La constatación del fracaso de las tesis neoliberales se puede observar en muchos países, pero tiene su resumen claro en la dimisión, en poco más de un mes desde su nombramiento, de la primera ministra británica Liz Truss, después de tomar unas medidas absolutamente populistas, neoliberales e irracionales, con un programa económico con bajadas masivas de impuestos o los que más tienen, que provocó un tumulto en los mercados financieros, hundió la libra frente al dólar. Semanas antes en nuestro país el todavía líder del PP, Núñez Feijoo (Fakejoo para los realistas) mantenía con firmeza las mismas tesis de bajadas masivas de impuestos y sus presidentes autonómicos lo secundaban, pero su cortoplacismo populista les ha llevado ahora a dejar de hablar de ello, ante el absoluto fracaso y caos generado.
En España, el “cacareado efecto Feijoo” por los poderes económicos en la sombra y los adláteres comunicativos se desinfla sin freno, después de las permanentes muestras de que no está preparado para tan alta responsabilidad y cada día lo demuestra con sus errores, cambios de postura, silencios, y dificultad de aguantar presiones ante los poderosos. El último esta semana, queriendo pasar por intelectual en una conferencia y confundiendo el título de la novela “1984” de George Orwell por su año de publicación, cuando realmente se publicó en 1949 y así cada semana, independientemente del tema.
Cuando no se tiene proyecto desde el neoliberalismo del PP y la ultraderecha, con respuestas claras y creíbles a la ciudadanía ante los grandes desafíos del tiempo que vivimos, sólo saben emplear el negacionismo y el posicionamiento en contra de todas las medidas que ayudan a la ciudadanía: subida SMI, Ertes, pensiones, subida sueldo empleados públicos, más recursos para sanidad, educación o dependencia, políticas de vivienda, juventud, abono 20 céntimos combustibles, ayudas a pymes y autónomos, excepción ibérica precio de la luz, y podría continuar. Se constata el fracaso del catecismo neoliberal y la fuerza de la socialdemocracia que tiene respuestas y las ejecuta, que hace políticas para sostener un estado del bienestar adecuado y redistribuir la riqueza para que llegue a quien más lo necesita.
El portavoz socialista en la cámara baja, Patxi López desmontó, en el pleno, en una excelente intervención, la pobre argumentación del PP y la ultraderecha con los presupuestos generales del Estado para 2023 y sus intentos permanentes de generar temor y miedo en la ciudadanía a través de lo que denominó sus cuatro jinetes del apocalipsis: deuda pública, impuestos, pensiones y la economía.
En relación a la deuda pública, observamos como el PP “repite sin cesar” que el Gobierno está generando una deuda pública desorbitada que tendrán que pagar las siguientes generaciones, cuando durante el Gobierno de Rajoy la deuda pública aumentó un 43,63%. (Cuatro veces más de lo que creció en los países de nuestro entorno) y esconden en cambio que del año 2018 al 2021, con Pedro Sánchez al frente del Gobierno de España, la deuda sólo ha aumentado un 17,83%, un dos por ciento más que la media europea. Una deuda que está previsto que baje este año y el que viene, a pesar de poner en marcha infinidad de políticas que ayudan a las personas y no a los bancos como hizo el PP de forma evidente.
Conviene recordar en lo que respecta a los impuestos, que las democracias modernas se han construido sobre un contrato social que se basa en un reparto razonable entre el capital y el trabajo: se respeta el beneficio, la propiedad, la libertad de mercado y, a la vez, se exige una solidaridad compartida con la que mantener unos Servicios Públicos sólidos que hacen posible un estado del bienestar para todos. El PP siempre utiliza el mantra de la bajada de impuestos para minar el sistema y ahora lo vemos como en las Comunidades en las que gobierna se resienten los servicios públicos de sanidad y educación. En Segovia, siguen consultorios locales cerrados, se disparan listas de espera, faltan profesionales y la atención primaria es deficitaria.
En España fueron gobiernos socialistas de Felipe González los que pusieron en pie el Sistema Público de Salud, los que impulsaron la educación obligatoria hasta los 16 años y la Educación Pública; y los que levantaron un Sistema Público de Pensiones que integró a millones de personas que no habían podido contribuir, sobre todo mujeres, porque habían sido explotadas. Esta semana se han conmemorado los 40 años de la victoria del PSOE de Felipe González en las generales del 28 de octubre de 1982 y ese hito histórico ofreció progreso y modernidad para todos.
El tercer jinete del apocalipsis son las pensiones y el PP indica que no son sostenibles y hay que bajarlas. No respetan la ley que obliga a la subida según el IPC. Claramente defienden su factor de sostenibilidad que supone un aumento del 0,25 %. Las derechas siempre buscan problemas y no aportan soluciones. No dudan en enfrentar a los nietos con los abuelos en el mayor ejercicio de irresponsabilidad que nunca hemos visto. La Seguridad Social española es la mejor herramienta de equidad y el sistema es sostenible y para el año 2023 la hucha de las pensiones que vaciaron tendrá un ingreso de 3000 m de euros, al que también se oponen.
El cuarto jinete que utiliza la derecha es la Economía. Pero los datos matan al relato; el PIB crece y la inflación baja en España como en ningún otro país de Europa. Esta semana hemos comprobado que se sitúa en el 7,3 %, muy por debajo de la media europea. Me pregunto si tanto les molesta que a España le vaya bien. ¿Tanto les molesta que a la ciudadanía les vaya mejor?
El catecismo neoliberal ha fracasado porque ha demostrado que es incapaz de mantener un crecimiento económico sostenible sin dejar a millones de personas al margen del progreso. Sólo beneficia a unos pocos poderosos, que son los que a las derechas les importa.
Lo sucedido en el pleno de las Cortes de Castilla y León de esta semana, con los insultos nuevamente del Vicepresidente de Vox, un vicepresidente nini: ni tiene trabajo ni tiene idea, sólo dedicado al insulto, hablando de que el PSOE somos una banda de criminales, ha conseguido demostrar que Mañueco no es presidente realmente, al no cesarle de forma inminente, si no rectifica y pide disculpas, por lo que es cómplice de los insultos.
Suscribo la reflexión de Patxi López en el Congreso: En política hay dos emociones movilizadoras: el miedo y la esperanza. El miedo produce resquemor; y el resquemor odio, que es lo que utiliza la derecha, la esperanza anima a buscar un futuro compartido y mejor. Sin duda los socialistas preferimos representar la esperanza.













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