Con esta serie de artículos pretendía esbozar la situación política de los principales municipios de cara a las elecciones y basándome en lo que se cuece en los plenos, en los problemas de fondo de cada municipio y en los equilibrios políticos. Evidentemente, no es nunca una visión objetiva pero he evitado mojarme por uno u otro candidato. En el Real Sitio de San Ildefonso haré una excepción, creo sinceramente que la situación del municipio es francamente mejorable.
Más de 30 años de hegemonía socialista bien podían haber dado una gran estabilidad al municipio, una planificación para afrontar y solventar los problemas estructurales y convertir a La Granja en algo más que el marco de unas fiestas muy nombradas, algo así como un paradigma de ejemplo de gestión progresista de un pueblo con mucha historia a cuestas.
Nada de esto ha ocurrido. Problemas como el del agua, la planificación urbana y en especial de los terrenos municipales de Puerta la Reina o el desbarajuste de Valsaín persisten. Siguen ahí pero agravados por nuevos desatinos como despilfarros tal que el campo de polo o el arroyo de las Flores; fiascos como la electrolinera; la situación de abandono de los bloques municipales de Los Alijares, la gran deuda que ha mermado de recursos la gestión municipal, o una incesante pérdida de población hija de la falta de iniciativa para construir vivienda a precios accesibles.
Pero hay más. Vayamos por ejemplo al gasto corriente, que me parece bastante sintomático de mala gestión. Si comparo Palazuelos con La Granja observo que pese a que el Real Sitio ingresa casi el doble (solo el IBI supone un ingreso del 52% superior en La Granja, casi 1,2M€ más), gasta mucho más en personal y en gasto corriente en tanto las inversiones no llegan ni a la mitad mermadas por las necesidades de pagar la deuda. Es cierto que el Real Sitio dispone de algunos servicios que Palazuelos no, básicamente una escuela de música y una piscina cubierta (que se pueda usar). Pero hasta ahí. El balance se me antoja muy negativo para La Granja.
Es por eso que si yo fuera granjeño me plantearía votar a alguna de las dos alternativas más serias. IU o PP. Ambos partidos han hecho una oposición coherente y constructiva, aunque creo que es de toda justicia destacar la gran labor del durante años jefe de la oposición, Juan Carlos Gómez Matesanz, del PP, bien acompañado por su segundo y ahora cabeza de lista José Luis Marín Plaza “Fundi”. Por poner un ejemplo, fue gracias a sus desvelos que el municipio logró retener buena parte de su suelo público que por algún extraño motivo José Luis Vázquez decidió entregar a Larcovi a cambio de nada.
También IU, que tendrá por candidato a Tomás Menéndez, ha tenido una actitud ejemplar, apoyando al equipo de Gobierno cuando afectaba al interés general pero sin entrar en compadreos de coalición que blanqueasen la labor del PSOE en lo tocante a los grandes manchurrones del mandato. Al contrario, muy batalladores.
De Vox poco que decir. Apuestan por un abogado madrileño empadronado en el municipio, Pedro Varela y poco o nada conocido por el vecindario. En tanto esta vez ni Centrados ni Ciudadanos presentan lista, de modo que las elecciones de 2023, sin tanta fragmentación de la oposición, bien pueden suponer o una presencia fuerte de IU en el equipo de Gobierno, que es lo más probable, o un histórico sorpasso de la derecha en el feudo por excelencia del socialismo segoviano. Un PSOE que volverá a estar encabezado por un Samuel Alonso, que a lo largo del mandato ha hecho gala de ser persona cabal y accesible, aunque titubeante y poco dada a coger el toro por los cuernos en un municipio que, francamente, lo necesita.















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