Izquierda Unida, socio del PSOE en el Gobierno del Ayuntamiento de Segovia y Podemos, aliado de facto, pero sin papeles, han votado a favor, como cabía esperar, de la incorporación a los presupuestos de los casi 6,3 millones procedentes de los remanentes repartidos en las partidas propuestas por el Gobierno local, para malestar de Ciudadanos, que ha votado en contra y visto como se rechazaba su enmienda, y la abstención de un PP que, pese a ser el principal grupo de la oposición, ni siquiera trató de proponer una alternativa, como le reprocharon prácticamente todos los portavoces.
Siendo previsibles los debates, los intervinientes aprovecharon para disputar otras guerras paralelas, como ocurre con IU y Podemos, en batalla singular por apropiarse de los ‘derechos de imagen’ para situarse como el grupo capaz de meter más cuñas de progresismo en las cuentas públicas”. El de Podemos tiene cierta habilidad para arrogarse ideas o presentar como exclusivas otras que aparecen en su programa pero también en el de otros partidos mientras IU mantiene una postura más contenida desde su posición de pertenencia al grupo de Gobierno.
“Estamos muy satisfechos porque en estos remanentes se ve la línea política de nuestro grupo y porque se siguen cumpliendo el ambicioso acuerdo que firmamos para este mandato con el PSOE” proclamaba el portavoz de IU, Ángel Galindo, remarcando su condición de socio gobernante, en respuesta al de Podemos-Equo, Guillermo San Juan, que instantes antes había asegurado que “Nos vemos reconocidos en más de la mitad del montante de estas aportaciones que tienen el sello morado”, se apuntó la paternidad de varias de las partidas, e incluso se apropió de la expresión “el efecto Podemos” que Galindo había acuñado un año antes, cuando prometió que en las cuentas de 2020 se notaría de verdad “el efecto IU”.
La pelea que ambos pretenden tratar con naturalidad evitando el enfrentamiento directo, se ciñe a asuntos como qué formación es la que más se preocupa por los barrios, la vivienda social o los polígonos y hay gran competición entre ambas formaciones por hacer propio el impulso a la construcción de un carril bici, un proyecto nacido de la iniciativa popular que, en puridad, encontró el primer respaldo público en IU.
Ambas formaciones se apresuraron este 17 de noviembre, tras la sesión plenaria, en emitir notas y publicaciones en las redes sociales atribuyéndose los bonus de los remanentes. (De los malus, San Juan reconoció en su discurso que “los hay” y Galindo no hizo mención.) La competición continuará, con toda seguridad cuando se debata el presupuesto municipal de 2021.
Irreconciliables
El portavoz socialista, Jesús García, defendió unas cuentas que consideró “equilibradas” en cuanto a la cobertura de inversiones directas en relación con las medidas de protección y apoyo a los sectores afectados por la crisis, aunque dedicó buena parte de su tiempo a la crítica dura al PP, culpando al partido de la acumulación durante años de los remanentes como consecuencia de la Ley Montoro y lo calificó de “partido antimunicipalista” antes de remontarse a viejas fórmulas de ataque a los conservadores: “A ustedes, cuanto peor le va a la ciudad, mejor”, reprochó a los ediles populares.
Claro, que Pablo Pérez había atacado primero poniendo en duda la capacidad del Gobierno para aplicar las inversiones aprobadas en el plazo de un año. “Si no cumplen uno, uno sólo de los proyectos en tiempo y forma pediremos la dimisión de la alcaldesa”, advirtió el portavoz mientras denunciaba que la forma de gastar los remanentes —“una frivolidad”, calificó— a base de inversiones que, con ser necesarias “no en este momento” por creer prioritario en este año el apoyo a “las personas y empresas que lo están pasando mal”. El popular remató asegurando que con estos gastos, el PSOE trata de recuperar “17 años de mala gestión y falta de inversiones en los barrios en ese tiempo”.
Desde la oposición también, el concejal de Ciudadanos, David García Foj, dio la vuelta a los ataques a la ley Montoro defendiendo que su aplicación logró “el saneamiento de los Ayuntamientos” y lamentó que el PSOE y sus socios no hayan facilitado información ni debate en torno a estas cuentas y los próximos presupuestos generales. “No sabemos lo que hay en el proyecto de los presupuestos”, se quejó mientras lamentaba que no se soliciten aportaciones a su grupo.
Ciudadanos vio en la misma sesión cómo le tumbaban, con los votos en contra de PSOE, IU y Podemos y la abstención del PP, una enmienda de modificación a los remanentes en la que, básicamente, planteaban reducir las inversiones en los barrios para incrementar las inversiones en los polígonos o en las partidas de revitalización de la actividad económica. Eso si, Otero y los suyos se llevó el “agradecimiento” por el esfuerzo de los portavoces del Gobierno, aunque argumentaron su rechazo en los “desequilibrios” que contenía.
Los tiempos y los gestos
En el anecdotario de esta sesión quedan las constantes interrupciones de la presidenta, Clara Luquero, a los discursos de todos los portavoces por excederse del tiempo concedido para las intervenciones. Luquero se muestra inflexible con el cronómetro y corta los debates sin clemencia, lo que trunca casos siempre el “remate” de las intervenciones preparado por los intervinientes.
Tampoco admite la alcaldesa demasiadas salidas de tono. Durante su discurso de cierre del debate de los remanentes, el portavoz del PP realizó varios gestos —llevaba toda la sesión en la misma actitud— de disconformidad con las palabras de la alcaldesa que al final explotó: “Es usted muy irrespetuoso, señor Pérez. No me verá a mi hacer gestos cuando interviene un concejal”, regañó con tono severo.

















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