Los usuarios de la AP-6 (Villalba-Adanero) y de sus ramales a Segovia (AP-61) y a Ávila (AP-51) sufrirán durante los tres próximos años mayores subidas en el precio del peaje que los de cualquier otra autopista concesionada por el Estado, según se ratifica en un Real Decreto publicado este 28 de diciembre en el que se aclara que la medida trata de compensar las obras de mejora realizadas por la concesionaria.
Mientras que la revisión de precios anual para todas las autopistas, que se calcula a partir del IPC, se prevé que sea del 0,84 por ciento, en la AP-6 se sumará además otro incremento extra de 0,85 puntos, no sólo en 2020, sino también en 2021 y 2022. O lo que es lo mismo, un 2,25% de incremento extra en tres años en la única vía de Alta Capacidad entre la capital segoviana y Madrid.
El Ministerio de Fomento justifica este incremento añadido en la necesidad de mantener el equilibrio económico de la concesión, en manos de Castellana de Autopistas, integrada en el grupo Abertis, compensando así las obras realizadas por la empresa. También se señala en el documento que estos incrementos de las tarifas se mantendrán “hasta que se amortice la obra”.
El Gobierno en funciones parece así tratar de acelerar el “pago” de las obras realizadas por la concesionaria en los últimos años, aunque al mismo tiempo no parece encontrar el momento para fijar el final de la concesión y la reversión de esas carreteras a la gestión directa del Estado y libres de pago para los usuarios, una decisión que estaba previsto que se tomara el pasado mes de noviembre y que de momento permanece aparcada. Se trata de concretar si el final de la concesión se produce en 2024 ó en 2029 en aplicación de la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia Europeo.
Mientras tanto, los segovianos y el resto de usuarios de la AP-6 seguirán viéndose obligados a asumir el encarecimiento del peaje. Para empezar, a partir del miércoles, en torno al 1,69 por ciento más que en 2019.














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