El PP ante una situación complicada por los últimos coletazos del covid-19 y los efectos de la invasión ilegal y asesina de Putin en Ucrania donde debería aplicar sentido de estado y responsabilidad para los intereses de la ciudadanía, se contagia de la fiebre del populismo, con propuestas de rebajas de impuestos que van en la línea errónea de los intereses de la clase media y la clase trabajadora e intenta salvar la “corrupción sistémica” del chanchullo a familiares y amigotes en la comunidad y ayuntamiento de Madrid con ocurrencias de distracción y acusaciones variopintas.
Si no había bastantes líos y chanchullos, con los contratos del hermano de Ayuso y sus comisiones en la Comunidad de Madrid, ahora se han sumado los colegueos del alcalde de Madrid, Martínez Almeida con dos comisionistas que se han llevado más de seis millones de euros, por la compra de material sanitario. ¿Alguien duda todavía que esto ha salido a la luz por “fuego amigo” entre el PP de Madrid? Pero ojo, los asuntos oscuros no paran y ahora conocemos que una asociación taurina se ha querellado contra el director de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, Miguel Abellán, el ex-torero y fichaje estrella de Ayuso, por prevaricación y cohecho, ante el cobro de unas supuestas comisiones. No dejan nada indemne, es su modo de relaciones, el “chanchullo permanente”.
Así que demando la “corrupción free”, es decir que dejen de una vez de utilizar los recursos públicos para enriquecer a los “colegas” y además no asuman responsabilidades políticas. Pero también demando el “populismo free” ante la situación económica que estamos viviendo. Es lógico reconocer claramente que la invasión de Ucrania va a ralentizar el crecimiento en nuestra economía y para el conjunto del mundo y que ha elevado la inflación. Pero es de destacar que la previsión del FMI y del resto de organismos económicos apuntan a que el crecimiento de la economía española se va a mantener a un nivel robusto, con una tasa de crecimiento ligeramente inferior al 5%, pero a la cabeza de Europa, lo que sigue siendo positivo porque demuestra, a pesar de los agoreros y maestros de la manipulación, que la fase expansiva en la que estamos es sólida.
Por dar un dato, en los meses previos a la invasión de Putin (el amigo de la ultraderecha de Vox), los informes de la Agencia tributaria, sobre las ventas de las grandes empresas españolas que abarcan el 70 % de las ventas totales en España, indican que en enero estuvieron por encima del 7 % y en febrero por encima del 12 % de aumento, muy lejos de la situación de estanflación, ya que aunque haya una inflación alta, el crecimiento también es bastante alto. Con ello se evidencia que la recuperación estaba siendo rápida y cualitativamente mejor que la anterior bajo gestión del austericidio de la derecha, porque se ha alcanzado el nivel de empleo anterior (en la actualidad con la cifra histórica de más de 20 millones de cotizantes a la Seguridad Social), por el comportamiento de los ingresos públicos y por la reducción de los desequilibrios.
Impuestos y deuda
El objetivo debía ser para todos seguir impulsando una recuperación que siente las bases para un crecimiento sostenible y generador de empleo de calidad, pero la derecha y la ultraderecha han decidido no arrimar el hombro y no apoyar nada aunque perjudique a la ciudadanía. Incluso no apoyaron la reducción del IVA del 21 % al 10 % en la factura de la luz y la suspensión temporal del impuesto sobre el valor de la producción de la energía eléctrica, ni tampoco la bajada del impuesto especial sobre la electricidad, llevándolo al mínimo permitido por Bruselas al 0,5 %. Populismo es pedir bajar impuestos y después no apoyarlo cuando se presentan. Pero bueno ya les subieron 50 veces y lo niegan.
La deuda es importante ya que se apostó por generar un gran escudo social de protección a trabajadores y empresas (Ertes, ayudas autónomos y financiación empresas, ICO, etc.), pero el gobierno de Pedro Sánchez ha comenzado a reducirla. Estamos en el 118,4% y al tener un crecimiento que va a seguir siendo alto pese a la invasión de Ucrania tenemos los fundamentos para seguir bajándola. Debemos seguir por esa senda de reducción de la ratio de deuda sobre el PIB.
Creo con sinceridad que bajar los impuestos para combatir la inflación va contra cualquier argumento económico. Es más efectivo actuar con medidas destinadas al origen de los problemas, en este caso es el elevado precio del gas y de los carburantes. Aquí el gobierno, aprobó el plan con ayudas en el carburante (¿Qué votará el PP esta semana en el Congreso en su convalidación?) y está ultimando con Bruselas la famosa “excepción ibérica” que permitirá rebajar la factura eléctrica a empresas y familias. Todo ello con el objetivo de devolver en 2023 un nivel cercano al 2% la inflación. ¿No es más coherente, evaluar en función de cómo vaya evolucionando la situación económica las medidas que sean necesarias, en lugar de realizar bajadas masivas de impuestos que beneficiarán a quien más tiene (aumentando las brechas sociales) y someterá a la clase media y a la trabajadora a una pérdida de estado de bienestar (sanidad, educación, dependencia, pensiones, servicios sociales) que tanto hemos notado desde el 2012 con los recortes del PP? Paren un segundo y piensen como estaríamos en este momento con esas políticas del austericidio y recortes. Sólo de pensarlo me estremezco. Nuestra sanidad pública no lo aguantaría.
Es triste que en nuestro país no podamos tener un debate serio sobre el libro blanco sobre la reforma tributaria en España y que el trabajo realizado por expertos sea utilizado con demagogia política. Ahora estamos en una situación de incertidumbre con planes de choque y medidas de urgencia y sin duda como anunció la ministra Montero no es el mejor momento para afrontar medidas de carácter más estructural, pero el “populismo” impide debatir y decidir con seriedad sobre una política vital.
Termino con las medidas anunciadas por Fernández Mañueco esta semana, que se resumen en más populismo. Pueden hacer un plan por los fondos extras del gobierno de Pedro Sánchez. Proponen rebajas del IRPF autonómico, de 35 euros al año, esconden que lo que buscan es beneficiar a quien más tiene, para después pedir al gobierno de España fondos para compensarlo. Además olvidan al sector agrario y ponen en peligro otras inversiones sociales. Ya encontraron disculpa para dilatar inversiones sanitarias, como nuestro hospital. De veras: “Corrupción y populismo free”.













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