¿Quién hace las listas en Ciudadanos? Tras una semana negra, el pasado 14 de marzo Albert Rivera celebraba una convención nacional en la que dio a conocer a los cabeza de lista al Congreso por las diferentes provincias. En Segovia tocaba un perfecto desconocido, Eduardo Calvo, independiente para más señas. Ni primarias, ni voto telemático ni consultas previas… Designación directa. Como imagino que haría la cúpula local de Ciudadanos, los periodistas nos pusimos a buscar por internet. Calvo carecía de cualquier color político. Se señalaba una nutrida obra poética y un potente curriculum en los últimos 17 años como director de institutos Cervantes en países árabes. Argel, Beirut, Cairo y el importantísimo centro de Tánger, donde la entidad cuenta con miles de alumnos. En principio ninguna vinculación con Segovia de este madrileño nacido en 1949, licenciado en derecho, profesor de sociología, antes de pasar al buque insignia de la cultura española por el mundo.
El sábado 16 de marzo, en una plaza del Azoguejo tomada por turistas, la secretaria de Organización, Noemí Otero, y el Secretario de Acción Institucional, Alfonso Martín, acompañados por los responsables de comunicación y programas, Alberto Maroto y Ángel Jiménez, respectivamente, presentaban al desconocido fichaje. Breves palabras introductorias de Otero y una primera pista del candidato. Tras 17 años fuera de España, hace un año decidió afincarse en Segovia, en la calle Obispo Quesada. “Mi casa en España está en Segovia, al lado de la vieja estación de ferrocarril. ¿Soy cunero? Tras tantos años fuera yo soy cunero en cualquier otro lugar, hasta en Madrid, que es donde nací soy completamente cunero. Pero donde voy a vivir es aquí Segovia. Mi DNI ya es de aquí de Segovia”, se justificaba Calvo.
A continuación el candidato explicó su convencimiento de que Ciudadanos es el instrumento que precisa el país “para garantizar la unidad de España, primero, y luego para mejorar el país, porque si no mejoramos España no la defenderemos bien”, para concluir con el consabido “vamos a ganar las elecciones en España y también aquí en Segovia” y lo argumentó señalando que “Pedro Sánchez va a estas elecciones a salvar su secretaria general, Pablo Iglesias para que no se le caiga Podemos a trozos, del PP sería largo de hablar… Nosotros si salimos a ganar las elecciones”. Vale, pasando al tema local, se le pregunta por cuestiones segovianas “Las principales preocupaciones de lo que sucede en Segovia me las tengo que aprender, pero cuento con el equipo en el que supongo que ya estoy integrado, desde no hace mucho pero si desde el máximo grado, con ellos cuento y ellos cuentas conmigo”.
Del comunismo a Ciudadanos pasando por el Magreb
¿Pero quién es Calvo y cómo se consigue pasar de la no militancia a optar, y además con serias posibilidades (desde luego el propio Calvo parece totalmente convencido) de conseguir un acta de Diputado? La verdad es que pese a preguntarlo varias veces no conseguí mucha sustancia. Calvo aludió a que “mi último mitin fue durante la dictadura”, luego ya en privado, nos lo aclaró un poco más. Estamos ante un antiguo militante comunista, de la Liga Comunista Revolucionaria, en tiempos de la dictadura de Franco. Pero pronto se desengañó del comunismo. Licenciado en derecho, y con estudios de filosofía, dio durante 13 años clases de Sociología en la Complutense, y una posible pista, “de encuestas y sondeos algo sé”. Luego ya se incorporó al Cervantes, viajando por medio mundo pero especializándose en uno de los mayores mercados del instituto, el mundo árabe. Estuvo en Beirut y el Cairo, en Egipto precisamente durante la primavera árabe y el golpe militar -más de 2.000 muertos, recordaba. “Después de eso, lo de Tanger fue un chollo”, recordaba. No en vano está casado con una etiope de fe copta, una de las minorías en el punto de mira del terrorisma islámico egipcio.
Reconoce que empezó a “politizarse” en la última etapa de Zapatero. Por sus continuadas alusiones a España, parece que el problema catalán fue clave en su acercamiento a Ciudadanos, pero no es “para nada nacionalista, ni español ni de ningún lado, más bien antinacionalista”, reconoce. Pero no fue mucho más allá. A la pregunta de cómo se produjo su fichaje, larga cambiada, “me llamaron, me sorprendió”, explica.
A 4.000 votos del acta
Así que todo un misterio este neo-segoviano, de dilatada y singular trayectoria internacional. Un experto en el mundo árabe y un bien reputado gestor, como se desprende de su adscripción a la dirección de centros del Cervantes realmente complejos. Con experiencia en sociología y encuestas. ¿Un fontanero? Tampoco tiene pinta. En cualquier caso habrá hecho números. En las generales de 2015, el PP sacó su suelo electoral en Segovia, 36.000 de un total de 92.000. Un 39%. Ciudadanos obtuvo sus mejores resultados 15.000 votos, un 17%, pero estuvo más cerca de arrebatarle el acta al PSOE que al PP. Quiere decirse que Calvo y los naranjas precisan “chupar” 4.000 votos del PP en Segovia para asegurar el acta. Aunque la cosa podría ponerse mucho más apretada en función de las fugas de votos a Vox. Está en su mano pero no es nada fácil.














Últimos comentarios