El otro día circulaba yo por Blanca de Silos cuando de repente lo ví… ¡Un ciclista! Lo que oyen. De inmediato todos mis sentidos se pusieron en guardia bien conscientes de que estaba ante un momento histórico. Tras varios meses, por fin un ciclista en el carril bici. De buenas a primeras pensé que lo suyo era detenerse y aplaudir al sufrido pedaleante, pero lo desestimé por considerarlo algo paleto, escasamente profesional. En su lugar reduje a 3km/h, metí las luces de emergencia, me ceñí lo que pude a la acera contraria y con el rabillo del ojo seguí el épico momento en que una bici me rebasaba en sentido contrario en la calle Blanca de Silos.
Bien, la verdad es que me lo estoy inventando, ya saben, un buen periodista no debe dejar que la realidad estropee un buen titular. Se me ocurrió hace ya semanas y he estado esperando en vano el momento en que la imaginación -coincidir con un ciclista en Blanca de Silos- se hiciera realidad. Pero no hay forma. Pasan los meses y las semanas y yo no coincido por allí ni con patinetes, ni bicis eléctricas ni nada. He llegado a la conclusión de que es un carril metafísico, existe porque se creó en la mente humana pero en la realidad no se ha sustanciado aún. Es como el unicornio, el círculo cuadrado o el ectoplasma de los espíritus invocados.
Debo decir que me parece muy bien poner carril bicis… ¡con sentido! Me consta que Segovia no es una ciudad especialmente bici-friendly, al revés, mucha cuesta, mal clima… Mucho viejete (de hecho, creo que veo más a ancianos con su silla móvil que bicis)… Pero vamos, la bici es un elemento de futuro que hay que considerar en el tráfico urbano de una ciudad moderna. Especialmente en “calles modernas“, que no es el caso de Blanca de Silos, más bien una callejuela estrecha en sentido obligatorio de bajada, y en la que los coches van a 30, si van. No creo que anteriormente hubiera problemas convivenciales en esa calle entre ciclistas y coches, de hecho, antes del carril bici, sí que solía coincidir con un abnegado reader que tenía la oficina por ahí. Pero parece que el hombre ha plegado.
En definitiva, que entiendo que en una avenida amplia se habilite un carril bici, pero me parece una estupidez supina hacerlo en calles como Blanca de Silos, que son casi todas en Segovia. Me parece un ejemplo de libro de inversión de postureo, hacer el paleto con el urbanismo, además cara, con paletadas que nadie usa pero que queda bien en el curriculum de un concejal o en los pasquines de logros que editan los candidatos en las campañas electorales tipo “El despertar de Segovia”: “implantó el carril bici en Segovia”. Un postureo con el agravante de algún ingeniero ha estampado ahí la firma… cobrando a tanto el kilómetros, claro…
Y es que hay mucha imbecilidad con las bicis. Pero que mucha (dejo para otro día el tema de la ultraequipación de montones de ciclistas, que van más pertrechados que los marines; ¡y pensar que antaño bastaba con una pinza en el pantalón para no enganchárselo en la cadena!).
La última ciclopaletez; van en Palazuelos y aprueban en el pleno una moción para que la Diputación les pague un paseo peatonal y de bici de Segovia al pueblo. Bien. Eso tiene sentido. La moción venía del ex-IU y ahora no adscrito Juan Martín, así que imagino que por celos o por no quedar en blanco, va el PSOE y añade a la moción habilitar un segundo carril-bici en el puente nuevo, el pomposamente bautizado Entre Aguas, también de Diputación, que ya en la misma concepción del puente ubicó uno (y muy utilizado)… ¡Pero estamos tontos! ¡Si ya hay uno! Pues ahora que sean dos, ¿que hay que ampliar el puente?… Como si lo tiramos… No se hable más… ¡Será por dinero! ¡Ni quePalazuelos fuera Shangai!
Y otra cosa que conviene decir a propósito de la movilidad en coche particular. Todo este entramado (relato en semiótico) de que el coche es malo de la muerte se basa en el carácter contaminante y poco sostenible del motor de gasolina. Un motor que tiene los días contados y que está siendo sustituido al correvuela por eléctricos. En 10 años, con la gasofa a 4,89€, ni dios quemará carburante. Tendremos unas ciudades muy progresistas, cuajadas de carriles bici y almendras centrales, pero coches perfectamente eléctricos penalizados sin razón. ¿Qué argumento usarán entonces los pseudo-urbanistas progres que quisieran gastar pastizales en tranvía pero que no suben al bus ni de casualidad? Imagino que dirán que el coche engorda. Son así. Todo menos enmendar el error.













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