Que mas de 3.200 mujeres salgan a la calle a pasear por Segovia en el Día de la Madre ya no sorprende, simplemente porque se ha convertido en un clásico del mes de mayo segoviano, unas de esas citas que miles de segovianas tienen marcada en el calendario como una actividad “obligatoria”. Y claro, no fallan.

Muchas de las participantes se apuntaron a las sesiones de bailes organizadas al final de la marcha.
El rosa salpicado con la frase de Elvira sastre “y estoy yo, que soy una en todas esas mujeres. Y estás tu, que eres todas esas mujeres”, era el color elegido este año para formar la “mancha” que recorrió las calles de la ciudad en un paseo de cinco kilómetros en el que se formaban grupos de amigas, madres (y algún padre, aunque pocos) con los carritos de bebés, reuniones de tres y hasta cuatro generaciones de las féminas de la misma familia… una jornada festiva en la que muchas segovianas simplemente se hacen visibles y, en palabras de una de las organizadoras, María José Esteban, “simplemente mostrar el orgullo de ser mujer”. No hay apenas lemas, tampoco voces elevadas, pitos o ruidos. El paso de la marcha dejaba en las calles un rumor de charla amigable al paso de cuarto de hora de mujeres de todas las edades a ojos de un observador estático, que los hubo, muchos por todo el recorrido.
Ese fue precisamente el papel de muchos hombres esta mañana del 5 de mayo: observadores y voluntarios de la organización. Repartidores de bocadillos, apoyos a la policía local en los cruces, “colocadores” para la tradicional foto aérea a los pies del Acueducto, esta vez un motivo floral diseño del artista segoviano, Luis Moro. Los roles en este acontecimiento están claros: las protagonistas son ellas.

Un voluntario trata de organizar las posiciones para formar la imagen floral diseñada por Luis Moro.
Como es también tradicional, tras pagar gastos, la recaudación por la venta de camisetas se reparte entre distintas asociaciones sociales de la ciudad.
















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