayuso en su visita de campaña electoral.
Pero de Mañueco para abajo, pocas palabras definitorias. Ni en declaraciones de prensa, ni en redes sociales, en lo que se me antoja como un ejercicio de nadar y guardar la ropa, demasiado prudente para mi gusto en esta situación. Del secretario regional, Francisco Vázquez, no hay referencias. La presidenta del PP de Segovia, Paloma Sanz, no ha tuiteado hace tiempo y el secretario provincial, Miguel Ángel de Vicente, no tiene cuenta en las redes.
Si hablan, para mostrar apoyo sin condiciones al Presidente nacional, Pablo Casado, los senadores, Pablo Pérez y Javier Maroto, ambos amigos personales de Egea y parlamentarios por decisión suya. El primero dice que hay una campaña contra todo el partido y contra Pablo Casado en particular del que añade que “los que le conocemos sabemos que se está dejando la piel por y para su amada España”. Maroto alaba al presidente “ejemplo de político comprometido con la ejemplaridad”.
Pocos comentarios más aparecen de cargos electos o miembros del organigrama popular segoviano. Lo más arriesgado de Juan José Sanz Vitorio, ha sido el retuit de una entrada firmada por la secretaria general y portavoz adjunta en el Senado, Salomé Pradas que se declaraba creyente de “la ejemplaridad y la lealtad” y elogiaba a Casado como presidente popular concluyendo con un contundente “Creo en él”. Y el diputado, Jesús Postigo clamaba el viernes por la unidad y mantenía a Pablo Casado al frente de la lucha frente al sanchismo. Y le cayeron varias respuestas desabridas y duras.
Bueno, no creo que los militantes y electos por debajo del parlamento ni, por supuesto, de los pueblos de Segovia del PP, estén esperando que les sorprendan sus referentes en la calle Escultor Marinas, donde la audacia no es precisamente la marca de la casa y optan más bien por manifestar un importante grado de “ayusismo” aunque sea, de momento, sólo en el ámbito privado.















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