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La gobernanza municipal

El reciente traspiés del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Segovia en la tramitación de un nuevo régimen retributivo, en especial el aplicable al alcalde y su equipo, pone de manifiesto los problemas asociados a la gobernanza municipal. El alcalde ha intentado mejorar su retribución y la de su equipo repartiendo café para todos con subidas aplicables también al resto de los concejales y a los diferentes grupos políticos. Un método que viene utilizando desde hace tiempo el PP en la Diputación y que ha permitido hacer de las retribuciones la auténtica razón de nuestros representantes, más allá de la propia gobernanza institucional. Todo indica que esta ocasión Vox, como socio elegido para conformar mayoría, les ha dejado fuera de juego.

El nuevo alcalde ha querido comenzar la casa por el tejado resolviendo lo que verdaderamente les importa, la compensación económica de los suyos, y después ocuparse de los problemas municipales. La gobernanza municipal conlleva definir objetivos, establecer prioridades, determinar las políticas a desarrollar y organizar los equipos en el marco de unos presupuestos. La ejecución y puesta en marcha de esas políticas requiere una mayoría que el actual equipo de gobierno no tiene. Sólo así se puede garantizar estabilidad y mejorar la eficiencia y buen gobierno de la institución. Visto lo visto, les falta experiencia y de hoja de ruta, y también cintura política.

La gobernanza siempre tiene dos planos: uno institucional, que corresponde a los grupos y ediles municipales; y otro técnico, encarnado por la propia estructura de la función pública local. La función representativa corresponde a los ediles municipales a través de sus diferentes grupos políticos, mientras que el liderazgo de la gestión y las iniciativas de acción corresponden al alcalde y a la Junta de Gobierno local. La gestión del día a día debe efectuarse por el personal de la administración local a través de los distintos departamentos y unidades bajo las directrices del equipo de Gobierno, a los que se les presume independencia y neutralidad política. Esto es lo que mandan los cánones.

Es público y notorio que el ayuntamiento de la ciudad presenta déficits notables en algunas unidades administrativas, como se ha puesto en los últimos tiempos, lo que ha favorecido la presencia o injerencia de gestores políticos sobrevenidos en la gestión municipal. Los concejales debieran proponer iniciativas, generar ideas para mejorar la ciudad y efectuar el control y seguimiento de las actuaciones; el alcalde, a lo sumo con uno o dos tenientes de alcalde en un ayuntamiento como el de Segovia, no son necesarios más, tienen que impulsar la gestión; y el personal municipal materializar las actuaciones.

Este esquema, que no es nuevo, se ha intentado trasladar en alguna ocasión al marco general de gobernanza municipal y ha chocado con los intereses de los propios partidos políticos, que han acabado imponiendo sus intereses a los municipales, lo que no impide que se pueda aplicar en la gestión de cualquier municipio.

En el marco descrito debiera encuadrarse el pago el pago de las retribuciones y pagos por asistencia a plenos de los ediles municipales. Representar a los vecinos es un honor y requiere vocación de servicio público. Las retribuciones de los ediles municipales en España están reguladas y armonizadas a través de una disposición legal. A la ciudad de Segovia por población le corresponde una retribución máxima de 75.504 euros con plena dedicación. Es conveniente que nuestro alcalde sea retribuido por esa cantidad, entre otras razones porque es un incentivo para que personas preparadas y con experiencia puedan aspirar a situarse al frente de la gestión municipal, aunque esto le suponga una merma con respecto a su puesto de procedencia público o privado. Se retribuye en este caso la responsabilidad y la dedicación. Y es posible que el alcalde tenga la necesidad de ser asistido en la gestión por uno o dos tenientes de alcalde, como mucho, con una retribución proporcional a su dedicación y responsabilidad, pero sensiblemente inferior a la suya. Lo que no tiene sentido es retribuir a todos los miembros del equipo de gobierno y buscar su liberación para interferir en la gestión, cuando su dedicación es testimonial y suplanta a la función local.

Lo mismo ocurre con los portavoces de los grupos municipales y concejales. Se les ha de compensar con la dieta de asistencia al pleno o las comisiones por los costes que les puede generar la dedicación representativa, pero nunca garantizar una retribución. Como decía un viejo socialista, a la política hay que venir con la vida resuelta, para ser libre, servir y no servirse, y depender de un único amo: el ciudadano. El puesto de concejal no sustituye un salario ni complementa una retribución, o permite mantener un negocio. Lo mismo ocurre con la tecnoestructura de cada grupo político. El Ayuntamiento, lo mismo que la Diputación, no puede ser el refugio de los afiliados del partido o allegados. Para el desarrollo de las funciones técnicas y administrativas está la función pública local, a la que sin duda hay que mejorar en asignación y cualificación de recursos. Un análisis objetivo de la organización y retribución de los cargos representativos y su tecnoestructura en el Ayuntamiento y Diputación nos llevaría a la conclusión de que gran parte del gasto actual en estas partidas es superfluo e innecesario.

La buena gobernanza requiere una hoja de ruta que ha de venir marcada por el presupuesto anual, como expresión cifrada y priorizada de las actuaciones que ha ejecutar el Ayuntamiento en el año natural. Para su aprobación se requiere una mayoría que el actual equipo de gobierno no tiene, pues le falta un concejal. El grupo popular en el momento actual tiene dos opciones, apoyarse en Vox o Cs. Si no quiere que se repita la situación actual, ha de mover ficha y proyectar unos presupuestos realistas y orientados a la gestión municipal en este otoño para el próximo año, y no dedicarse a engrasar el partido. La buena gobernanza es la que da respuesta a los problemas de los ciudadanos y recoge sus frutos por el reconocimiento. Algo que es obvio, aunque el presidente del PP en Segovia no lo quiera ver. Nunca es tarde para rectificar.


Author: Andrés Segovia

Política provincial, autonómica y nacional

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