El Partido Popular y su ala ultra, Vox, a falta de otra cosa mejor que hacer, quieren blanquear al franquismo mediante una denominada Ley de Concordia, falaz concordia, que busca, básicamente, justificar el golpe militar de 1936 y la posterior represión y los miles de asesinatos cometidos por sus antecesores ideológicos. Bien pensado, el hecho de que ahora propongan una Ley, en lugar de repetir un golpe militar, o entrar en el Congreso de los Diputados con los Cetmes, como hicieron en el 81 con Tejero y Cia., ya es un avance. A lo mejor es que se van civilizando, en cuanto a los métodos…
Como en aquellos tiempos, cuentan con el incondicional apoyo de la jerarquía católica, en la persona del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, que justifica el golpe militar del 36, porque “la Republica no era un paraíso” y añade algo evidente “a una Guerra Civil no se llega por casualidad”. Para colmo, pide que no se utilice la historia como arma política. En eso coincide, también con el Caudillo, que borró la enseñanza de la Historia reciente, durante su dictadura; y ahora pagamos las consecuencias.
Por supuesto que una guerra no empieza por casualidad. Surge porque hay militares dispuestos a saltarse el orden constitucional en apoyo de intereses espurios y de privilegios que algunos no se resignan a ver limitados por las leyes democráticamente aprobadas. En cuanto a su paraíso, espero que sepa conducir, a sus fieles, cuando pasen a mejor vida, pero, mientras tanto, deje que los ciudadanos en general, tratemos de mejorar nuestra vida por métodos democráticos y pensando en el bien común.
La derecha nacional católica siempre ha intentado justificar con los asesinatos de clérigos (reconocidos incluso como mártires) perpetrados en diferentes episodios de violencia bajo la Republica, sin duda absolutamente condenables y condenados, los miles que llevaron a cabo los sublevados fascistas de republicanos, sindicalistas, maestros o, simplemente no practicantes de la religión oficial impuesta a machamartillo. Y todo ello con el beneplácito y la colaboración de “la jerarquía” Y eso es simplemente injustificable. A estos niveles de responsabilidad social, creo que habría que ser más exigente en cuanto a rigor histórico e intelectual que el que demuestra el obispo Argüello en sus declaraciones.
Pero es que, además, lo que trata de hacer la Ley de Memoria Democrática es reconocer a las víctimas de la represión franquista la dignidad que se merecen por haber defendido la legalidad constitucional y las libertades que esta les concedía y lo que pretende la llamada Ley de la Concordia es poner todos los obstáculos a su alcance para que eso, por lo menos, se retrase lo más posible.
En cuanto al Gobierno de nuestra Comunidad Autónoma, poco se puede esperar cuando su supervivencia está supeditada a los caprichos de la ultraderecha más cerril, que impide cumplir el actual Decreto de Memoria Histórica y Democrática, de Juan Vicente Herrera, y no duda en proteger monumentos fascistas (humillando a sus víctimas) con el pretexto de su interés histórico-artístico . Muy coherente con la siniestra trayectoria del consejero de Cultura, Santonja.
Tal vez al Partido Popular no le vienen mal en este momento esas ocurrencias de Vox, para que pasen más desapercibidos los casos de corrupción conocidos como Perla Negra y el Polígono industrial fantasma de Portillo y demás basura escondida bajo la alfombra de la consejería del difunto Villanueva. Casos que se difuminan a lo largo del tiempo que, lamentablemente, emplean los Tribunales de Justicia competentes.













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