La alcaldesa de Segovia sigue resistiéndose a detallar las reuniones que habría tenido Clara Martín en su viaje a París con un coste por vuelo y estancia de un fin de semana de 1.500 euros, tal como denunció la portavoz de Ciudadanos, Noemí Otero.
La regidora anunció con ironía este martes que comentará este suceso en la próxima reunión de las Ciudades Patrimonio “para que se partan de risa”, dando acto seguido carta de naturaleza —y de cierta habitualidad— que en los viajes, algunos alcaldes estén acompañados por concejales y algunos “hasta por su jefe de Gabinete”. En esa práctica que trató de normalizar, “normalmente los viajes de alcaldes los paga el grupo y los de los concejales, los ayuntamientos” y “nunca nadie ha dicho nada”.
La reunión de París tenía carácter promocional ya que los alcaldes, con apoyo de la ministra, Reyes Maroto y el entonces presidente de Paradores, Óscar López, dedicaron sus esfuerzos a “vender” ante turoperadores y periodistas franceses las ciudades del grupo como destino turístico. No había reuniones paralelas de concejales en el programa oficial de actos.
Según Clara Luquero, visiblemente molesta por este asunto, la concejala habría acudido a París a “trabajar dentro de sus competencias”, aunque evitó enumerar las reuniones concretas en las que habría participado o los trabajos realizados y dedicó sus esfuerzos a elogiar los conocimientos de la edil en materia de gestión del patrimonio. “El grupo sabe que es una especialista y lo están explotando”, aseguró.
“Desfachatez”
A partir de aquí, Luquero demostró que este asunto comienza a preocupar en la Alcaldía y volvió sus iras contra la portavoz de Ciudadanos, Noemí Otero, calificando como “una tontería” haber presentado la denuncia y rechazando las acusaciones provenientes de “quien tuvo la desfachatez de contratar a su pareja [en la Diputación provincial, donde Otero es Diputada del Gobierno] como asesor con un sueldazo y que al final lo echó presionada por Ciudadanos, cuando era un partido”.
Se da la circunstancia de que esta técnica de ataque a los denunciantes fue exactamente la misma que empleó cuando se destapó el “caso Aguiar”. Entonces también restó importancia a los “errores” en los contratos y negó validez moral a las denuncias del PP, en aquel caso por venir, según subrayó en distintas ocasiones “del partido de la Gürtel”.













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