La empresa Padecasa, adjudicataria de las obras de la calle Agapito Marazuela, ha concluido este 1 de julio los trabajos de asfaltado en toda la calle a la que ya sólo le falta la señalización horizontal (pintura), con una previsión de quince días para hacerlo, según la Alcaldía.
Sin embargo, el asfaltado de la calle no ha sido del todo completo ya que el departamento de Obras ha optado por no extender la capa de bituminosa en varias zonas destinadas a aparcamiento a ambos lados de la parte más alta de la calle donde se ha dejado a la vista el suelo original de adoquín. Las tiras que han quedado con suelo de granito —que se han convertido en objeto de los comentarios de vecinos y viandantes— afectan a unas 15 plazas de estacionamiento y algunas entradas de garaje, incluido el del conocido supermercado existente allí.
La nobleza del granito
Según el concejal de Obras, Miguel Merino, el inusual acabado responde al hecho de que “había vecinos que reclamaban el adoquín como elemento noble de la calle”, aunque no explicó la procedencia exacta de esa reclamación o el número de vecinos que lo habrían pedido. Insistió en que en un intento de “escuchar y hacer partícipes del proyecto a los vecinos” se les habría ofrecido la opción de mantener ese elemento considerado “noble” en espacios “donde no existe presión de rodaje porque su estado era bueno y en esas zonas no se han tocado los servicios de abastecimiento y saneamiento”.
La obra de Agapito Marazuela, con la que se han renovado las redes subterráneas de servicios y se han suprimido los baches y hundimientos, quedó paralizada a principios de año, al detectarse que en el tramo final de la calle, debajo de la calzada de adoquín, no existía la necesaria cama de hormigón, lo que obligó a la modificación y encarecimiento del proyecto, cuya ejecución se recuperó mediado el pasado mes de mayo.














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