Toca correr en el Ayuntamiento de Segovia. La subvención europea destinada a poner en marcha la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en el recinto histórico obliga a cumplir “hitos” antes de que acabe el mes de noviembre y en el Gobierno local parecen haberse dado cuenta tarde, tanto que se ha visto obligado a celebrar una comisión extraordinaria de Urbanismo para aprobar la modificación del contrato del transporte urbano para incorporar al servicio vehículos eléctricos y dotar de un punto de recarga a la cochera, una obligación que está sobre la mesa municipal desde hace semanas.
En la misma sesión urgente se aprobará también la décima prórroga que se concede a la operadora de la ORA, también justificada por la implantación de la ZBE, pero en este caso por lo que no se ha hecho aún. “Con la ZBE se tiene que aprobar una nueva Ordenanza de circulación, porque va a ser diferente la situación futura, que incorpore medidas de modernización del servicio”, según las explicaciones del alcalde accidental, Jesús García.
La consecuencia más directa es que se aplaza una vez más el proceso de renovación de un contrato adjudicado en 1994 y en prórrogas bianuales desde 2004, pese a la evidente necesidad de modernizar ese servicio. La nueva prórroga, de hecho, llegaría hasta 2024, aunque García señaló, sin demasiado entusiasmo, su “confianza” en que la licitación del nuevo contrato se lleve a cabo antes de que acabe el mandato, en mayo próximo.












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