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Cultura en Segovia: las asociaciones

En las últimas semanas hemos asistido, tanto en la Comisión Informativa de Cultura, como en el último Pleno municipal del Ayuntamiento de Segovia, a un debate muy encendido pero muy interesante sobre las ayudas municipales a las asociaciones culturales. El debate se ha producido entre la oposición y el gobierno municipal. Ambas facciones mantienen unos criterios en manera alguna opuestos, pero en alguna manera distintos. El asunto me parece que bien merece una reflexión y un comentario, porque al fin y al cabo se trata de la Cultura y de los dineros de todos los segovianos.

Todas las partes protestan de su decidido apoyo a la Cultura segoviana, y probablemente unos y otros digan la verdad. Notemos que ambas partes tienden a confundir Cultura con espectáculo, y que casi todas las manifestaciones que apoyan se basan en las percepciones sensoriales -vista, oído, gusto-, y menos en los ejercicios intelectuales, que ciertamente son mucho más minoritarios. Notemos que una subvención ha de ser un impulso, pero nunca la única razón de ser y de existir de una asociación. Y notemos también que algunas de esas manifestaciones culturales son a la vez proyectos empresariales.

La diatriba se centra, pues, en la manera de distribuir los fondos municipales destinados a apoyar y a fomentar las manifestaciones culturales en Segovia, que suman poco más de cien mil euros. Para la derecha, siempre opuesta a la manía de la subvención, esos fondos han de distribuirse mediante un concurso público, al que concurran los respectivos proyectos de las asociaciones; manteniendo, eso sí, la mitad de los veintidós convenios de concesión directa de ayudas, hasta ahora suscritos. Para la izquierda, tan apegada a la manía de la subvención habrían de mantenerse íntegros los veintidós convenios, y entregar las ayudas directamente a las asociaciones ‘de siempre’ -algunas de ellas, con gran arraigo en Segovia-, dándoles privilegios.

Finalmente, la decisión del equipo de gobierno ha sido, a mi juicio, bastante equilibrada: una parte de las cantidades disponibles se distribuirán por concurso público, y otra mediante once de los antiguos convenios de subvención directa. Notemos, sin embargo, que es incierto que las once asociaciones cuyos convenios no han sido renovados, se vayan a ver privadas de cualquier subvención: no, todas ellas podrán presentar sus proyectos al concurso, y serán valorados con criterios objetivos. Sin embargo, socialistas y comunistas se han llevado las manos a la cabeza, y se han rasgado las vestiduras, clamando por un supuesto ataque y menosprecio a la Cultura. Y se han lanzado en tromba con una moción al Pleno.

Esa moción no era tal, sino un alegato político, pleno de lugares comunes, de ideología y de “mecachis qué guapos somos” porque “creamos la Cultura en Segovia durante los 20 años de gobierno socialista”. El clásico “adanismo” de la izquierda hispana, que siempre se cree que todo empezó con ellos… Reconocieron ladinamente que “la cultura es un arma poderosa, tanto de enriquecimiento personal como económico” -y político, les recordamos nosotros-. Y afirmaron, con desvergüenza, que “la Cultura no debe ser herramienta para el ataque político” Pero, bueno, ¿Vds. se han mirado al espejo?

Señores, seamos serios. Mucho antes de que aparecieran ustedes, la Cultura siempre ha tenido en Segovia un notable desarrollo, ya desde la ‘Edad de Plata’ (1900-1936), e incluso durante el Franquismo (1940-1975), en que se crearon archivos, bibliotecas y museos, en que se implantó la enseñanza pública por doquier, y en que en Segovia fungieron tantas personalidades egregias y tantas actividades excelsas. Y si eso pasó en aquellos años de limitaciones y censura, no digamos después. En esto, como en tantas otras cosas, el Psoe ha ido al rebufo de la sociedad, mucho más dinámica. Cuando no directamente en contra de la Cultura: recordemos la quema en 1931 de la segunda mayor biblioteca hispana y de buen número de templos y obras de arte -en 1931, insistimos, sin guerra de por medio-, y recordemos los estragos innecesarios durante la guerra civil, en que las milicias socialistas de la Cultura destruyeron buena parte del patrimonio artístico e histórico de España. De su afán inquisitorial y censor han corrido ríos de tinta, y no nos referimos solo al asesinato y la persecución de escritores, artistas e intelectuales de derechas durante la década de 1930, no: es que el último episodio, de este mismo mes, ha sido la expulsión del diario socialista “El País” del filósofo Fernando Savater, porque al parecer dice cosas que no le gusta al PSOE que se digan… Cancelación y silenciamiento, muros y trincheras culturales, son marca de esa casa… ¡y ahora nos vienen conque viva la Cultura!

Todo este vocabulario y toda esta ideología les delatan: sabían que la moción era, así, inasumible para cualquier mente ordenada y razonable; pero a pesar de todo la presentaron para lucirse ante los suyos y para vender la falsísima idea de que “la derecha” está contra la Cultura, y que “la derecha” asfixia a tantas beneméritas asociaciones culturales. Es mentira, lo saben, pero de lo que tratan es de utilizar, aquí y ahora, la herramienta de la Cultura para el ataque político: pero dime de qué presumes…

Lo cierto es que los fondos municipales son limitados, y que hay que distribuirlos de la mejor manera que sea posible. No se pueden ‘estirar’. El mejor camino es el de la libre concurrencia. Todas las asociaciones y colectivos culturales pueden concurrir a estas subvenciones. Que cada una presente sus proyectos, que son el eje de la distribución de estos fondos, y que se valoren objetivamente. Y, por cierto: que de una vez se lleve a cabo un estricto control del gasto municipal, queremos decir, que se incluyan esos gastos estructurales que siempre se les olvida incluir a los socialistas: los gastos de los operarios que montan escenarios y colocan vallas y sillas, de la luz, de la megafonía, de la ocupación de locales municipales sin contraprestación alguna…

Señores socialistas y comunistas: lo que el Ayuntamiento ha de primar son los proyectos, no exclusivamente la subvención y, a veces, el amiguismo. Es la diversidad cultural, es la apertura a nuevos proyectos y colectivos, es la concurrencia de proyectos, es la transparencia. Son, en fin, la libertad y la igualdad.


Author: Alfonso Ceballos-Escalera y Gila

Doctor en Derecho e Historia. Concejal de Vox en el Ayuntamiento de Segovia.

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