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El alfoz: nevadas que cuestan elecciones

La gestión de una nevada seguida de congelación de calles y plazas es de esas cosas que, ante el electorado real, califican el papel de un alcalde. En general, el vecino no sabe nada de las complejidades administrativas, del día a día, así que en ausencia de graves negligencias su valoración se basa en calles limpias, fiestas bien organizadas, subidas fiscales, y la respuesta ante situaciones como las vividas el día 6 de enero y posteriores. De ahí lo enconado de los debates por estas cuestiones;  toda oposición que se precie lo intentará explotar.

No digo con esto que se ganen  elecciones por ser ágil quitando nieve, pero sí se pueden perder. En el peor de los casos, el alcalde quedará retratado como un perfecto inútil. Sambenito difícil de revertir. A un alcalde se le consiente la vanidad, que sea tonto, un pródigo, un rata… Pero nadie vota a un alcalde inútil.

Un buen rasero para medir el clima social son los grupos de Facebook. Si predominan las fotos bonitas de encantadores paisajes nevados, bien. Si imperan fotos de coches sepultados, contenedores atestados de inmundicia, calles intransitables, un concejal menos para los próximos comicios.  Visto lo cual, me da la impresión de que el alcalde acreedor al premio chungo esta vez ha sido para Jesús Nieto, de Palazuelos de Eresma. Tres días después del fin de la nevada, aún retumban las quejas del vecindario, que si “ha desaparecido”, que “si indignante”…

Mi día a día se desarrolla entre La Granja y Palazuelos, parecidos en población, diferentes en desarrollo urbano. Visto lo visto, diría que pasado el primer momento la situación en La Granja se ha normalizado mucho antes. Cierto, tienen a Protección Civil, Patrimonio, la Guardia Civil, más personal y recursos, pero lo de Palazuelos no tiene nombre.

Palazuelos es urbanísticamente difícil. Muy extenso, muchos núcleos agregados de unifamiliares o pareados. Los centros urbanos de Palazuelos y Tabanera son lo que son, con calles estrechas y aceras diminutas, y con un vecindario dependiente del coche para casi todo. O sea que ni poniéndole buena voluntad lograrás que una parte del vecindario se prive del coche. Sencillamente no pueden.

Y no hubo una respuesta rápida en Palazuelos a la nevada. El grueso de recursos se movilizaron el lunes, 8 de enero, tarde. Para entonces, con la nieve congelada, con los coches que estacionan en la calle atrapados en pequeños iglús, la situación era que arterias principales del pueblo se vieron acotadas a un solo sentido de circulación. Dos metros escasos por los que pasaban peatones, camiones, vehículos. Cuando dos coches se encontraban de frente se montaba la mundial. Calles secundarias de conexión ni se limpiaban ni se salaban. Y así tres largos días. Aún hoy, alguna calle del pueblo es un verdadero tobogán de hielo. No hay plan de emergencias real. Francamente mal.

Por lo menos hay propósito de enmienda. El 9 de enero hubo comisión informativa en el ayuntamiento. Quedó claro que hay que recomponer el plan de emergencias, que se han cometido errores de bulto. El bandomóvil —que por lo demás no ha dado señales de vida durante la crisis, más allá de anunciar un reparto extraordinario de sal ¡de 45 minutos!— informaba exculpatoriamente que se activó el protocolo antinevadas el día 6, da a entender que no había mucha disponibilidad de máquinas y que el 7 de enero se amplió el tal protocolo con maquinaria privada contratada para la ocasión “y dentro de la escasa disponibilidad que había”. Pero hasta el lunes no se movilizó a la totalidad del personal de calle del ayuntamiento. “Una vez finalicen los efectos de esta nevada el Ayuntamiento examinará detenidamente todas las actuaciones realizadas, para detectar los errores que se hayan producido y las carencias existentes, con el fin de corregirles en futuras actuaciones”, concluye el bando.

No se informó de nada más. Ni de autobuses, ni de escuelas, ni itinerarios alternativos. La información es vital en estos casos. Nieto debería aprender de su colega de Torrecaballeros. No se puede comparar uno y otro municipio en lo urbanístico, pero sí desde luego en la capacidad de informar. Rubén García, desde el minuto uno, no paró de hacerse fotos y colgarlas en las redes. Disfrazado de hombre de las nieves, García me recordaba a esos calendarios bizarros de Vladimir Putin. Y sí, es una actitud populista, pero efectiva. A la par que informas recorres el pueblo y, cuando menos, conoces de primera mano dónde se están montando los pollos principales. Los pocos o muchos recursos que tengas los puedes utilizar mejor. La gente lo agradece y de paso te das pisto.

Diría que, en general, la nevada ha pillado desentrenados a bastantes ayuntamientos, especialmente en Segovia, en San Rafael y Palazuelos. Y cuando digo muchas quejas, digo que hay más que en otros sitios. Porque quejas siempre hay. Y muchas de ellas del todo injustas. “Qué hace el ayuntamiento que no viene a por mi coche”, se quejaba en Instagram un fulano mostrando su vehículo atrapado en una montonera. Algunos lo ven así, los recursos públicos están “para su coche”, para despejar calles y garantizar rutas también, pero “para su coche” principalmente. Y es que falta sensatez, y que viviendo a mil metros en la falda del Guadarrama deberíamos tener ruedas de invierno, y ser previsores y cívicos y retirar los coches de las calles principales en caso de alerta naranja, y acopiar sal en el garaje, y una pala, y en suma, algo más de cabeza. Eso todos; los alcaldes más.

Arriba, de pala, Palazuelos, una vecina desatascando su coche. Vista de una calle de San Rafael, los afectados reclaman limpieza. Mercado en La Granja, vuelta a la normalidad, dentro de un orden.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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