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Vázquez vuelve a la biblioteca

Corría el siglo XX cuando José Luis Vázquez dejaba su puesto de auxiliar de bibliotecas en la Diputación de Segovia para liberarse como teniente de alcalde del ayuntamiento de lo que entonces aún era La Granja de San Ildefonso, era 1999. Una liberación a la que en los siguientes meses añadiría la de pertenecer al pleno precisamente de la Diputación en calidad de Diputado. De 2007 a 2019 fue el incontestable alcalde del Real Sitio, y de entonces a la actualidad, procurador en las Cortes con liberación completa. Hasta este abril, en que los relevos en la dirección del PSOE de Castilla y León le han degradado a procurador de “a pie”.

Económicamente, esto es pasar de 78.250€ año, a unos entre 10.000 a 20.000€ al año. En las Cortes de Castilla y León, y como cosa excepcional en los parlamentos autonómicos (lo habitual es que se cobre, y bastante), solo se liberan miembros de la mesa y portavoces (Vázquez contaba con la condición de portavoz adjunto), lo que supone que la retribución básica de un procurador “de a pie” se limita a los 220€ de dieta por pleno. Cantidad que puede incrementarse en función de la pertenencia a alguna comisión y dietas de desplazamiento a razón de 0.26€ el kilómetro.

26 años después por tanto, y en un caso insólito en la política española, Vázquez deja el mundo de las liberaciones para reincorporarse a su modesta plaza en la Diputación. La razón de este cambio es el ascenso de un nuevo líder, impuesto por Madrid, al PSOE de Castilla y León, el soriano Carlos Martínez, que como dicta la lógica política, ha relevado a las afectos a la anterior cúpula por sus procuradores de confianza. Vázquez, muy a su pesar, ha sido víctima de este movimiento. Pese a sus agónicos intentos de última hora, no ha logrado desmarcarse de la sombra de Tudanca a lo que ha contribuido su implicación en una rajada a micro abierto “inoportunamente” filtrada por la prensa.

Vázquez dice que no hay una relación causal entre su cese como portavoz adjunto y la filtración, y ciertamente su relevo estaba ya sobre la mesa con anterioridad, pero es evidente que la “rajada” aceleró el proceso. Dos días después de publicarse la filtración, el propio Vázquez contactaba con los servicios de cultura de la Diputación para tramitar su retorno a la esfera funcionarial.

¿Es el fin de la carrera política del -hasta ahora- incombustible granjeño? Se verá. De momento le queda un año por delante en Valladolid, si bien hay intensos rumores de elecciones anticipadas para este mismo 2025.

De Vázquez se pueden decir muchas cosas. Quien esto suscribe, sin ir más lejos, ha sido especialmente crítico con su gestión como alcalde en La Granja durante dos décadas y que dejaron en la ruina al consistorio. Contratos a viva voz completamente ilegales, inversiones ruinosas, proyectos fallidos que han bloqueado la capacidad inversora municipal e hipotecado su crecimiento… Un desastre de gestión sin paliativos con investigaciones judiciales en curso que agitan la sombra de la inhabilitación tanto para él como para su sucesor.

Aunque también existe la otra cara. Fundamentalmente una capacidad de activación de inversión externa con hitos como la explanada de la la Real Fábrica, la recuperación del Teatro Canónigos, el adecentamiento de La Granja y modernización municipal. Y más importante, hasta sus más críticos detractores reconocen su integridad. Vázquez ha cobrado bien de la política pero no se ha lucrado de ella. Podía haber usado su cercanía con el poder para ganarse algún cargo de postín en el mundo de las empresas públicas, por ejemplo, pero el hecho es que no nos consta tal circunstancia.  Siempre que la cosa se ponía mal (cuando perdió la mayoría en el ayuntamiento em 2015) solicitaba su retorno a la Diputación. Y punto.

En mi opinión, los desmanes económicos y administrativos granjeños han tenido como objetivo, no el enriquecimiento personal, sino crear una red clientelar socialista en el municipio. Red basada, por un lado, en un increíble laissez faire urbanístico (especialmente en Valsaín) y  en ampliar hasta más allá de lo sensato los servicios públicos municipales.  La plantilla municipal en la Granja supera el centenar de trabajadores. Por poner un ejemplo, en Palazuelos, con más habitantes, no llega a 25. Una política que, en plena crisis de 2008, permitió a decenas de familias seguir adelante. A costa, eso sí, de arruinar al municipio y de convertir el consistorio en un feudo del propio Vázquez donde hacía y deshacía a su libre antojo. Valsaín votando al PSOE en bloque elección tras elección.

También hay que reconocerle a Vázquez, y yo el primero, una encomiable entrega al cargo y gran capacidad de trabajo. Siendo alcalde, era el primero en entrar y el último en salir. La puerta de su despacho siempre estuvo abierta a sus vecinos. No había días libres y, por poner un ejemplo, siempre contestaba a mis llamadas aún a sabiendas que la información resultante no iba a ser para nada bonita. Cierto, en los últimos años el clima era glacial, monosílabos duros y tensos (Vázquez suele llevar esas cosas a lo personal) pero como periodista debo agradecerle esa profesionalidad. Me consta que como procurador ha seguido manteniendo un alto ritmo de trabajo. Es un profesional como la copa de un pino.

Si eso lo pienso yo, cabe pensar que con más razón centenares de vecinos granjeños. Más por cuanto Samuel Alonso se ha caracterizado por una gestión, como poco, desapegada y distante, cuando un alcalde vive por y para la cercanía. Todo lo contrario a Vázquez. De manera que pienso que Vázquez sigue siendo un activo de primer nivel para el socialismo granjeño. Todo lo cual me invita a pensar que esta historia no acaba en el bibliobús.


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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