Candidatos de Vox y radicales volvieron a encontrarse en las calles de Segovia, eso si, con un cordón policial entre medias. Pese a su antagonismo político, en realidad parecen inseparables como si los unos necesitan a los otros para mantener su razón de ser. Vox porque está haciendo de la presencia de “los intolerantes” una seña de identidad de su campaña y su principal elemento de propaganda, mientras que los antifascistas locales, jóvenes, casi niños en muchos casos, encuentran en el crecimiento del partido verde un rival “real” al que encararse, un excitante enfrentamiento con la policía, un mérito que contar, con algunas exageraciones si fuera necesario, en sus quedadas para pintarrajear los pasos bajo la variante.
El muro policial en realidad parecía adecuado para los dos grupos. Para los gallitos satélite del grupo de Vox que miraban con fiereza entre los uniformes con ademán de perdonar la vida a los de enfrente, apretándose groseramente los genitales o citándoles a voces para quedar “luego, tu y yo, en el enlosado”. Pero también para los que prometían, con la fiereza que proporciona hacerlo a cincuenta voces corales, que “no pasarán” mientras se dejaban aplastujar por los policías, casi delicados en sus medidos empujones de contención, casi deportivos levantando al antifascista que caía al suelo en medio de la marejada.
Lo único que hay que celebrar de la jornada es que los enfrentamientos tuvieron bastante de coreografía y ningún incidente grave: “yo te insulto, tu me insultas y nos citamos para la próxima que estoy preparando un lema nuevo”. Si tiene que ser —y no hay ninguna necesidad— que siga siendo así como mucho, que el espectáculo ya fue suficientemente bochornoso.
“Daremos una alegría mayor que la de Andalucía”
Vox celebró este 10 de abril un acto de presentación de sus cabezas de lista al Congreso y al Senado, Carlos Hugo Fernández Roca y Rodrigo Jiménez Revuelta, en presencia de la vicesecretaria de Asuntos Sociales del partido, Rocío Monasterio, sustituta en el papel protagonista del presidente de la formación, Santiago Abascal que, aunque inicialmente anunció que vendría a Segovia, al final se fue a Palencia, quizá por culpa del CIS que en su encuesta dice que en Segovia no hay representante parlamentario que rascar pero en aquella provincia señala que es cuestión de un puñado de votos que un congresista caiga del lado de Ciudadanos o del de Vox. Lo cierto es que el líder del partido llenó las 684 butacas del teatro Ortega de la capital palentina mientras que en el acto de Segovia se superaron escasamente los 60 simpatizantes.
Monasterio vaticinó que el día 28, su formación va a dar a los españoles “una alegría muy superior a la de Andalucía” y se refirió al proyecto político como “de defensa de la libertad frente a los intolerantes, los que no nos dejan hablar, los que pretenden que nos quedemos en casa sin defender nuestras ideas que son las del sentido común, el amor a la patria, la protección a la familia”. Del mismo modo, situó en la declaración de intenciones la necesidad de “hablar de natalidad, de cómo el entorno rural está siendo ignorado, de nuestros cazadores”, rematando para el aplauso con la reclamación de que “queremos ir a los toros y que nos dejen en paz”.
En ese discurso de retroalimentación que proporcionaba el grupo de antifascistas, a escasos metros, la vicesecretaria recordó el que fue el primer acto público de la formación, en enero pasado, en el Hotel Cándido, donde también hubo enfrentamientos y pintadas amenazadoras mencionando a los hosteleros para alabar su valentía “porque lo que dijeron es que a nuestra casa puede venir cualquiera a hablar con libertad, que es el espíritu que defendemos en Vox”.
“Se les va a acabar el chollo a los intolerantes, separatistas, desleales y aquellos que atentan contra la libertad” advirtió Monasterio. “Nosotros no tenemos miedo, no nos arrodillamos, no damos un paso atrás”, concluyó.
Fin de visita en la Catedral
Tras los discursos, la comitiva recorrió la calle Real hasta la plaza Mayor obligando a la docena de policías nacionales desplazados para esta ocasión a establecer cordones de seguridad en distintos momentos para mantener la distancia entre estos y los antifascistas que se hicieron fuertes justo en la desembocadura de Isabel la Católica a la plaza Mayor, bloqueando todo el ancho de la calle al grito de no pasarán. Solo duró hasta que un policía dio la orden, los agentes empujaron en bloque para arrinconar a los manifestantes y la comitiva, al son de las dulzainas atravesaba el pasillo.
No obstante, para ese momento, los candidatos y la vicesecretaria ya habían entrado en la cafetería del hotel infanta Isabel para salir por la puerta principal del mismo hotel, justo a la espalda de los manifestantes y marcharse a la Catedral, una maniobra que los radicales no percibieron, lo que les llevó a permanecer otros 20 minutos frente al hotel coreando lemas. Al cabo de un rato, se aplaudieron a sí mismos y se disolvieron.
















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