El pasado 16 de marzo los alcaldes del Real Sitio, Navacerrada y Cercedilla, tres de los municipios más afectados por el cierre de las pistas de Navacerrada, se reunían con la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. Los tres alcaldes, contrarios a la medida, se mostraron sin embargo satisfechos con las promesas de estudiar “sinergias que minimicen el impacto económico de la medida en las poblaciones afectadas”, explicaba el alcalde granjeño, Samuel Alonso. Y sobre todo, con la elaboración de una agenda de encuentros para dar continuidad en los próximos días a las “buenas perspectivas” esbozadas por la ministra.
Eso sí, de dar marcha atrás, nada de nada. “La ministra nos dijo que la medida es irrevocable“, decía Alonso. Desde el consistorio segoviano, la idea es tratar de paliar la pérdida de tejido económico poniendo en marcha proyectos de “turismo sostenible”.
Navacerrada entra en campaña
Precisamente “dar marcha atrás” es lo que pedía al Gobierno la presidenta de la Comunidad de Madrid, en plena campaña electoral, Isabel Díaz Ayuso. En una visita a la pista de esquí “indoor” de Xanadú, Díaz Ayuso, rechazaba de plano el cierre, pedía revocar la medida y criticaba “de manera unilateral el Gobierno ha decidido cerrar algunas pistas, las que tienen que ver con la Comunidad de Madrid”. Ayuso cargaba contra los argumentos de que el cierre está motivado por el cambio climático -“si fuera así no se podría abrir ninguna pista en España” y elevaba a un millar los empleos en riesgo por la no renovación de la concesión.
Mientras en Castilla y León no hay reacciones, el cierre ya anunciado de la estación del puerto, en Madrid y en el mundo del esquí ha generado una cadena de apoyo a la estación y negocios de Navacerrada “tocados de muerte por la decisión”. En Change.org, una iniciativa particular ha recabado ya 7.500 firmas de apoyo entre las que se encuentran estaciones de esquí, federaciones de montaña, clubs…















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