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Ayudando a volar al gallo de San Esteban

La veleta del gallo de de la torre de San Esteban ya está en su sitio. Remozado y repintado -así se ha descubierto que inicialmente llevaba las barbillas blancas-, y con la ayuda de dos gigantescas grúas de 70 metros, el gallo volvía a su torre de donde le descabalgaron las tormentas de 2019 y la falta de mantenimiento de varias décadas.

El “gallo” es ahora más alto. A los 5 metros de altura hay que añadir la nueva plataforma de anclaje y los 60 centímetros del pararrayos. Total, ahora el conjunto mide seis metros que rematan los 50 de altura de la torre, la más alta de Segovia y la más bonita.

Según las explicaciones de los técnicos, y además de una concienzuda restauración, lo que se ha hecho es limpiar la antigua plataforma de la torre que sustentaba la placa de anclaje de la veleta. Era de mampostería, con el tiempo se pudrió, trabando el eje de todo el conjunto. Lo que era veleta quedó en vela, que al ofrecer resistencia al viento fue deteriorando aún más la base hasta vencerse peligrosamente. Tocaba llevar al gallo al taller.

Distintas épocas de la torre de la iglesia de San Esteban, Segovia.

La nueva base es de hormigón, sobre ella va otra placa de hierro que se soldó al conjunto de la veleta. Luego va la bola y sobre esta la veleta en sí sobre un rodamiento engrasado que le permite cumplir su función: el gallo, el ave que da los buenos días y nos marca el tiempo.

El grupo se completa con el pararrayos y para cuya instalación ha habido que prolongar las obras, probablemente hasta el miércoles. “Con la nueva normativa se precisan dos tomas de tierra”, explicaban los técnicos. Antiguamente solo había una toma de tierra, de manera que ahora son dos los cables (uno en el lado izquierdo y otro por la parte trasera) que, caso de impactar un rayo, derivan a dos tomas de tierra, para lo cual ha habido que hacer una especie de fosa junto a la capilla que completa la iglesia.

Esperando a la Junta

Don Andrés de la Calle, párroco de la Trinidad, unidad parroquial que custodia los templos de San Esteban, San Martín, San Miguel y San Andrés, recuerda que todo el proceso le ha costado a la feligresía de la Trinidad 24.000€ (incluye el arriado, restauración e izado).

La misma feligresía que asumió 400.000€ de los 700.000€ que costó la restauración de la Trinidad. Los otros 300.000 los aportó la Junta, de la cual se está ahora pendiente para completar el cimborrio de San Martín (obra valorada en 90.000€) así como las cubiertas de San Miguel (otros 400.000€). Y la cifra no se acaba ahí. San Esteban es un tesoro cerrado, sigue precisando una importante restauración del ábside. Una iglesia sin suerte, pese a su belleza, ya ha conocido varios desastres, el peor, un rayo que la incendió en 1894 motivando veinte largos años de reconstrucción.

 

Author: Redacción

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