Una sentencia del Tribunal Superior de Castilla y León obliga al Sacyl a pagar una indemnización de 35.000€ por la tardanza en detectar un mieloma múltiple, un tipo de cáncer, a una paciente segoviana que falleció a consecuencia de esa enfermedad en 2020.
El fallo del tribunal enmienda el fallo absolutorio del contencioso administrativo de 2021 y estima parcialmente los argumentos de los herederos de la fallecida, la hermana y un sobrino con una relación cuasi materno filial, a los que se indemniza ahora con 10.000 y 15.000€, respectivamente, en razón al “daño moral”. Los reclamantes pidieron en primera instancia 100.000€ de indemnización, que quedan en 35.000€.
La sentencia considera que “hubo falta de puesta a disposición de la paciente de todos los medios posibles para obtener un diagnóstico precoz en la medida en que la patología dolorosa que sufría se abordó con tratamiento analgésico cada vez más potente y rehabilitación sin que se hiciera un seguimiento analítico, radiológico ni hematológico entre agosto de 2018 y septiembre de 2020 que hubiera sido lo procedente a la vista del deterioro de la paciente”.
En esos años la fallecida, de 71 años en el momento del deceso, con diferentes patologías crónicas, visitó en reiteradas ocasiones a los facultativos segovianos, que le diagnosticaron acuñamientos dorsales de carácter crónico, recetándole analgésicos y fisioterapia, descartando analíticas que hubieran podido detectar el mieloma múltiple que padecía y accedido a tratamientos con unos porcentajes de sanación próximos al 80%. Tras un par de años porfiando en los tratamientos contra el dolor, el 9 de septiembre de 2020 ingresa en urgencias donde le vuelven a confirmar en su tratamiento habitual. Dos días después la enferma recurre a una clínica privada que tras una resonancia magnética detecta la sospecha de mieloma. Demasiado tarde, el 26 de ese mismo mes de septiembre la mujer fallecía en el Hospital de Segovia.
La sentencia asume los argumentos de los peritos de la parte reclamante según los cuales una simple radiografía o una resonancia hubieran permitido un diagnóstico precoz y probablemente salvado la vida de la enferma. Sin embargo, el juez también considera que atenúa esta praxis el hecho de que hasta 2018 la paciente presentaba efectivamente un cuadro típico de acuñamiento dorsal, siendo los síntomas posteriores compatibles con ese diagnóstico. No obstante, y de ahí, la condena, los mielomas no son infrecuentes a la edad de la paciente y considera el juez que deberían haberse practicado analíticas alternativas.













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