A los plenos del Ayuntamiento de El Espinar, hay que ir con casco… ¡Cómo se las gastaba la ex-alcaldesa, la socialista Alicia Palomo! Con el desdén del soldado veterano hacia el recluta, no paraba de reñir a Javier Figueredo por chapuzas, por pardillo… Cada punto del orden del día, por mísero que fuera, era quisquillosamente y largamente atacado por la socialista, cuando no por algo ideológico por un apunte técnico, y en las mociones la intensidad (y duración de las intervenciones, larguísimas) subía de tono. Creo que Palomo utilizaba al alcalde del PP como sparring para sus retumbantes intervenciones en las Cortes. Será que a los procuradores les dicen que hay que ser agresivo en plan malote de instituto, que ir con buenos modos no vende titulares. Hay que pedir de dimisiones arriba y encima con cara agria, que parezca que la cosa va en serio… Y caray, doña Alicia, ¡cumple!
Frente a tal ataque en tromba, Javier Figueredo optó por el castizo ninguneo. Hasta el punto radical de programar los plenos coincidiendo con las sesiones de las Cortes, imposibilitando a la jefa de la oposición el seguir la mayoría de las sesiones. Aunque la segunda al cargo, Concepción Rubio, demostró ser aventajada alumna de Palomo y no se quedaba corta en reñir al alcalde por cualquier tontada. No señor. ¡Menudas broncas!
Que sí, que hay que decir que el señor alcalde tiene una querencia autoritaria. Usa a rajatabla el reglamento para quitar la palabra a sabiendas que siempre él puede cerrar las intervenciones el tiempo que quiera. En una ocasión mandó desalojar al pleno, casi un centenar de público, por un quítame allá esas pajas. Talante de ordeno y mando del que le acusa también su segunda en la lista, ahora no adscrita, Myriam del Pozo (cesada), así como la supuesta socia de gobierno, la de Voz, Montserrat Sanz (también cesada). Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Será un clima perfecto para dar titulares pero no es nada sano para un municipio que, probablemente, acumula históricamente los problemas más gordos de toda la provincia. El Espinar tiene un tremendo lío con el abastecimiento de agua que imposibilita optimizar su cercanía con Madrid en el ámbito industrial y también en el residencial, aunque con todo, es de los municipios que más crecen, hasta el punto de haber vuelto a rebasar a Cuéllar como segunda plaza de Segovia.
Pero hay más. Está el tema imposible de la travesía de San Rafael, que rompe el pueblo por la mitad. Y encima la complicada integración de Los Ángeles de San Rafael, que siendo ya de por sí de difícil arreglo, viene gestionada por una especie de hermano chungo de los Dalton, que parece que tienen a gala no ser digno del padre si en un año no se mete en seis pleitos. No hay año que él o sus apoderados no desfilen por la audiencia de Segovia.¡Debe ser cliente de Legalitas!
Eso son los problemas estructurales, que se unen a los del día a día, que bueno, se van resolviendo o no, pero siempre con bronca. Se lo pregunten al concejal más vapuleado en redes de la provincia de Segovia, el ex-naranja Jesús Gascón, al que su inclinación y tejemanejes por Facebook le ha mantenido en el epicentro de las mejores broncas. Entre que el hombre entra al trapo de todo, con vídeos y fotos a mansalva, y que no pocos le tienen ojeriza, Gascón ha tenido que sudar hasta para dotar de puntos limpios al municipio (cosa que en otros pueblos aplauden, pues en El Espinar le ha costado tres intentos de aprobación en pleno). No termina de caer bien, el angelino, entre una buena parte del vecindario.
Gascón, que se fue de Ciudadanos medio en secreto a inicio de mandato, se presenta este 2023 con una agrupación independiente, en la idea de ser bisagra y sacar mejoras para los núcleos. En lo mismo está Myriam del Pozo y también la de Vox (aunque por poco tiempo si no ha roto ya el carné), Sanz. Que en el pueblo tiene muy buena fama, de mujer derechona pero implicada en mil causas, pero lo que es política no ha parado de atizar el avispero haciendo seguidismo de los charcos que le planteaba Vox por aquello de pelear a la izquierda las batallas culturales. Que si minimizar la violencia de género, que si reclamar la reposición de crucifijos, que si alegatos antifeministas que le valían escraches, que si arte taurino por un tubo…Y uno se preguntaba qué ganó con tanta bronca El Espinar.
En fin, que pese a todo, les ha gustado la experiencia a los aludidos, que vuelven a la carga estas municipales encabezando sus respectivas listas. También lo hace el de IU, Jacobo Peña, que de todos los portavoces es el que me parece más cabal, dialogante y, hasta posibilista, al menos en su actividad política. Si yo fuera vecino de El Espinar no descartaría para nada el votarle, por majo. Ahora, que no vuelva a marear al registrar las listas, que buena se lío en la Diputación en 2019 con los votos perdidos de IU en El Espinar y para enorme alivio del PP. Tanta bronca confunde a cualquiera.
















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