Es una pena que uno de los rincones más emblemáticos de la ciudad, como lo es la Plaza de San Esteban, se haya convertido en un aparcamiento permanente. La plataforma Párkin Glowcost la recomienda por su ubicación, relación calidad-precio y como un lugar seguro para dejar el coche en el casco antiguo de la ciudad de Segovia, bajo el régimen de ORA municipal. Es un lugar que utilizan tanto los segovianos para acceder a la Plaza Mayor como los visitantes que vienen de fuera. Según se recoge en algunos comentarios en la red, desde la oficina de turismo aconsejan no visitarla, ya que la gran acumulación de coches desluce su contenido y el del entorno. Esto es un dislate ante el cual el Ayuntamiento de Segovia no debería estar impasible.
Ya va siendo hora de que nuestras autoridades reconozcan el valor patrimonial y paisajístico de la plaza. Se trata de una cuestión de sensibilidad, a la que se debe unir la proactividad para la puesta en valor de nuestro patrimonio y su mantenimiento. La respuesta no ha de ir dirigida a la ordenación del tráfico en la plaza, sino a su supresión total, aunque para ello haya que dar los pasos preceptivos para modificar el plan de movilidad. Se han hecho varios intentos en el pasado, todos ellos sin grandes pretensiones y orientados a disminuir el número de plazas de aparcamiento, en especial por el grupo municipal de IU, pero ninguno ha fructificado en la reordenación integral y la supresión de las 50 plazas de aparcamiento. El Plan de Ordenación vigente no permite el uso de aparcamientos en espacios libres públicos protegidos, como es el caso, lo que deja al Ayuntamiento y a su equipo de gobierno fuera de juego.
El parking Catedral-Oblatas, que se encuentra a menos de 200 metros de la Plaza de San Esteban, ofrece una magnífica oportunidad para que el Ayuntamiento permita liberar la plaza de coches y, en régimen de concierto, ofrezca un número de plazas equivalente a las que en el momento actual están utilizando los residentes en régimen de ORA. El gran escollo que ha existido todos estos años para dar respuesta al problema ha sido la escasez de plazas de aparcamiento en el casco histórico y las quejas vecinales ante el problema que se suscita a los vecinos de esa zona. Desde el año 2012, este parking está en funcionamiento sin que se haya utilizado su potencial para poner en valor el conjunto artístico monumental que ofrece la plaza. El actual equipo de gobierno tiene una excelente oportunidad para mostrar su sensibilidad hacia nuestro patrimonio y su capacidad de gestión.
La plaza, como conjunto monumental, alberga la iglesia de San Esteban, el Palacio Episcopal y, en un lateral de la plaza, una fuente ornamental a la que se le ha añadido en otro extremo el sistema de recogida de residuos soterrado, pero que es la tarjeta de presentación para todos aquellos que acceden desde la catedral o la plaza. Es una instalación que no debiera haberse ubicado en esa localización y que desmerece al conjunto. Desde la plaza se puede admirar su magnífica torre de seis pisos de la iglesia, su icónico campanario y el atrio. Enfrente, el edificio plateresco con su fachada almohadillada de granito da cobijo a la sede del obispado. Para poderlos observar, contemplar y apreciar el valor del conjunto monumental, la plaza lleva años pidiendo a voz en grito quedar expedita de coches y adecuar su entorno.
Es el momento de que el equipo de Gobierno y los diferentes grupos municipales actúen y devuelvan a la plaza lo que desde hace muchos años se le viene negando: su grandeza. Esperemos que las diferentes posiciones de poder y maximalistas, que nada tienen que ver con los intereses de la ciudad, no sean un obstáculo para recuperar la Plaza de San Esteban con el valor que merece como ciudad Patrimonio de la Humanidad.













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