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El agua de los políticos

El proyecto de presa en el cigüeñuela.

Todo indica que los técnicos que el Ayuntamiento envió esta semana a las oficinas de Fomento, donde permanece la sección de Medio Ambiente para el agua, volvieron de su reunión tarde y descontentos. Al parecer, como ya apuntó la ministra García Tejerina en su día directamente a la alcladesa, les contaron que no hay intención de cambiar de criterio y el proyecto de embalse que mantienen en Madrid para construir en Segovia es el de la presa del Ciguiñuela. Ni recrecida de Puente Alta por mucho que aquella gestión del que fuera presidente de la CHD, Antonio Gato, a instancias del que fuera alcalde, el también socialista, Pedro Arahuetes, metiera en el Plan Hidrológico Nacional la famosa recrecida, ni, por supuesto, nuevo embalse aguas arriba, en pleno Parque Natural, por mucho que la garganta formada por el río haga suponer una obra “fácil”.

Lo cierto es que sorprende la cara de decepción que ponen en el entorno del equipo de Gobierno ante la postura del Ministerio, que ve en el proyecto que defiende una solución más que sobrada para el abastecimiento de la capital y los pueblos del entorno, además de disponer de agua para riego de tierras en el límite de las provincias de Segovia y Valladolid, ventajas que no encuentra en una recrecida de Puente Alta que, entre otras cosas, sería difícil que algún año estuviera llena por lo escaso de las aportaciones que recibe.

Técnicos aparte —las lecturas que hacen, en general, son bastante evidentes para apostar por el Ciguiñuela— parece que el asunto del agua va a entrar de lleno en la primera línea de la discusión política y ya no se moverá de ahí, al menos hasta las próximas municipales y autonómicas.

Embalse de Puente Alta, en Revenga.

Desde hace meses, la alcaldesa, Clara Luquero, apostilla sus declaraciones de rechazo hacia el proyecto del Ciguiñuela con una coletilla de advertencia más o menos sutil sobre la contestación que pueden dar los ciudadanos a los que no se cansa de advertir que una inundación por rotura de la pared se llevaría por delante núcleos como el Sotillo, parte de San Lorenzo y muchos más espacios habitados. Y si se hace caso a los mentideros parece que esa será la vía en la que la socialista piensa incidir desde ahora, buscar el apoyo ciudadano encabezando su defensa caldeando el ambiente incuso con movilizaciones y manifestaciones en la calle.

Quizá la experiencia del Centro de Salud de Nueva Segovia o la constatación de que la ciudadanía está, en general, muy por la labor de salir a la calle a plantear reclamaciones de toda índole estén animando a la regidora y su equipo a explorar con más interés esta vía en la que además pueden provocar que el grupo del Partido Popular se vea en una complicada situación con la eterna duda de posicionarse junto a las tesis de sus hermanos mayores del Gobierno de España dejando a los socialistas como únicos paladines del segoviano en riesgo de ahogamiento, o posicionarse en un extraño panorama de contradicciones con Madrid para no perder comba con los ciudadanos a los que volverán a pedir el voto y que la última vez les dejaron con ocho concejales. Vamos, un absurdo como que Raquel Fernández se manifieste para exigir la construcción “Ya” del Centro de Salud de Nueva Segovia.

Por ese lado, a los socialistas de la capital les va bien rechazar con furia los proyectos del Ministerio, agarrándose a la cuestionada recrecida en la que encuentra amparo de la organización provincial socialista, cuyo planteamiento general del problema global del agua pasa, en todos los casos, por exigir recrecimientos de todos los almacenes de agua de la provincia.

Recreación de la presa de Navalcaz.

También pueden hacerlo incrementando la polémica con la “tercera alternativa” de un embalse aguas arriba dando algunas alas en esto a Ciudadanos —encantados, por cierto, de haber descubierto el viejo (y descartado en su día) proyecto de Vado de la Reina e incorporarlo a su catálogo de “soluciones para el bienestar de los ciudadanos”— bajo la manta del “buen rollo” entre socios (o colegas de presupuesto y otros asuntos delicados, llámelo como quiera) en las cosas de la ciudad.

Claro, que ahí Luquero tiene que andar con tiento que a los que parece que no les gusta nada esa “tercera vía” que pondría un embalse de buen tamaño en mitad de los montes de Valsaín, es a los socialistas de la Granja, entiéndase, al círculo de Félix Montes y José Luis Vázquez, que también deben cuidar a su parroquia y en aquellas tierras no suena bien la idea de la balsa a la puerta de casa. Hay elecciones para todos y los bomberos saben de los peligros que tiene andar pisándose las mangueras entre ellos. Los políticos también.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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