La gente se acostumbra a los milagros y lo cierto es que, dada la endeblez del club y la falta de dinamismo patrocinador en Segovia desde la liquidación de Caja Segovia, el milagro fue ascender a División de Honor e, incluso, aguantar allí dos temporadas, incluso llegar medio vivos a la última jornada.
No pudo ser y el Naturpellet Segovia Futsal estará -si está- el año que viene en Segunda División, tras una temporada en la que todo ha salido mal. Desde el anómalo arranque en el exilio por obras atrasadas en el Pedro Delgado, crisis de resultados, fichajes que no han dado el fruto esperado, y sobre todo, una sangrante crisis institucional, con directiva dimitida, problemas económicos (cuatro meses sin cobrar) y un futuro -si lo hay- realmente complicado para los próximos meses.
Desciende el fútbol sala segoviano y la incógnita, ahora, es si soportará el golpe. 20 años después de que el club fuera campeón de liga.
Las opciones pasaban por ganar al Viña Albali Valdepeñas, club con el doble de presupuesto y pese a todo de los más bajos de la tabla, y que se queda la plaza de salvación tras imponerse justamente por 6-3 a los de Diego Garcimartín. Partido, pues, a vida o muerte para serranos y manchegos. Los de Ciudad Real se echaron a la calle para animar a los suyos. 2.000 espectadores en el pabellón y ambiente eléctrico.
Y eso que el Naturpellet se adelantaba por mediación de Chus en el minuto 1 del partido. Un gol clave que trasladaba toda la presión a los locales. Y los locales aceptaron el envite yéndose a por el encuentro sin concesiones. Thiago parecía un pulpo sacando pelotas mientras los arreones manchegos llegaban uno tras otro, pero lo que no puede ser no puede ser, a falta de un minuto del descanso empataban los locales y vuelta a empezar.
La segunda parte no podía empezar peor, un gol de José Mario adelantaba al Valdepeñas y nos ponía con las dos patas en segunda. Poco después llegaba el tercero. Nuevamente Chus recortaba distancias en un partido tenso, con múltiples faltas, pero los manchegos reaccionaban con presteza, marcando el cuarto, luego el quinto. A la desesperada Chus metía el tercero para los segovianos pero, como había pasado a lo largo del encuentro, el Valdepeñas no quería sustos y a renglón seguido fijaba el definitivo 6-3.
Euforia local, que conscientes de haber remachado el clavo en el atáud de un histórico del fútbol sala terminaron haciendo el pasillo a los ya descendidos. Los visitantes desechos en lágrimas.














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