free web stats

Amnistía y a vivir en Saturno

Entre 40.000 y 60.000 participantes lograba reunir el PP de Núñez Feijóo en la concentración de protesta contra la amnistía para más de 1.400 catalanes implicados en el procés de 2017 y jornadas posteriores y que promueve Pedro Sánchez, como una condición previa para poder conseguir los votos del nacionalismo catalán de cara a su investidura. Un centenar de militantes y simpatizantes del PP segoviano se trasladaron al barrio de Salamanca en un acto en el que participaron además Isabel Díaz Ayuso, José Luis Martínez Almeida y los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy.

Expedición del PP de Segovia al acto contra la amnistía.

Aunque el PSOE intenta vender la medida como una derivada de su política de “desjudicialización” y remanso del independentismo, es evidente que aquí y ahora la amnistía, o como finalmente se determine la exoneración de estos 1.400 implicados, es lisa y llanamente una bajada de pantalones al máximo nivel, un peaje político vergonzante que paga el socialismo para que su jefe, Pedro Sánchez, pueda seguir en el poder. Ni más ni menos.

Ahora bien, en primer lugar, esto de bajarse los pantalones en política es bastante habitual. En segundo lugar, no sé hasta qué punto beneficia al PP el acto de hoy. Más pienso que es otro error pre-electoral de Núñez Feijóo, pues de algún modo, llevar a la calle esta protesta más bien reactiva y unifica a la izquierda en un momento en que lo estaba pasando mal por tener que enfrentarse a la enorme contradicción de justificar lo injustificable. “Mira sí, llevas razón, lo de la amnistía es una vergüenza, pero hay que tragar ese sapo si no queremos que manden ellos”, me decía un socialista.

Y en Cataluña ni les cuento. El PP allí tiene muy poquita fuerza siendo paradójicamente el PSC el que parece el baluarte de los antinacionalistas. Allí, en Cataluña, lo de la amnistía como ni fú ni fa. A la gente se la pela bastante, ya de derechas ya de izquierdas, y una gran parte del país lo ve como un gran bien. Verán, entre los 1400 encausados, unos 880 se enfrentan a sanciones administrativas. Desde multas por desacato a sanciones por prevaricación para funcionarios que facilitaron el referéndum ilegal. En el resto, hay desde un centenar de altos cargos – el vivales Puigdemont el primero- que dirigieron el cotarro, a CDR trincados en cutres actos de vandalismo. Es mucha peña, de modo que entiende que muchos quieran pasar página y normalizar el país. Que hay que bajarse los pantalones, pues bueno… Ni tan mal… Todo lo contrario que el apasionamiento con que se vive la polémica en la España del 143, donde hasta socialistas tal que Guerra o Felipe González, participan del sentir general de que esto es intolerable, quiebra de la independencia de poderes. Un fraude.

Que lo es, claro, pero a mis años estas grandes palabras me dicen bien poco. Será la edad, pero a mí cada día me interesan menos los principios y más los finales y me resigno a vivir en un país donde haya Estado del Bienestar y respeto a los derechos humanos. Siendo lo demás, verborrea.

Ocurre que en lo tocante a nacionalismos no hay camino bueno. Dejarla pasar es malo y bueno. No dejarlo pasar es bueno y malo. Creo que todo nacionalismo es una enfermedad y lo único que podemos hacer al respecto es convivir mientras se lucha votando aquellas opciones más internacionalistas, que es verdaderamente el bálsamo frente a este mal. Entenderán, por tanto, que si la pelea está entre que nos mande el nacionalismo de Vox o el nacionalismo de Junts, uno francamente se sienta como en Saturno. Me dan exactamente lo mismo. Arcadas.

Para no tener que pasar periódicamente por la taquilla nacionalista, lo normal sería que, tal como apuntaba Andrés Segovia en Acueducto2, las fuerzas mayoritarias llegaran a un acuerdo de investir a un tercero neutral. Eso sería lo normal, pero he aquí que el electorado, y esta es la triste realidad, está más a favor de que un egocéntrico tal que Sánchez se pase por el forro las leyes en su obsesión por salir en la tele como jefe del Gobierno, que en permitir que los rivales tomen el poder. En la otra parte, veo mucho iluminado que cree realmente que al nacionalismo se gana con más nacionalismo.

Ya les digo, tan en Saturno estoy que prefiero no enterarme demasiado. ¿Y saben qué? No se está tan mal, en este Saturno mediático que me estoy inventando.



Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

Share This Post On