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Cartelera Segovia: Free Guy

Les recomiendo encarecidamente que vayan a ver Free Guy, de Sahwn Levy, un fantástico director y productor, que está detrás de comedias de bloockbuster como Noche en el Museo, la Pantera Rosa (la de 2006, buenísima), Los becarios, Acero puro, series como la aclamada Stranger Things y “marveladas” inclasificables como Deadpool  o Linterna Verde. Es decir un tipo que se mueve especialmente bien en los ámbitos de la tecnología, la comedia y la ciencia ficción. Pasarán un excelente rato, y además y por una vez, encontrarán una historia original (entre comillas, luego hablamos) y con un potente calado filosófico para darle al caletre.

Película divertida, con hilarantes gags. Un personaje de atrezzo de un videojuego ultraviolento, Guy, adquiere autoconsciencia tras enamorarse del avatar de una jugadora. A partir de aquí se van encadenando aventuras, trama digna de un tecno-thriller, y escenas de acción con un espectacular diseño visual. Tanto Ryan Reynolds, en el papel de Guy, como el malo, el neozelandés, Taika Waititi Gómez (Antwan), están que se salen deparando escenas super-divertidas. Reynolds da todo un recital de poner caras de pardillo y Taika-Antwan logra hacer creíble uno de los villano-jefes más cutres, histriónicos y carrinclones de la historia del cine. Realmente divertido este personaje, Antwan. Quizá por poner un pero el bueno y el malo están tan que se salen que dejan un tanto fuera de juego a los otros dos coprotagonistas, los diseñadores del juego original y que entablan una curiosa relación a tres.

Evidentemente se trataba de presentar un producto familiar, veraniego, y no de revisitar a Hegel, pero lo cierto es que el argumento nos presenta varias y muy interesantes capas. La idea no es nueva y ya había sido explorada en Matrix, de la que Levy fue productor de la tercera entrega (la mejor a mi entender, con esos hibridaciones entre avatares y mundo real). Hay elementos de Rompe Ralph y Lego Movie (para mí otras dos joyazas del cine de animación), por no hablar del viejo tropo del personaje que cobra vida propia y se encara con el creado, tan caro a la metaficción. También les reconozco que la metaficción de Ciencia Ficción es mi subgénero preferido, así que es bastante normal que uno disfrutara como un enano con Free Guy.

Pero no deja de ser una idea tan original como potente. En la ciencia ficción la originalidad suele residir en el trasfondo filosófico-científico que dota de verosimilitud a este “¿y si…?” que caracteriza al género. El resto (¡ay!) es el típico argumento del héroe sumido en una misión que el malo quiere torpedear a toda casto, con subrama sentimental de por medio. En este caso lo original es que estamos hablando de ¿y si pudiéramos programar un avatar para que se dotara de autoconsciencia? ¿Sería un ser libre? A los aficionados al género no les sorprenderá el punto de partida, especialmente a los lectores del gran Ted Chiang, quien mejor se ha aproximado al problema en el Ciclo de vida de los elementos de software (2010, recientemente reeditado e incluido en la recopilación Exhalación). Básicamente, creamos un avatar regido por un programa que autoaprende en un contexto interactivo similar al humano y obtenemos algo parecido a una inteligencia artificial en sentido fuerte, un ser autónomo, autoconsciente y ¿libre? Sumen a eso que Levy ya produjo (hay que ver lo que trabaja el bueno de Shawn, y con qué provecho) La llegada, basada también en un relato de Chiang.

En cualquier caso, es buen momento para ir al cine y pasarlo la mar de bien. Además de exitosas comedias españolas, que no son mi taza de te pero ahí están los resultados de taquilla, hay al menos otras dos producciones de éxito seguro. La de Disney, Jungle Cruise, y esa metafísica de Shymalan, Tiempo. Todas valen la pena y nos permiten reencontrarnos con el cine de verdad, a lo grande, con sonido del bueno que deja en cacofonía al que sirven las plataformas, formato grande, palomitas recién hechas y refresco. Un lujo.


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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