Me advirtieron que los plenos en la nueva corporación de El Espinar son especialmente broncos. Con el popular Javier Figueredo al frente, el nuevo equipo de gobierno lleva poco más de 100 días dirigiendo la tercera localidad de la provincia. Es un equipo novato, que aún está asentándose en el cargo. Eso por un lado.
Por el otro, el PSOE de Alicia Palomo no ha digerido nada bien, pero que nada bien, que una coalición de PP, Vox y Ciudadanos le arrebatara la alcaldía. Su actitud en el pleno es todo menos constructiva. Un tanto ajeno a este pim-pam-pum, el de Izquierda Unida, Jacobo Peñas, ya veterano, y ganándose la santidad municipal.
El pleno no daba apenas de sí. Una modificación presupuestaria de 82.000€, una dación de cuentas de la situación del periodo de pagos, declaración de los días festivos oficiales, y paren de contar. Y que sin embargo se llevó dos horas de debates, con dos llamadas al orden para Alicia Palomo (la tercera es expulsión), otra amonestación a otra concejala del PSOE, continuas interrupciones en el uso de la palabra, ruegos que se convertían en mitins electorales. Mal rollo total. “¿Es así siempre?”, pregunto a un asiduo. “Pues hoy ha sido flojo”, me contestan.

Javier Figueredo.
No vamos bien en El Espinar. La modificación presupuestaria para afrontar gastos corrientes (una pura formalidad) fue aprovechada por el concejal responsable de Hacienda y tercer teniente de alcalde, el concejal de Vox Tomás López, para dar la bienvenida a la nueva interventora, María Belén Nieva. Para acto seguido sacar a colación la inestabilidad de la plaza de intervención, que en el anterior mandato tuvo, no quedo claro si cuatro o cinco, titulares. López, intempestivamente, aprovechó para tirárselas a Palomo esbozando una extraña teoría según la cual la anterior titular de la plaza terminó en Segovia “para pagar favores al PSOE”, dijo, malévolo, el de Vox.
Empezamos bien. Desatadas las hostilidades, Alicia Palomo, que no es precisamente la voz de la modestia, replicó cascándose una primera clase en tono tirando a soberbio sobre lo qué es y lo que no es una “bolsa vinculante”. Cortes continuos, Figueredo con cara de póker, y el secretario, don Ramón, una leyenda de la profesión en la provincia, probablemente el más veterano del cuerpo, más.
Vino a continuación una fiscalización de cuentas. El municipio, en gran medida gracias a la anterior gestión de Palomo, cuenta con una saneada situación que para sí quisieran muchos otros pueblos. El periodo de pago a proveedores está en unos encomiables 24.4 días. Normalmente no se toma la palabra en estos puntos, pero Palomo la pidió para largar un speach en el que básicamente acusaba al equipo de Gobierno de vender como hitos lo que son las cosas cotidianas del día a día, olvidándose de la gestión, que para gestión la suya, etcétera, etcétera… Todo con un tono francamente sabihondo, que más o menos venía a decir que para la del PSOE sus sucesores son una panda de patanes, recién caídos del guindo, y que poco menos no saben hacer ni la O con un canuto. Que conste que las palabras serán mías, pero el espíritu de Palomo.
“Esto es acojonante”
Si son literales el “acojonante” con que el concejal del PP Javier Hernando describió la actuación de Palomo, intentando defenderse apelando a la escasa “gestión”, por no decir nula, que el anterior equipo de Gobierno tuvo en Los Ángeles de San Rafael, que es quizá (bueno, sin quizá y junto con el agua) el problema más gordo heredado de la etapa Palomo. Terminado el turno de palabras, Alicia Palomo pidió “bola extra” por “alusiones“. No se la dio Figueredo, y Palomo pidiendo explicaciones al secretario, que bien claramente dijo que “quien dirige el pleno es el alcalde”. Lejos de quedar satisfecha, Palomo replicó al secretario que esto no es así, que la ley dice esto, que la ley lo otro. “Acojonante”, volvió a repetir uno del equipo de Gobierno, en tanto el de Ciudadanos, Jesús Ángel Gascón, señalaba que “ahora parece que sabe más ella que el secretario municipal”. Salomónico, Figueredo terminó aceptando que contestara como aludida la anterior delegada del núcleo de Los Ángeles de San Rafael, Concepción Rubio.

Bancada del PSOE.
Así se las gastan. Pero todavía no hemos llegado a lo peor. La verdad es que, visto desde fuera (y no es por ponerme medallas pero este cronista se come entre tres y cinco plenos al mes de ayuntamientos y diputaciones, o sea que si multiplico por años de servicio llevo más que muchos alcaldes) la actitud del PSOE no puede tildarse sino de obstruccionista y quisquillosa de la muerte, aprovechando la más mínima para señalar que se están allanando sus derechos al control del equipo de gobierno, no se les respeta el turno de palabras, etcétera, etcétera…
Interrogatorios y preguntas
Como digo, faltaba lo peor. Los ruegos y preguntas. Normalmente en los plenos que servidor ha visto los concejales se limitan o son limitados a explicar lo más escuetamente su ruego. “¿Qué pasa en tal calle?” “Está guarra perdida tal zona recreativa”. El señor alcalde apunta y al final se contesta a los ruegos en bloque, bien a viva voz, o si el ruego tiene miga y es difícil, por escrito en la comisión informativa o pleno siguiente. En El Espinar no.
Y es que la bancada del PSOE ha convertido los ruegos en verdaderos interrogatorios policiales cargados de testosterona y precedidos por alambicados discursos (habitualmente autoelogiosos). Sobre 10 preguntas se llevó Frutos de Llano sobre los trabajos acometidos por la motoniveladora de la Diputación, todo para dejar constancia que pasar la motoniveladora provincial fue gran logro de Concepción Rubio y que si no se pasa detrás de ella el rodete queda mal y luego salen blandones. Pero como estos del PP-Vox-Ciudadanos, son unos ignorantes de la vida (vino a querer decir una concejala socialista) no lo saben. Otro tanto lo relativo a los trabajos de traída de agua para los ganaderos de la Cerca Portillo. Y para terminar otra batería de interrogatorio a cuenta de los cambios en la nueva imagen corporativa y qué quién lleva ahora lo de las redes sociales, y si cobra. Pues es Gascón, y no cobra (asegura). Claro que las retribuciones del equipo de gobierno siguen sin colgarse en la web. Así que tampoco se sabe. Mea culpa, dijo el secretario.
Fiestas locales y agua para cinco meses
Enfin, espectáculo bastante lamentable, básicamente, por el empeño del PSOE en dar lecciones y marcarse una actitud claramente obstruccionista, y por un alcalde aún falto de rodaje.
A efectos informativos, quédense los espinariegos que las fiestas locales serán 30 de abril y 15 de septiembre (El Espinar), 31 de julio y 24 de septiembre (San Rafael), y 13 de junio y 16 de julio (Los Ángeles). Y sobre el agua. Según explicó Figueredo, quedan 440.000m³. Cantidad suficiente para garantizar el abastecimiento por cuatro meses, cinco dándose bien.













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