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Una pantalla bajo las estrellas

Hubo un tiempo en que las noches de verano tenían en nuestra tierra su propia liturgia. Una sábana tensada entre dos postes, el zumbido tibio del proyector, las sillas plegables que crujían al menor movimiento y el murmullo de los vecinos que llegaban con la merienda envuelta en papel de aluminio. El cine al aire libre fue, durante décadas, uno de esos rituales menores que sostienen la vida de una población sin apenas hacer ruido: no figuraba en los grandes programas culturales, pero estaba en la memoria de casi todos. En Segovia, muchos todavía lo recuerdan con una mezcla de nostalgia y sorpresa por cuánto tiempo ha pasado.

Esa memoria es la que hemos querido remover, proponiendo a nuestro Ayuntamiento recuperar el cine de verano en los barrios de la ciudad. Nuestra moción no pide una inauguración inmediata, ni promete una programación cerrada. Plantea, más bien, un camino prudente: encargar al equipo de gobierno un estudio de viabilidad, ensayar un proyecto piloto de alcance limitado para el verano de 2027, y presentar, antes de que termine este año, un informe ante la comisión correspondiente. Ese informe debería concretar lo que suele quedar en la vaguedad de las buenas intenciones: posibles ubicaciones, coste estimado por sesión, modelo de gestión, modelo de programación -¿cine familiar, cine clásico español?-, patrocinadores y medios técnicos necesarios, desde las pantallas hasta el suministro eléctrico.

La propuesta apela a un argumento difícil de rebatir en abstracto. El cine, sostiene la moción, es una de las expresiones culturales más accesibles que existen, y verlo al raso, en compañía de los vecinos, en un ambiente familiar y amistoso, añade algo que la sala climatizada no ofrece: la conversación, el aplauso colectivo, la sensación de que el espacio público es también un lugar de encuentro. A ello se suma un cálculo más terrenal: ciudades como Valladolid, Burgos o Salamanca, y muchos pueblos de nuestra provincial, mantienen sus ciclos estivales con buena acogida. Segovia, sus barrios incorporados y su alfoz, que en verano multiplican su población con los veraneantes, podría ofrecer una alternativa de ocio familiar, y de paso animar la hostelería del entorno donde se celebren las proyecciones.

Conviene, sin embargo, no confundir la evocación con la ejecución. Una idea que resulta luminosa en el papel se topa siempre con preguntas más ásperas. ¿Cuánta demanda real existe hoy, en una época de pantallas domésticas y plataformas a la carta, para sentarse en una plaza a ver una película? ¿Qué coste tiene sostener una programación digna, y quién lo asume, si los patrocinios o las subvenciones no llegan? ¿Dónde se instala, y cómo se evita que el ruido nocturno moleste a los vecinos que viven encima? La propia moción reconoce estas incógnitas al reclamar un estudio antes que un compromiso, lo que en buena medida desactiva la objeción de improvisación: se pide mirar antes de saltar.

Queda también la lectura política, inevitable en todo Pleno municipal. Que la iniciativa parta de un grupo concreto invita a los estultos a leerla en clave de partido, y no faltará quien la reciba con recelo por su procedencia o quien la abrace por la misma razón. Pero el asunto de fondo —si merece la pena que el dinero público financie un puñado de noches de cine bajo las estrellas— admite respuestas razonables en más de una dirección, y probablemente se resuelva mejor con cifras que con consignas. El informe que la moción solicita será, en ese sentido, más elocuente que cualquier debate previo.

Por ahora, la propuesta es apenas eso: una propuesta, y la promesa de un proyecto y de unos números que habrá que examinar con calma. Si el proyecto es viable y prospera, Segovia podría recuperar en el verano de 2027 una costumbre cultural y de ocio vecinal que muchos creían extinguida.

Si no prospera, habrá servido al menos para recordar que algunas de las mejores cosas de una ciudad no ocurren dentro de los edificios, sino en la plaza, cuando cae la noche y alguien decide encender una luz contra una pared blanca.


 

Author: Alfonso Ceballos-Escalera y Gila

Doctor en Derecho e Historia. Concejal de Vox en el Ayuntamiento de Segovia.

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