Ni en los repetitivos debates amontonados celebrados la semana pasada, ni en la propia campaña, se ha producido intercambio alguno de golpes dialécticos de importancia, de esos que llevan al ciudadano a interesarse algo más por lo que hacen los políticos en tiempos de elecciones e incluso a inclinar sus simpatías. Un buen “zasca” dialéctico puede valer tanto como tres promesas de asfaltado en términos de intención de voto.
Pero quizá se hayan roto las hostildades después de que el PSOE decidiera, este miércoles, disparar con postas para elevar la crítica del candidato del PP hacia presidente de una asociación vecinal a la categoría de “vergüenza” y “calumnia”, además de meter en el saco de los ofendidos a todos los vecinos de Nueva Segovia e incluso a “todo el tejido asociativo de la ciudad”, según se leía en las cuentas de redes sociales de “Clara Martín Alcaldesa de Segovia” y del Grupo municipal socialista.
Le pongo en situación: el martes se produjo el anuncio de que la sociedad Somacyl asumía la construcción del centro de salud Segovia IV, algo que se traduce en la agilización de los trámites para volver a adjudicar las obras, aunque el presidente de la asociación de vecinos de Nueva Segovia, Francisco Fernández, ponía en duda el corto plazo y el popular, José Mazarías, le respondía poniendo a su vez en cuarentena las declaraciones del dirigente vecinal que consideró “condicionadas” por ser el padre del número 12 de la lista del PSOE.
“Es una vergüenza que el candidato del PP ofenda a toda Nueva Segovia cuestionando la imparcialidad del presidente de su Asociación de vecinos (…) La soberbia y las calumnias se pagan en las urnas”, escribía Martín; “El candidato del PP insulta a todo el tejido asociativo de la ciudad”, doblaba la apuesta el Grupo socialista.
Prolongue o no la polémica el rival, se trata de agitar el avispero, en este caso sobre la base de la discusión sobre qué partido se preocupa más por la llamada participación ciudadana y por el tejido asociativo.
Tirar con postas es también usar en clave electoral los consejos de ministros o de Gobierno regional. Por ejemplo, aprobando oficialmente el Gobierno, en su última reunión antes de elecciones, la instalación del Citar en el edificio Cide del Cat o, en la Junta, el encargo al Somacyl del desbloqueo del centro de salud de Nueva Segovia.
Por cierto, el PSOE, con el líder regional del PSOE, Luis Tudanca a la cabeza, acudirá este jueves a la puerta de la obra de la estructura sanitaria precisamente para tratar de desactivar los efectos beneficiosos que el anuncio pudiera tener para el popular, lo mismo que ha ocurrido este miércoles ante el Cide, pero al revés. Cabe suponer que las siguientes estaciones para cerrar la moda de “las obras quietas” sean la parcela educativa de San Lorenzo y el solar del teatro Cervantes. “Anda que tu”…
Así va languideciendo una campaña que parece que se está haciendo larga, especialmente en la capital, que en la provincia, salvo los núcleos grandes donde hay más batallas abiertas, las caravanas electorales pasan rápido y los programas se leen en menos tiempo.
Este miércoles, la candidatura de Ciudadanos ha compartido un desayuno con los informadores a modo de cierre y con Noemí Otero reclamando sillas en el hemiciclo y asegurando, con la mirada perdiéndose por encima de la ceja izquierda, que las encuestas se equivocan. Aún queda tiempo para algunas reuniones sectoriales, los paseos electorales por la ciudad y la captación de votantes bajo la carpa itinerante, esta vez en San Millán. (Por cierto, qué éxito el del toldo, que han utilizado todas las candidaturas).
Otros que van cerrando son los de Podemos-Alianza Verde, que este jueves celebrarán, en las inmediaciones del parque de Tráfico, el “acto central de campaña”, convertido en una “Fiesta de la primavera”. No busque entre los invitados a ministras, cargos públicos o dirigentes nacionales o regionales de la formación morada. La candidatura que encabeza Guillermo San Juan ha sido la única que ha hecho esta carrera electoral sin un sólo apoyo de personajes externos.
Sí ha tenido alguna visita, pocas, Izquierda Unida, cuyo número uno, Ángel Galindo, volvía este miércoles a hacerse fuerte en su programa de Medio Ambiente, el departamento que ha dirigido los últimos cuatro años y para el que promete evolucionar el trabajo realizado hasta ahora.













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