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Nueva Segovia: lo que viene

Sobre el barrio de Nueva Segovia se cierne una amenaza de la que tengo la impresión de que los vecinos están ignorantes. Me refiero al proyecto municipal pomposamente titulado ‘Espacios de oportunidad – Acueductos de biodiversidad’, que dice dirigirse a la ‘Renaturalización de cuatro plazas en el Barrio de Nueva Segovia’. Son las cuatro plazas principales del barrio: Bécquer, Tirso de Molina, Fernando de Rojas y Calderón de la Barca.

Se trata de una manifestación más de la perversa Agenda 2030, financiada por la Unión Europea y el Gobierno sanchista (ellos dicen ‘de España’, sic), en el capítulo de su no menos pomposo Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Y, como toda esa malhadada Agenda 2030, todo esto suena muy bonito hasta que el lector inteligente alcanza a comprender que las consecuencias puede que no sean tan bonitas, como enseguida veremos.

La subvención, tramitada en 2022 por el anterior equipo de gobierno municipal durante la última etapa de su penosa gestión de la ciudad, fue concedida por la Unión Europea, con una cuantía de 2.200.000 euros. Y lo malo es que el proyecto técnico ya está en curso de redacción, porque el Ayuntamiento ha abierto la convocatoria para adjudicarlo.

Si embargo, en el barrio de Nueva Segovia casi nadie está enterado de lo que se les viene encima. A los políticos se les llena la boca de las palabras ‘transparencia’ y ‘participación ciudadana’, pero a la hora de la verdad las cosas se hacen de noche y en secreto, y sin contar con los vecinos, que son muy pesados y lo mismo les da por dar guerra. Todo por el pueblo, pero sin el pueblo, como en los mejores tiempos del Despotismo Ilustrado.

Vamos, pues, a explicarlo.

Bajo el pretexto de que se van a ajardinar esas plazas, para dotar al barrio de más zonas verdes -esta es la parte bonita-, subyace el verdadero propósito de los globalistas de la Agenda 2030 que han inspirado este proyecto: lograr poco a poco que nadie tenga vehículo particular, y que todo el mundo se mueva en transporte público, de tal manera que los poderes públicos bolivarianos puedan tener el control sobre la población.

Para empezar, digamos que no existe la necesidad real de que Nueva Segovia tenga más zonas verdes. Para nada: es uno de los barrios de la ciudad que tiene más parques, jardines públicos y privados, y zonas ajardinadas. Unas masas verdes que, por cierto, no están cuidadas como es debido, o no se han diseñado para dar sombra sino para ornato. En esa misma línea va este proyecto, que más que a plantar árboles de sombra se orienta solo a plantar encinas, pinos, arbustos y huertas -el proyecto es bien claro en esto-.

Prosigamos explicando que, a pesar de que no sean tan necesarias esas nuevas zonas verdes, nosotros somos partidarios de que cuantos más árboles -no arbustos- haya, pues mejor que mejor. Y que, si se pueden plantar más, pues que se planten por doquier sea posible. Pero un plantío bien concebido y desarrollado, y que se pueda mantener -como dicen los ‘agendatrentistas’, que sea ‘sostenible’-, porque plantar por plantar y enseguida abandonar, es tontería.

Lo que nos alarma mucho es que en ese proyecto que enunciamos al principio, y que ya está en marcha, se ha acordado que, para dar lugar a los nuevos plantíos, se eliminarán el 50% -la mitad- de todas las plazas de aparcamiento de esas cuatro plazas afectadas. Que no son pocas plazas de aparcamiento, no.

Y aquí ya la cosa se pone fea, porque esa facilidad de aparcamiento de vehículos que ahora existe no solamente beneficia a los vecinos y residentes, sino que es clave para la supervivencia de la hostelería y del comercio del barrio.

Cuando las máquinas entren en las cuatro plazas afectadas, y las pongan ‘patas arriba’, no solamente esas plazas sino todo el barrio de Nueva Segovia verá comprometida su movilidad urbana durante muchos, muchos meses… Y, aparte de los trastornos que van a sufrir los honrados vecinos, tengan o no tengan coche, es que no serán pocos los hosteleros y los comerciantes que se van a ver forzados a cerrar sus negocios. Lo cual, de nuevo, redundará en perjuicio de los vecinos, que se van a quedar con menos acceso a bares y comercios de barrio, porque van a contar con menos establecimientos abiertos… Aquí no vale decir ‘como yo no tengo coche, me da igual’. No, porque el que lo dice también se va a quedar sin hostelería ni comercio, y eso es incómodo.

Para colmo, se acerca la apertura del nuevo Centro de Salud, que va a acoger a 25.000 ‘cartillas’ de la Seguridad Social, a 25.000 nuevos usuarios del área rural de la capital. Los cuales, es de suponer que acudirán a consultas y a tratamientos con sus propios vehículos -porque nuestros pueblos no cuentan con una buena red de transporte público-, y van a provocar un notable aumento de la demanda de plazas de aparcamiento en el barrio… Al final, los visitantes aparcarán dónde y como puedan, de mala manera, y ya tendremos a la vista el clásico espectáculo tercermundista de los coches subidos a cualquier sitio y amontonados por todas partes.

Reducir a la mitad las plazas de aparcamiento disponibles hoy no es, hay que decirlo bien alto, incompatible con el plantío de árboles -no de arbustos-. Es más: hemos comprobado que con un buen diseño jardinero, y de las anchas aceras disponibles, es perfectamente posible que coexistan coche y árboles. Es tan evidente, incluso a simple vista, que quien lo niegue solo está mostrando una ideología sectaria y ‘agendatrentista’, y demostrando que el verdadero objetivo es que, poquito a poco, los vecinos no tengan coche propio…

¿Saben y conocen los vecinos de Nueva Segovia lo que se les está viniendo encima? ¿Alguien del actual equipo de gobierno municipal se ha tomado la molestia de explicárselo? ¿Nuestro alcalde Mazarías ha pensado bien en las consecuencias de todo esto? ¿Alguien del actual equipo de gobierno municipal se ha ocupado de hacer un estudio del impacto, mejor dicho del perjuicio, que este proyecto va a tener sobre bares y comercios? Este esquilador se teme mucho que las respuestas a esas preguntas tan elementales sean estas: no, no, no y no.

Aún están a tiempo los vecinos de Nueva Segovia de informarse, de movilizarse, y de forzar al actual alcalde Mazarías y a su equipo de gobierno municipal a que redacten el proyecto y lo ejecuten de manera que no resulte gravemente lesivo para la vida del barrio. La modificación es legalmente posible y técnicamente puede hacerse en el sentido que indicamos. Todo proyecto puede adaptarse y modificarse: tal y como se modificó el proyecto ‘europeo’ de la calle Blanca de Silos, solo para hacerla peatonal.

Por eso, quien diga lo contrario es solo porque no quiere hacer lo que hay que hacer en beneficio de los vecinos de Nueva Segovia. Igual algunos munícipes tienen otras intenciones menos bonitas de las que presumen.


Author: Alfonso Ceballos-Escalera y Gila

Doctor en Derecho e Historia. Concejal de Vox en el Ayuntamiento de Segovia.

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