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El pacto de la resignación: menos Castilla y León, menos Segovia

Las elecciones autonómicas de marzo de 2026 dejaron un mensaje claro: Castilla y León necesitaba respuestas a sus problemas reales. Necesitaba soluciones para la sanidad pública, para la vivienda, para la despoblación, para las infraestructuras pendientes, para la educación, para la protección del medio ambiente, para conseguir mejores empleos y más salarios, para los jóvenes que se marchan y para los mayores que ven cómo cada año se alejan más los servicios públicos de sus pueblos.

Sin embargo, el acuerdo firmado entre PP y VOX no responde a esos desafíos. En sus 62 páginas, 19 ejes y 324 medidas, se comprueba que es un pacto de poder, no un pacto para Castilla y León. Un acuerdo que sacrifica prioridades reales de nuestra tierra para satisfacer exigencias ideológicas o eslóganes que nada tienen que ver con los problemas cotidianos de la ciudadanía. Fdez. Mañueco quería el sillón.

Leyendo el acuerdo de gobierno firmado entre PP y VOX para Castilla y León me hago una pregunta sencilla: ¿dónde está Segovia? De 16.826 palabras, tan solo se recoge seis veces el nombre de Segovia y tan sólo una vez en el marco de competencias de la Comunidad. Pero inmediatamente me surge una segunda cuestión aún más preocupante: ¿dónde están las competencias de Castilla y León?

El acuerdo habla mucho de identidad, de confrontación cultural y de cuestiones ideológicas. Habla mucho de aquello que divide. Relata medidas de competencia estatal. Pero habla poco de aquello que realmente preocupa a la ciudadanía.

Durante la campaña electoral escuchamos al Partido Popular prometer inversiones, compromisos y proyectos para nuestra provincia. Nos hablaron de sanidad, de servicios públicos, de oportunidades para los jóvenes, de desarrollo económico y de cohesión territorial. Sin embargo, cuando llega el momento de plasmar las prioridades en un acuerdo de gobierno, Segovia prácticamente desaparece.

La inversión sanitaria más importante que necesita nuestra provincia la ampliación del Hospital de Segovia y que el propio PP había utilizado reiteradamente como bandera política, cuando la buscas en el texto, compruebas que no hay una sola referencia. Ni una línea. Ni un compromiso. Ni un calendario. Ni una garantía presupuestaria.

Tampoco aparecen compromisos concretos para reforzar la Atención Primaria en el medio rural segoviano. No hay medidas específicas para abordar los problemas de cobertura médica que sufren decenas de municipios. No hay actuaciones territorializadas para mejorar los servicios sanitarios en una provincia especialmente castigada por la dispersión poblacional. Lo mismo ocurre con otras demandas históricas. No aparecen compromisos concretos en infraestructuras, transporte de viajeros, materia cultural o educativa para la provincia.

Pero sin duda el verdadero protagonista del acuerdo no es el programa electoral con el que concurrió el Partido Popular a las elecciones. Basta con comparar los documentos programáticos para comprobar que el peso político de VOX en el pacto es muy superior a su peso institucional. Las prioridades de VOX aparecen una y otra vez a lo largo del texto. Muchas de las propuestas más polémicas de la campaña han sido incorporadas. Sin embargo, buena parte de los compromisos concretos anunciados por el PP para provincias como Segovia han desaparecido o quedan diluidos en formulaciones genéricas. La verborrea del término prioridad nacional, rezuma falsedad y xenofobia. Fdez. Mañueco se ha entregado a la ultraderecha.

Se relegan las políticas de integración para introducir conceptos como la llamada “prioridad nacional” en el acceso a determinadas ayudas. Y conviene decirlo claramente: señalar a colectivos vulnerables nunca ha servido para resolver los problemas de una comunidad autónoma. La falta de médicos en nuestros pueblos no la provocan los inmigrantes. Las listas de espera no las generan los trabajadores extranjeros. La despoblación no tiene su origen en quienes vienen a trabajar y contribuir a nuestra tierra.

Al contrario. En muchas zonas rurales de Castilla y León, y también de Segovia, son precisamente personas llegadas de otros países quienes sostienen explotaciones agrarias, empresas, servicios y escuelas que de otra forma habrían desaparecido. Convertirlos en chivo expiatorio es injusto, irresponsable y profundamente contrario a los valores de convivencia que siempre han caracterizado a nuestra tierra. Es pura xenofobia.

El texto habla de desregularización, eficiencia, simplificación y racionalización. El problema es que llevamos años viendo cómo esas palabras terminan traduciéndose en menos recursos, menos personal y más dificultades para acceder a servicios esenciales. Son retrocesos evidentes, es pensar más en blanco y negro que en color.

Dijimos que votar al PP supondría abrir la puerta a un gobierno condicionado por la extrema derecha. Dijimos que muchas de las promesas realizadas durante la campaña quedarían aparcadas para satisfacer exigencias ideológicas. Dijimos que acabarían desapareciendo compromisos concretos para provincias como Segovia. Y desgraciadamente el tiempo nos ha dado la razón.

Vemos cómo se cuestionan instrumentos de diálogo social que durante décadas han contribuido a generar estabilidad económica y laboral. Y vemos cómo se incorporan planteamientos que hace apenas unos años el propio Partido Popular rechazaba.

Tampoco resulta casual que el acuerdo apueste por nuevas rebajas fiscales mientras evita explicar sus consecuencias. Porque cada euro que se deja de ingresar es un euro menos para financiar la sanidad pública, la educación pública, la dependencia, el transporte rural o los servicios sociales.

Y la experiencia nos demuestra que esas rebajas benefician sobre todo a quienes más tienen, mientras los costes terminan repartiéndose entre el conjunto de la sociedad mediante servicios más débiles y menos recursos públicos.

Porque Segovia merece más. Y porque Castilla y León merece un futuro mejor que el que dibuja este acuerdo. Es un pacto que mira más a los intereses de los partidos que a los problemas de las personas. Somos la alternativa basada en la convivencia, la igualdad, la justicia social y la defensa de unos servicios públicos de calidad para todos, vivan donde vivan y hayan nacido donde hayan nacido.


 

Author: José Luis Aceves Galindo

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