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Una estampida zamorana

ZamodimisionSegovia Fut Sal vive una temporada de lo más movidita. Las cosas están resultando más difíciles que lo que la propia situación económica que empujaba al club un paso atrás podría presumirse en el mes de junio. La salida de David Zamorano ha dado una vuelta de tuerca a una tesitura de por sí compleja. A falta de dos partidos para el final de la campaña y con un parón por medio, sin un entrenador de titulación suficiente para arribar la nave hasta final de temporada, el panorama se retuerce, máxime cuando puede llegar una multa por acudir a los últimos dos compromisos sin técnico.

El problema es sobrevenido, es cierto, pero no lo es menos que en la entidad se han dejado de lado algunos aspectos que bien podrían haber evitado esta realidad. No es normal que el Sego Sala -con una máxima categoría de nacional juvenil en sus clubes- tenga cinco entrenadores con nivel 3 y un club que ha estado 30 años en división de honor y milite ahora en Plata no tenga técnicos ni de nivel 2. Toca reflexionar y dar un giro.

Como avanzaba Onda Cero la semana pasada, resulta que en el seno del club, las mejores sensaciones y valoraciones para dirigir esta aventura el próximo curso tienen desde hace un tiempo otro nombre propio: Diego Gacimartín. Un entrenador con cualificación técnica y conocimiento de la casa sobrados para dirigir un proyecto como el que tendrán entre manos el próximo curso.

Vaya por delante el feo que ha hecho el técnico madrileño. Sólo cabe criticar una conducta que, con independencia de las suspicacias y desconfianza que haya podido crearle el hecho de saber que se está hablando con otros técnicos, el compromiso del Segovia Fut Sala era claro: Se limitaba a esta campaña; nadie le habló del próximo curso, nadie le comentó que se contaba con él. Entiendo que puede ser duro saber que has hecho un buen trabajo y no se plantean ni siquiera un tanteo, pero hay la estampida que ha protagonizado es lo último que puede justificarse. Máxime cuando el club le ha seguido pagando religiosamente, sin cambiar los términos o cuantías y, sin embargo, su presencia en Segovia sí ha disminuido durante las últimas semanas, eludiendo incluso acudir como abanderado del grupo a varias de las paradas de la Gira Provincial. Un entrenador que llega a una franquicia como Segovia, debe saber que hay cosas que están por encima de encontrar idóneas los horarios, ciclos y sesiones de trabajo. Una entidad como ésta debe cumplir con sus compromisos sociales e institucionales y el técnico debe ser el primero en aparecer con una sonrisa y plena disponibilidad a cuantas giras, clínics o charlas se le planteen.

No entender eso o creer que la mera rendición de cuentas en el resultado deportivo es la única motivación de su dedicación diaria es un gran error, sobre todo aquí. Y todavía me cuesta más creer que haya actuado así alguien que define Segovia como la mejor afición de todo el fútbol sala nacional y que me confesó en privado sentir en la ciudad un calor y un cariño como nunca antes había recibido. Que le parecía alucinante que le pararan por la calle para hacerle comentarios del fútbol sala y que eso ofrecía un plus impagable. No lo entiendo.

Author: Opinion

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