Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas pérdidas, ahora, son todo lo que es mío. Mi padre muerto está siempre a mi lado. Mías son las mujeres que me dejaron y las ideas que fracasaron. Todos los paraísos son siempre perdidos. Eso escribía Borges, lucero de Zapatero. “Prologar a Borges resulta muy difícil cuando Borges es el prólogo de uno mismo”, prologó el presidente adicto a las paradojas.
Y pasa. Siento mía la herencia de Zapatero. Lo tengo porque lo he perdido. Accidente de auto al chocar con dictaduras, que es como negociar tarifas en un puticlub. Complicado mantener la ética. Entras cordero y sales lobo. Borges lo avisó “para comprender a tu contraparte te acabas pareciendo en parte”. Zapatero es ya una presunta herencia con deudas. Y para la derecha, un cadáver cierto que aspira a profanar después de echarle gasolina venezolana para quemar un ciclo cultural en el que se hablaba con el distinto.
Así, muerto en un retruécano. Aquel presidente que devolvía sonrisas a las mentiras del PP sobre la autoría del 11M, que veraneaba en una cabaña de Asturias y rechazaba regalos (yo lo vi, no me lo contaron) aparece ahora rodeado de testaferros y pantallas. “Yo que he sido tantos hombres”, avisaba Borges. Y pasa. Sánchez echó a Máxim Huerta en junio del 18 por crear una sociedad fantasma para proteger sus intereses personales. Incompatible con ser socialista. Ocho años después, Pedraz en Ferraz investigando si el partido creó una sociedad para proteger intereses personales. Incompatible con las instituciones que gobierna. El presidente sale huyendo, fantasmeando por los “Tezanos”: “no lo haré por falta de interés general y porque si convocara ahora tendría más mayoría”. Nada personal.
Y pasa. Si hubiera manifestaciones en la puerta de Ferraz gritando “lo llaman socialismo y no lo es” (perdón por el loloismo), iría. No me encontrarán entre los que prefieren mantener un PSOE bajo sospecha y en minoría a la posibilidad de que llegue el PP. No me encontrarán entre quienes creen que la culpa del PSOE es del PP. Ciegos a que la derecha sube, también, porque otros antes bajaron a los infiernos. Que la resaca viene de la borrachera, que ya lo dice el refrán: amor de puta, dinero negro y vino de frasco, gustan el viernes y el lunes dan asco. No me encontrarán perfumando cadáveres, aunque tenga los afectos en el PSOE y sus trabajadores, aunque admire la lealtad de mis amigos, estupendas personas y profesionales, defendiendo al expresidente con fe. No me encontrarán en las trincheras cegadas por el odio, aunque estén por venir los de pelo “patrás” que te llevan “palante” con sus ideas simples y apellidos compuestos, los mismo que se escandalizan después de pagar a Zapatero, los mismos que piden comprensión y mano izquierda para los expresidentes y presión y mano dura para ZP. Los invitados a la boda de la hija de Aznar criticando otras hijas. No me encontrarán discutiendo con quien quiere la razón al 100%, solo con quien está completamente de acuerdo al 50%.
Nunca entre los que aparecen en las esperas de las salas judiciales, nunca entre los que denuncian el “golpe de Estado del 18 de sumario”, jamás entre los que meten a Borges en una galleta china para convertir a la izquierda en siniestra. No me esperen entre los que se pierden en el espacio amplio y complejo de la izquierda plurinacional. Campoamor fue Clara frente al Frente Popular: “Yo soy la de siempre, republicana, liberal e izquierdista, nada tengo que hacer con comunistas ni anarquistas, ni separatistas, ni puede haber democracia, ni libertad, ni justicia, entre el robo, el pillaje y el atropello. Ningún proyecto bueno merece ser mantenido por las malas”. No me encontrarán con Leire o con Santos. Que no pido que Ferraz sea la casita de Bad Bunny, pero alguien dejó entrar a estos paletos. ¿No sería mejor haber asumido que se hizo un favor a un hermano o una pareja que montar una organización de inteligencia con estos “bobos solitarios”? Unos espías de zapato de rejilla y lamparón, pandilleros de “Choni Walker” y peine de nácar influyendo en jueces y guardias civiles. Los “Paqui Blinders”, domadores de purgas de socialistas y feministas con la “Capitana Latriste”. Pasó. Dejaron que pasara. Aquí está el verdadero vertedero. A su lado, Zapatero es un lobby ligero con suave piel de cordero.
Me encontrarán siempre con todo lo perdido entre lo que buscan el socialismo de siempre. Más socialista que nunca, de los que no creen que haya que cerrar filas para no abrir las urnas. De los que no creen que haya que fichar a un Mourinho porque combatir no es competir. Más socialista que nunca. Y también del Madrid, aunque venga Mourinho. El PSOE ha gobernado dos de cada tres años de la democracia y Sánchez piensa que los árbitros son todos del PP, como Florentino piensa que son del Barça, aunque haya ganado una de cada tres champions a las que se ha presentado.
40 años se cumplen ahora de la muerte de Borges. Ojalá Zapatero lo entendiera antes de que se convierta en el epílogo de uno mismo. Y Sánchez también. “El enemigo es solo un pretexto para no aceptar la responsabilidad de lo que elegimos mal. Enfrentarte a tus errores como un lobo convierte a tu enemigo en un cordero”. Pudo pasar, pero no se puede pasar.












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