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Yo, mi, lo mío

Un avezado gestor de los dineros y la cosa pública me hacía unos años unas interesantes reflexiones, que, resumiendo, venían a decir lo siguiente: Esta ciudad en materia de programación cultural es un caos, se programa a lo loco, haciendo coincidir y solapándose multitud de actos los mismos días y, además, repitiendo el perfil de los contenidos de las propuestas. ¿En qué estaba pensando? Instituciones, asociaciones culturales y programadores privados culturales no se ponían de acuerdo ni en la diversificación del producto, ni en la calendarización del mismo.

Segovia –entonces- vivía, como el resto del país, en esa especie de ensoñación de aparente abundancia producida por el semillado de ladrillo de norte a sur, que en esta provincia tenía su traducción en un desembarco de actividades culturales que llenaban todos los fines de semana del año. Filarmónicas, orquestas nacionales, ballets de renombre, grupos de pop, exposiciones… recorrían la capital y la provincia, llegando a aparecer en menos de un mes en dos sitios diferentes. Al final, ni rentabilidad social, ni económica, ni cultural.

Algo similar suele ocurrir los fines de semana en el deporte segoviano de la capital y la provincia. Si partimos de la base de que al ciudadano medio le cuesta subir a un pabellón (y no digamos a un campo abierto con frío y ambiente desangelado) y que existe un bombardeo de programación deportiva de primer nivel en las televisiones de nuestras casas que invitan a evitar desplazamientos y heladas; situar el comienzo de siete partidos, de nuestros principales equipos de la capital y la provincia entre las cuatro y las siete de la tarde, supone una invitación a la deserción. Eso pasó este sábado en esta tierra. No olvidemos que en Segovia no hay aficiones fieles y en masa, pero sí existe un grupo importante de aficionados que gustan de seguir las evoluciones de varios equipos y, a la postre, son buena parte de su sustento. Flaco favor se les hace y se hacen a ellos mismos.

De esta forma, La Granja y la Segoviana jugaban con 15 minutos de diferencia partidos de sumo interés. Por cierto, el club del Real Sitio se mete en problemas con esta última derrota ante un equipo de abajo, mientras que los azulgrana doblegaron al potente líder (1-0 al Valladolid B) en el encharcado campo de La Albuera, para seguir soñando con estar arriba. Los dos jugaban cuando ya había comenzado el Unami de la División de Plata femenina, categoría en la que (en chicos) el Segovia Fut Sala se aferraba a un valioso empate ante el filial del poderoso Barça, comenzando su duelo a las seis y media. A estos sumen dos partidos en Cuéllar (fútbol y fútbol sala) más el resto de equipos de divisón provincial o autonómica en diversas categoría.

Puede argumentarse que existen factores extraordinarios que en determinadas ocasiones provocan el traslado de los encuentros de los horarios habituales, que ya de por sí a veces compiten entre ellos, a una mis franja horaria (este fin de semana ha sido el Carnaval, pero en otras ocasiones son actos religiosos, culturales o de cualquier índole) pero aún así, admitiendo ese imponderable, deberían tener un poco más de cuidado con los aficionados que acuden a uno de estos espectáculos dando parte de su dinero y tiempo.

Author: Opinion

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1 Comment

  1. Tiene usted mucha razón. Entre piques y a ver si jorobo al otro equipo y los cambios por motivos ‘religiososo’ o de cualquier índole que le venga bien a los cuatro que piensan que todo gira a su alrededor ‘como el sol alrededor de la tierra’ 😉 Así seguiremos.

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