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El Día del Libro y otros botellones culturales

silencioseleeSoy de la opinión que el Dia del Libro debe ser para acercarse a las paradas de los libreros -en Segovia en la plaza, 11 librerías-., y en la medida de lo posible, comprar libros. No para cambiar libros (precisamente, hoy no es el día), ni para asistir a teatralizaciones de esto y lo otro, ni cadenas de poesías, ni cuadros de manos pintadas colgadas en un cartón en la biblioteca del pueblo, ni mucho menos para ejercer de corifeo en algún sarao institucional a fin de que el plasta de todos los días salga, un día más, retratado en los diarios haciendo como que hace algo por la cultura.

Un año me pasó, no sé en qué ciudad, que estaba yo todo emocionado buscando libros y sale un plasta disfrazado de Quijote  tergalero, imagino que mal pagado por el ayuntamiento. “Caballero, jurad que no más bella prenda…” “Te lo juro, y ahora déjame comprar libros”, le solté, así, en plan macho a lo Pérez Reverte. Agradecido, el librero me guiñó el ojo. “Joder qué cruz”, dijo. No sé, no quiero parecer asocial, pero a veces pienso que debería tatuarme el cogote cual marero Salva Trucha, raparme al cero y dejarme un bigotito hitleriano, que sé yo, algo intimidante, que me libre de plastas. Pero claro, me ven con más o menos buen aspecto, una bolsa de libros, cara de infeliz, y tate, ya hay palomo para cenar…

Vale. Todos tenemos el derecho a ganarnos la vida lo malamente que nos dejen. ¿Pero tan difícil es entender que hoy la fiesta es comprar libros y con eso sobra? ¿Por qué teatralizar nuestra ya de por sí virtualizada existencia? En serio, ¿no hay nada mejor que hacer que librarse al masoquismo cultural de leer por turnos  el Quijote a viva voz? Cervantes es la leche, el puto amo, el más mejor, el number one, ok… ¿Pero es que el personal no se percata que exponer a un pobre diablo a la lectura de Quijote a pelo, íntegro y de viva voz es ponerlo al pique del infarto cerebral? ¿Y por qué coño todo tiene que acabar con una discomóvil, charangas, ruido, animación retumbante a cuenta del contribuyente?

Cargo demasiado pecado encima como para ignorar que los grandes vicios aman el silencio.

Tampoco soy tan raro. Es solo que no necesito que el gobierno me monte botellones culturales. No necesito que me amenicen el día. Ni que un cursi me pare por la calle y me pregunte, como la gran cosa trascendente, “¿qué sacrificio estás dispuesto a hacer por el libro de tu vida? Con las cien mejores respuestas haremos un tuit que será jastac mundial” (así pasa en no sé que desdichada ciudad, dado que todas hacen lo mismo, no vale la pena ni particularizar). No sé que sacrificio haré por un p…. y j…. libro. Pagarlo, imagino, que para algo lleva 10% de descuento.

En cambio, adoro a los gobernantes que ponen toda clase de facilidades para que los libreros, que son los que realmente tiran del carro de la cultura, se ganen la vida. Hace más un buen librero que cien concejales de cultura.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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4 Comments

  1. Por cierto, hablando de corifeos y actos para la foto del político de turno, al año que viene les digo donde pueden aumentar la nómina de escritores homenajeados… tenemos unas cuantas calles dedicadas. No sé si será para hacerse más fotos, por lo de mantener lo políticamente correcto (hombre-mujer y…) o para gastar algo más de dinero de los contribuyentes, pero digo yo que con homenajear a Cervantes como toda la vida…

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  2. Dese con un canto en los dientes señor Besa, que no terminaron con una proyección de luces e imágenes en cualquier fachada de edificio o con algunos zancudos tirando confeti o caramelos… Leer un libro no sé si lo harán, pero chirigota y cachondeo a tutiplen 😉

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  3. Me confunde tu crítica. El Día del Libro se ha convertido actualmente en un día para comprar libros que en principio tienen descuento o por haber variedad de libros en un sólo sitio. Es en lo único en lo que se basa, y ese es el problema. Ya no sólo en Segovia, sino en Madrid o en cualquier ciudad de España. Estamos convirtiendo un día que debería ser para disfrutar de la lectura y para acercar a las personas a la literatura, en un acto consumista donde lo que importa es comprar y consumir libros. Desde el punto de vista de un librero, sí, puede resultar factible este día, pero con esto nos estamos olvidando de que la literatura es un arte, a parte de un negocio.

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    • Hola Iván, gracias por tus observaciones.
      El Dia del Libro nace en Barcelona promovido por la Cámara de Comercio de Barcelona en 1926, como medida, precisamente, de fomento de la compra de libros. En Barcelona se marido la fiesta con la Diada de Sant Jordi, vertebrándose una costumbre muy colorista. Luego se ha extendido al resto de España y del mundo. LA idea era y es dar permiso a los libreros para poder vender su género en la calle. Por supuesto que es un acto consumista, como cualquier feria o mercado. Que la gente consuma libros es lo mejor que le puede pasar a un país. Que los libreros sean multimillonarios es lo mejor que le puede pasar a un país. La literatura expande la mente y el conocimiento. La confusión es al revés, pensar que estamos “celebrando” no sé qué rollo místico de exaltación y sacralización de “la cultura”. Eso en mi opinión son meras gilipolleces. Es un día para fomentar la venta de libros. transferir pasta al sector editorial y, con ello, mantener la principal estructura de transferencia del conocimiento con una buena salud.

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